Durante 20 años estudió a san Juan Diego; este libro es el resultado

En entrevista, el periodista y escritor Carlos Villa Roiz nos habla de ‘San Juan Diego, su mundo y su tiempo’, su obra más ambiciosa.
Carlos Villa Roiz, periodista y escritor.
Carlos Villa Roiz, periodista y escritor.

En 1990, meses antes de la beatificación de san Juan Diego, mientras trabajaba como reportero en una televisora nacional, el periodista Carlos Villa Roiz comenzó a escribir un texto titulado ‘Nuevos datos sobre Juan Diego’.

Aunque lo terminó, aquel texto quedó finalmente en un cajón, pero su interés por la figura del vidente de la Virgen de Guadalupe lo llevó a seguir investigando y profundizando en aquel documento que, con el tiempo, se convirtió en la obra más ambiciosa de su carrera como periodista y escritor, bajo el título: “San Juan Diego, su mundo y su tiempo”.

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“Poco a poco –dice a Desde la fe– fui enriqueciéndolo, sin exagerar, a lo largo de más 20 años. Me surgían dudas que yo no podía dejar pasar, a veces tenía que detenerme durante meses en una sola cuestión, para investigarla a fondo”.

“No sabes cuántos libros leí, por lo menos 50, muchos de ellos del siglo XVI, libros de la época y, claro, entrevistas con especialistas como el padre Eduardo Chávez –postulador de la Causa de san Juan Diego, quien escribió el prólogo- y el investigador Jorge Traslosheros”.

Antes de publicarlo, el libro fue revisado por el padre Chávez y otros investigadores como el padre Gustavo Watson, vicerrector de la Basílica de Guadalupe, y la doctora Ana Rita Valero.

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Carlos Villa Roiz, quien también es colaborador de Desde la fe, califica este libro no como una obra religiosa, sino de historia, aunque con una óptica cristiana. En entrevista, nos cuenta cuáles son las aportaciones principales de este libro:

¿Qué elementos nuevos tiene San Juan Diego, su mundo y su tiempo?

Al hacer una investigación histórica de las fechas de nacimiento y muerte que proporciona el Nican Motecpana sobre san Juan Diego, que son de 1474 y 1548, es decir, un período de 74 años, se puede determinar que al paso de su existencia, Juan Diego fue testigo del ocaso de la Casa real de Tenochtitlan y de Texcoco, pero conoció el reinado de dos monarcas españoles, 6 tlatoanis de México, 7 de Texcoco, 2 de Tlatelolco, 5 gobernadores de indígenas, 2 Audiencias de Nueva España, un Virrey, 5 pontífices en Roma, un Arzobispo en México y dos obispados más, entre cuyos episodios se puede imaginar mejor la existencia del vidente del Tepeyac.

También vio llegar a 3 órdenes religiosas, la fundación de 4 colegios, la biblioteca de la Catedral de México y las conventuales, el inicio de la imprenta, de la Casa de Moneda y de la inquisición episcopal, el descubrimiento de Filipinas; el surgimiento de varias leyes; 5 ciudades surgieron en mismo año de las apariciones: Puebla, Querétaro, San Juan del Río, Culiacán y Mazatlán, y, para 1534, ya había 5 “Doctrinas” de indios en la Ciudad de México.

Además, vio surgir a 4 hospitales y sobrevivió a 3 epidemias, una de las cuales mató a su tío Bernardino, pero lo más importante de su vida fue poder mirar cara a cara a la Madre de Jesús y ser su embajador muy digno de confianza. Es un estudio muy completo del tiempo y el mundo en el que vivió Juan Diego.

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¿Qué metodología seguiste al escribir este libro?

Primero determiné quiénes gobernaron a Tenochtitlan, Texcoco y Tlatelolco en el tiempo que vivió san Juan Diego y qué eventos importantes ocurrieron en esos años; luego se estudió qué fenómenos naturales ocurrieron en ese tiempo, como es el paso de los cometas, los sismos, las inundaciones y épocas de sequía, las epidemias pues es muy probable que él los haya presenciado, cuando, por ejemplo, Chimalpain dice que “en un día cuatro veces tembló la tierra, se desgajaron cerros y se agrietó la tierra.”

Luego analicé el marco cultural indígena para saber cómo se interpretaban dichos fenómenos. El libro destaca casos históricos, sociales y culturales como, por ejemplo, la obligación de los indígenas de pagar impuestos, razón por la que todos deberían trabajar la tierra pues los tributos se pagaban con cargas de maíz y en esa zona geográfica, con sal.

¿Qué fuentes de investigación usaste?

Fueron varios libros, códices y estudios de especialistas, pero las más importantes fueron las fuentes primarias: Relaciones Originales de Chalco-Amecameca, de Chimalpain, y la Crónica Mexicayótl de Tezozómoc, además de los clásicos: Bernal Díaz del Castillo, Sahagún, Fray Diego Durán, Torquemada, Motolinía, etc.

¿Haces alguna otra aportación en este libro?

Sí. Primero se habla de la teología indígena; luego, de cómo fueron introducidos los sacramentos cristianos en las comunidades y las dificultades que enfrentaron los frailes, dificultades cognoscitivas y técnicas pues al inicio, 12 franciscanos divididos en cuatro grupos tenían que atender a millones de indios.

Por supuesto, el libro habla del Nican Mopohua, del simbolismo de la imagen guadalupana, de costumbres como las que aún prevalecen en Corpus Christi, de los indígenas del México actual, de la ceremonia de canonización y beatificación de los indígenas mexicanos y Estados Unidos, entre otros temas.

¿Dónde se puede conseguir el libro?

Hemos pensado que, a causa de la pandemia de Covid-19, es mejor entrar en contacto telefónico con la casa editorial donde se puede facilitar mucho la distribución del libro. El teléfono es 55 2130 7614 y 55 7918 7019

 

Carlos Villa Roiz nació en la Ciudad de México en 1953 y estudió periodismo en la UNAM. Trabajó como reportero y conductor de noticias en Televisa durante más de 25 años, y en Televisión Azteca cubriendo, en ambos medios, distintas fuentes, entre ellas, la política, la agropecuaria, la energética, la cultural y la religiosa.

Como reportero ha cubierto eventos en la República Popular de China, Ciudad del Vaticano, Cuba, Turquía, Jordania e Israel.

Ha escrito en distintos periódicos y revistas como Época, Impacto, Crónica y Desde la fe. Fue subdirector de Comunicación Social de la Arquidiócesis Primada de México y encargado de comunicación de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada en México.

El Club de Periodistas de México le otorgó el Premio Nacional de Periodismo en 1996. También trabajó en el Archivo Generación de la Nación.

Es autor de varios libros publicados, entre ellos Gonzalo Guerrero, Memoria olvidada, El Agua del destino; Popocatépetl: Mito, Ciencia y Cultura; La Independencia Traicionada; De América al cielo, entre otros.