La voz del Papa

El Papa Francisco reconoce labor de Sant’Egidio en Mozambique

El Papa Francisco agradeció a quienes escuchan el grito silencioso de los marginados.
El Papa Francisco saluda a una madre con su bebé en Mozambique. Foto: Sant'Egidio
El Papa Francisco saluda a una madre con su bebé en Mozambique. Foto: Sant'Egidio

Como parte de su viaje apostólico a Mozambique, Papa Francisco visitó el Centro de salud polivalente Sant’Egidio de Zimpeto. Ahí saludó a todas las personas que laboran en el hospital, así como a todos los presentes, especialmente a las mujeres enfermas de SIDA/VIH.

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Acogido y acompañado por el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio Andrea Riccardi, el Papa Francisco visitó en el hospital que está a 19 kilómetros de la nunciatura. Los niños lo saludaron con una danza y un canto tradicional, luego el pontífice descubrió una placa conmemorativa y escuchó al coordinador nacional del proyecto Dream, Cacilda Massango, quien recuerda que aquí los enfermos “reciben medicinas gratuitas, tratamientos de salud, alimentos, pero sobre todo dignidad y amistad”.

Gracias al proyecto Dream, explica Cacilda, en toda África cientos de miles de madres seropositivas han tenido la alegría de dar a luz a sus hijos sin SIDA.

El Papa Francisco se refirió a la labor que realizan las personas en el hospital como “la manifestación del amor de Dios, siempre dispuesto a soplar vida y esperanza donde abunda la muerte y el dolor”.

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El Papa aseguró que el hospital es “la casa, donde vive el Señor con los que están al lado del camino (…) han escuchado ese grito silencioso, apenas audible, de infinidad de mujeres, de tantos que vivían con vergüenza, marginados, juzgados por todos”.

El Papa resaltó que el éxito de la misión del hospital reside en la búsqueda comunitaria y humilde de la salud de los enfermos, por eso afirma: “Son un signo de cercanía para cuantos pasan necesidad, para que sientan la presencia activa de un hermano o una hermana. Lo que no necesitan los pobres es un acto de delegación, sino el compromiso personal de aquellos que escuchan su clamor (…)  que honra al otro como persona y busca su bien”.

El Santo Padre regaló al hospital una placa devocional de la Virgen María con el Niño. Pertenece a la fabricación moderna de Deruta, una de las cerámicas italianas más importantes, cuya tradición en la elaboración artística del ladrillo no sólo se remonta a finales del siglo XIII, sino que aún se utiliza en la actualidad.