Sus nombres rebotarán en los ecos de la Sierra Tarahumara

En la Misa de cuerpo presente de los jesuitas asesinados se hizo un llamado a revisar la estrategia de seguridad en México.
Misa de cuerpo presente de los sacerdotes jesuitas asesinados en Chihuahua
Misa de cuerpo presente de los sacerdotes jesuitas asesinados en Chihuahua

Los nombres de Joaquín Mora Salazar y Javier Campos Morales continuarán rebotando en los ecos de los barrancos y en el susurro del viento que recorre los pinos y las montañas de la Sierra Tarahumara.

Así fue como el padre Javier ‘Pato’ Ávila, un padre jesuita que labora en esta región del estado de Chihuahua, despidió a sus hermanos sacerdotes fallecidos el pasado lunes a manos de un hombre armado al interior de la parroquia de Cerocahui.

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“La muerte para los que tienen fe es tragedia, para los que creemos en el Dios de la vida es dolor, pero dolor que se va asentando”, dijo el padre Ávila durante la homilía de la Misa de cuerpo presente de los sacerdotes fallecidos, que se realizó en el templo del Sagrado Corazón de Jesús, en la capital de Chihuahua.

“Se fueron sin pedir permiso y con su morral lleno de historias y de amores. Alégrense porque trajeron a la sierra al Padre bueno, que es esperanza, sentido y plenitud (…)

Es muy fácil ser humano, pero es muy difícil hacerse humano. En Javier y en Joaquín siempre encontramos a dos sacerdotes profundamente humanos”, dijo.

“Que Dios nos dé la gracia de la memoria histórica”

“Imploro a Dios que no olvidemos esto que nos sucedió, que nos dé la gracia de la memoria histórica. Ya no podemos olvidar que en México llegamos entre 1964 y 2022 a 100,000 personas desaparecidas. Y hasta ahora llevamos 122,000 asesinatos”, dijo el padre Luis Gerardo Moro, Provincial en México de la Compañía de Jesús.

Aseguró que tras acudir a reconocer los cuerpos de los padres Javier Campos y Joaquín Mora, pudo constatar el amor de un pueblo por sus sacerdotes, el dolor de lo que significa perder a sus pastores, y la súplica de quien dice ‘no podemos dejar al pueblo’.

“Joaquín y Javier, lograron que el mundo se enterara de Cerocahui, hicieron que los ojos de millones de personas miraran hacia la Tarahumara, hermoso lugar lleno de contrastes, un paraíso que se ha ido corrompiendo por la pobreza, la injusticia, el hambre, la falta de recursos médicos, de apoyo educativo”.

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“Hoy, con la muerte de nuestros tres hermanos, con la recuperación de sus cuerpos, y con la promesa del gobierno estatal en la próxima y pronta detención del sospechoso, nos damos cuenta de que no es suficiente. No es suficiente. La realidad de violencia no se va a resolver solo capturando a un cabecilla de un grupo delictivo.

“Si en 72 horas lograron recuperarse los cuerpos de 2 sacerdotes y un laico, y avanzar en las averiguaciones, ¿por qué no hacer esto con tantos y tantos casos impunes? Ya no nos basta, ya no es suficiente”, aseguró el provincial, quien señaló que la compañía de Jesús seguirá apoyando los lugares más recónditos del país.

“Que sepan que no nos vamos a ir de la Sierra Tarahumara. Queremos estar con nuestros pueblos indígenas, pero también que todas las personas, toda la sociedad, los gobiernos, empresarios, Iglesia, tenemos una responsabilidad moral de tantos asesinatos y personas desaparecidas y que necesitamos ya hacer algo”.

“Miles de dolientes claman justicia”

El padre Ávila aseguró que el asesinato de los padres Javier Campos y Joaquín Mora no es un evento aislado en el país, “un país invadido por la violencia y la impunidad”.

“Desde este recinto sagrado, espacio de reconciliación, de paz y de esperanza, respetuosamente pedimos al señor presidente de la República, revise su proyecto de seguridad pública, porque no vamos bien y esto es clamor popular.

“Nuestro tono es pacífico, pero alto y claro, invitando a que las acciones de gobierno finalmente acaben con la impunidad operante en nuestra sociedad. Son miles de dolientes sin voz que claman justicia en nuestra nación”, dijo.

El padre Pato rompió en llanto tras asegurar que “los abrazos ya no nos alcanzan para cubrir los balazos”.

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“La muerte no va a triunfar sobre la vida. Sabemos perdonar y perdonamos. Hay dolor, pero no angustia ni rabia. Hay huecos, y vacíos, pero no hay ausencias”.

“No podemos desesperarnos”

La Misa estuvo presidida por el Arzobispo de Chihuahua, monseñor Constancio Miranda Weckmann, quien celebró en compañía del provincial en México de la Compañía de Jesús, el padre Luis Gerardo Moro, así como decenas de sacerdotes que asistieron al templo del Sagrado Corazón de Jesús.

“En este momento que nos llena de dolor y desconcierto. Hagamos un esfuerzo en levantar la fe a la mirada de Dios (…) Ante la trágica muerte de nuestros hermanos nos sentimos abrumados y no encontramos palabras para explicarnos su partida entre nosotros. Consternados frente a este hecho, no podemos desesperarnos.

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“La fe nos asegura que la vida de nuestros hermanos no ha terminado con esta muerte que contemplan nuestros ojos. Creemos que continúan viviendo en una dimensión ciertamente distinta y ahora para nosotros incomprensible, pero no por ello menos verdadera”, dijo el arzobispo de Chihuahua.

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