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Don Pedro Arellano, una vida apegada al Evangelio

Don Pedro Arellano fue llamado a la Casa del Padre este 1 de septiembre. Siguió el ejemplo de su padre de dar la vida por Dios, por la Iglesia y por México.
Pedro Arellano Aguilar
Pedro Arellano Aguilar

“Creo que la mejor nota de don Pedro, fue su vida apegada al Evangelio; fue de los pocos laicos que sabían decirle con cariño y respeto a sus pastores, cómo vivir adecuadamente su ministerio. Pero, ¡ay de nosotros, pastores sordos!”.

Con estas palabras se refiere el P. Óscar Arias Bravo, al Dr. Pedro Héctor Arellano Aguilar, quien ayer martes 1 de septiembre fue llamado a la Casa del Padre.

Don Pedro Arellano se desempeñaba hasta antes de su fallecimiento como Coordinador de Prevención y Readaptación Social del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social; sin embargo, durante varios años trabajó para la Iglesia Católica en la Dimensión de Pastoral Penitenciaria de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPS-Cáritas), donde en 2007 conoció al P. Óscar Arias.


Abogado de profesión y doctor en Derecho Canónico, don Pedro Arellano ayudó al padre Óscar Arias -entonces Secretario Ejecutivo adjunto de CEPS-Cáritas-, a llevar a cabo una investigación financiera en dicha institución.

Actualmente el padre Óscar Arias es Presidente de Cáritas Arquidiócesis de México, y recuerda a don Pedro como un hombre con un gran amor a la Iglesia, por lo que hacía todo lo que estuviera de su parte para que ésta no perdiera su credibilidad.

“Recuerdo que en aquel entonces comenzaban a aparecer algunos casos de sacerdotes relacionados con menores de edad, por lo que don Pedro, iba decanato por decanato de la Arquidiócesis de México, advirtiendo a los sacerdotes que tuvieran una conducta adecuada a su investidura”, señala.

Su vida por los presos

En su página de Facebook, Cáritas Mexicana publicó este martes el siguiente mensaje: “El día de hoy, 1 de Septiembre de 2020, fue llamado a la Casa Paterna Don Pedrito Arellano. Rogamos que eleven al Señor una plegaria por este incansable Apóstol de la Dimensión Social del Evangelio, especialmente en el rostro de nuestros Hermanos Privados de la Libertad. ‘¡Ven, bendito de mi Padre  a heredar el Reino preparado para Ustedes desde la creación del mundo, porque estuve encarcelado y me fuiste a ver!’ (Mt 25,34)“.

Dr. Pedro Arellano Aguilar

El trabajo de don Pedro Arellano a favor de los presos lo llevó a ocupar importantes cargos en el Sistema Penitenciario mexicano. Hasta el día de su muerte, mantuvo a un grupo de asesores al servicio de las familias de presos, para orientarlas legalmente sobre la situación de sus internos.

En entrevista, el Dr. Antonio Hazael Ruiz Ortega, subsecretario de Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, expresa: “Don Pedro Arellano significó para nosotros, para el Sistema Penitenciario de México, para la población interna, hombres y mujeres, una esperanza”.

Hazael Ruiz lo conoció muy de cerca, pues durante muchos años trabajó de la mano con él. “Era un hombre de consejos, de palabras de aliento y de una gran capacidad de escucha”.

Destaca sobre todo su gestión, durante nueve años al frente de la Dirección de Ejecución de Sentencias, donde don Pedro Arellano se dio a la tarea de revisar miles de expedientes, lo que permitió a muchos hombres y mujeres que se les regresara su libertad, pues habían sido encarcelados injustamente.

“Para sus compañeros –dicen Hazael Ruiz Ortega– no nos queda  más que recordar los mejores momentos a su lado, las largas jornadas de trabajo, y el reconocimiento de su parte al esfuerzo y trabajo de cada uno de nosotros. Fue un hombre admirable”.

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Su paso por Desde la fe

El trabajo de don Pedro fue más allá de la Pastoral Penitencial, pues en febrero de 2010 el cardenal Norberto Rivera Carrera, entonces Arzobispo de México, y el P. Hugo Valdemar Romero, director de Desde la fe, lo nombraron Presidente del Consejo Editorial.

