Iglesia en México

6 reflexiones de la Iglesia en México tras el tiroteo en Torreón

Tras reiterar sus condolencias a los familiares, los Obispos de México pidieron pasar de la consternación a la “acción propositiva”.
Foto: María Langarica
Foto: María Langarica

La Conferencia del Episcopado Mexicano hizo un llamado a la unidad de la sociedad mexicana, ante el trágico tiroteo en Torreón, en el que un niño de 11 años asesinó a su maestra y lesionó a cinco niños y un profesor, antes de quitarse la vida.

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Tras reiterar sus condolencias a los familiares de quienes fallecieron y sus oraciones por los heridos, los Obispos de México pidieron en un comunicado pasar de la consternación a la “acción propositiva”.

“Nos comprometemos, nuevamente, a ser una Iglesia que continúe la labor de promover la dignidad humana, a través de la formación de cada persona, atendiendo a su ser que es relación, encuentro y trascendencia”.

Por ello, presentaron seis líneas de reflexión, con el objetivo de fomentar un diálogo constructivo:

1. Alianza social

La educación es una tarea de todos, no sólo de las instituciones escolares. Educar requiere una alianza social que nos permita construir una “aldea educativa”1 en la que cada persona pueda comprender el sentido de su misma persona, el entorno natural y cultural del que participa, así como de las instituciones humanas básicas (familia, organismos intermedios, empresa, gobierno, comunidad internacional, sindicatos, etc.), con el fin de que sepa encontrarse en ellas y las promueva. Es urgente concentrarse en los destinatarios de la educación, que son los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

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2 Formación integral

Educar es una tarea que implica, principalmente, formar de manera integral la vida interior del ser humano: su razón e inteligencia, afectos y pasiones, memoria, imaginación, en una dinámica humana, cercana y solidaria. Por lo tanto, nuestra tarea es recuperar la centralidad de la persona humana en la vida educativa de la familia, la escuela y la sociedad.

3. Alianza educativa

Es urgente dedicar los más altos y mejores recursos humanos y materiales a la educación, principalmente en el ambiente familiar, escolar y social. Hoy nuestros niños y jóvenes requieren una alianza educativa entre el mundo académico formal y el no formal, en el que se encuentra el desarrollo del arte, el deporte, el escultismo, la vida religiosa y cultural. Ellos necesitan en su tiempo no escolar, de estos espacios para encontrarse en relación, diálogo y constante encuentro con los demás, en donde puedan verificar su existencia en el bien, la verdad y la bondad.

4. Los padres

Llamamos a los padres de familia a renovarse en su responsabilidad de ser los primeros educadores de sus hijos, y dialogar en todo momento con las autoridades escolares, con el fin de articular un seguimiento continuo y permanente sobre los contenidos y métodos educativos para respaldarse mutuamente en sus tareas.

5. Los maestros

A los maestros, protagonistas insustituibles de la educación formal, les expresamos nuestra más alta estima, y les llamamos a renovar su vocación de servicio y de entrega, impulsando esfuerzos de legítima asociación y promoción para responder de mejor manera ante este cambio de época que nos toca vivir.

6. Cultura de la vida

Como sociedad global, tenemos el gran desafío de construir una humanidad que revierta la cultura de la muerte, con sus múltiples expresiones (corrupción, violencia, consumo, destrucción del planeta, indiferencia, desprecio de la vida humana, entre otras), en una cultura de la vida, el cuidado, la solidaridad y la restauración de las relaciones humanas, el planeta, la democracia y el pleno Estado de Derecho.

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