Iglesia en México

Fray Gabriel: los rostros del artesano de Dios

Es el único sobreviviente de los arquitectos de la Basílica de Guadalupe, el referente más importante de arte sacro y un ejemplo de fortaleza espiritual.
Fray Gabriel Chávez de la Mora es Decano de la Basílica de Guadalupe
Fray Gabriel Chávez de la Mora es Decano de la Basílica de Guadalupe

Un lápiz y una libreta, además de su fe, han sido los mejores amigos de Fray Gabriel Chávez de la Mora por casi nueve décadas. Lo han acompañado como sus únicos juguetes de la infancia y en la creación de sus trabajos más reconocidos.

Con ellos ha construido el estilo que ha definido sus facetas como artista: modernista, con simplicidad de materiales y aprovechamiento de los recursos naturales, combinación que ha dejado huella en cientos de obras en el país y fuera de él.

Ahora, a sus casi 90 años, el arquitecto benedictino recuerda que sus creaciones, incluso las más apreciadas, no siempre fueron bien recibidas.

“Nunca quise ser un referente de la arquitectura, ni tampoco pensé trabajar en lugares tan importantes como el Vaticano. De niño me entretenía con un lápiz y papel, y más grandecito hacía mis maquetitas”, dice en entrevista con Desde la fe.

El arquitecto sorprendente

Fray Gabriel Chávez de la Mora nació en Guadalajara en 1929, en una familia católica formada por cinco hijos, tres de los cuales siguieron el camino de la vida religiosa. La arquitectura fue su primer llamado, por lo que en 1955 fue el primer egresado de la escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara (UDG). Apenas salió, ingresó al Monasterio Benedictino de Santa María de la Resurrección, en Cuernavaca.

Recuerda que, en ese entonces, el rumor de que la Iglesia renovaría su arquitectura fue el detonante para unirse a la vida monástica. Su primera obra fue la restauración de la Capilla del Monasterio de Santa María de la Resurrección en Ahuacatitlán, Morelos, que hasta la fecha recuerda como su encargo más querido. Y entre sus trabajos más destacados están la Abadía del Tepeyac, el acondicionamiento litúrgico de la Basílica de Guadalupe y la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en el Vaticano.

“La crítica a mi trabajo siempre ha existido, sobre todo desde la capilla de Cuernavaca cuando puse el presbiterio como parte central del recinto, para que todos pudieran formar parte de la liturgia. Este diseño se hizo antes de que se diera a conocer el Concilio Vaticano II, que pedía una renovación de la Iglesia a los tiempos modernos que se vivían. La crítica más aguerrida fue cuando renové litúrgicamente la Catedral de Guadalajara; hubo pancartas, insultos y hasta periodicazos, pero ahora ya soy el consentido, la catedral funciona y muy bien”, ríe al recordar aquellos días.

Ahora que está cerca de cumplir 51 años de servic