Al asumir la encomienda, don Pedro  tenía claro que, desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, el campo periodístico, de los medios y el quehacer político, son propiamente del laico.

“Con este nombramiento entiendo que se quiere promover esto: el lugar que los laicos deben tener en la difusión de la fe; en este semanario, que se ha arraigado en las familias mexicanas. Nuestro reto es llegar a más laicos que participen siempre orientados por el magisterio y por sus pastores”.

La trayectoria del Dr. Pedro Arellano en el campo social de la Iglesia le animaba a ofrecer en el semanario el compromiso humano del mensaje evangélico: “Tenemos un compromiso social católico que defender y promover, principalmente respecto a la dignidad humana. Esa dignidad que se manifiesta en la familia, en la escuela, en el trabajo, en el quehacer político, en el ámbito internacional. Este es el reto para el semanario Desde la fe; queremos que esta dignidad humana sea el centro del trabajo que queremos difundir”.

“Vigilarás que sean conformes al Magisterio de la Iglesia y a la ética periodística; representarás al periódico ante las instancias eclesiásticas y civiles que así te lo soliciten, y pondrás todo tu esfuerzo para que el semanario Desde la fe sea un medio eficaz a través del cual se difunda la alegre noticia del Evangelio de Jesucristo, así como la vida de la Iglesia diocesana y universal”, fueron las palabras que le dirigió entonces el hoy arzobispo emérito de México, mismas que don Pedro Arellano cumplió cabalmente durante los tres años que duró su gestión al frente del semanario.

Su servicio al bien común

Tras dejar la Presidencia del Consejo Editorial en 2013, don Pedro Arellano tuvo varios cargos en el Gobierno de la Ciudad de México. Como asesor de Rosa Isela Rodríguez, entonces secretaria de Desarrollo Social del Distrito Federal, impulsó la colaboración entre Iglesia y gobierno a través del programa “Por tu familia, desarme voluntario“.

Era él quien iba de parroquia en parroquia de la Arquidiócesis de México para hablar con los sacerdotes, y convencerlos de la importancia de facilitar los atrios de sus templos para llevar a cabo este programa de gobierno -basado en el cambio de armas por despensas o dinero–, a favor de la familia y la convivencia libre de violencia.

Más tarde, como director de Asociaciones Religiosas del Gobierno de la Ciudad de México continuó impulsando con fuerza el mismo proyecto, aunque con otro nombre. Una escultura del artista michoacano Jorge Marín, hecha con 2.8 toneladas del arsenal recuperado en el marco de este programa, se encuentra hoy en el Museo de la Memoria y la Tolerancia de la Ciudad de México.

En varias ocasiones la Arquidiócesis de México le agradeció públicamente su ayuda en la coordinación no sólo del programa “Por tu familia, desarme voluntario”, sino en otras actividades como la implementación del programa de seguridad para la atención de millones de peregrinos durante las fiestas Guadalupanas.

A pesar de su edad, de las dificultades que tenía para caminar y de los millones de peregrinos que durante esos días arriban al Tepeyac, él mismo acudía a la Basílica de Guadalupe la noche del 11 de diciembre de cada año para supervisar el operativo.

Las muestras de afecto

Tras darse a conocer su muerte este 1 de septiembre, muchos testimonios en las redes sociales dan cuenta de que fue un gran ser humano, lleno de bondad, amor y respeto por el prójimo. Un hombre de fe, sencillo, alegre y carismático, que no escatimaba esfuerzos ni recursos para ayudar al prójimo.

Quienes conocieron a don Pedro Arellano coinciden además en que jamás cobró un favor y no se lamentaba cuando aquella persona a la que ayudaba no le agradecía: “Si cuando nuestro Señor Jesucristo curó a los 10 leprosos, sólo uno regresó a darle las gracias, ¿qué puedo esperar yo?”, solía decir entre risas.

Lo que quizás pocos saben es que se entregaba y ayudaba de forma incondicional al prójimo, movido siempre por una promesa que en su juventud, tras diagnosticársele diabetes, le hizo a Dios: “Mientras me des vida, yo cuidaré de los tuyos”.

¡In memoriam!

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