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Será beato José Gregorio Hernández, el ‘Médico de los pobres’

El Papa Francisco aprobó la beatificación de este Venerable Siervo de Dios, quien, en Venezuela, cuidó de los más necesitados.
Será beato el Venerable Siervo de Dios conocido como el 'Médico de los pobres'.
Será beato el Venerable Siervo de Dios conocido como el 'Médico de los pobres'.

El Papa Francisco autorizó los decretos promulgados por la Congregación de las Causas de los Santos, que darán a la Iglesia cuatro nuevos beatos, entre los que se encuentra el Venerable Siervo de Dios José Gregorio Hernández Cisneros, quien, en su natal Venezuela, fuera conocido como el “Médico de los pobres”, por ayudar con sus conocimientos y servicios a las personas más necesitadas.

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José Gregorio Hernández Cisneros (1864-1919), originario de Isnotú, en el estado andino de Trujillo, se graduó en la carrera de Medicina en Caracas (Venezuela), y profundizó sus estudios en París, Berlín, Madrid y Nueva York.

Se convirtió en profesor universitario y científico: fue uno de los primeros en introducir el microscopio en Venezuela y fundó la Cátedra de Bacteriología en la Universidad de Caracas. Una fe viva lo acompañaba siempre: para él la medicina era una misión, sobre todo para los más necesitados. Daba consultas sin costo a las personas sin recursos y además les compraba las medicinas, por lo que comenzó a ser conocido como el “Médico de los pobres”.

José Gregorio tenía una fuerte vocación religiosa: en un principio quería ser monje y se fue a Italia en 1908, donde entró en la Comunidad de Certosa di Farneta, en la provincia de Lucca. Sin embargo, tuvo que volver a casa por razones de salud. Lo intentó de nuevo algunos años más tarde, comenzando los estudios teológicos en el Colegio Pío Latinoamericano en Roma, pero se enfermó nuevamente.

Comprendió que Dios lo estaba llamando a la vida laical, y se convirtió en Terciario Franciscano, de modo que, como san Francisco de Asís, reconoció el rostro de Jesús en cada enfermo.

El llamado “Médico de los pobres” trató a los pacientes con valentía durante la epidemia de fiebre española. El 29 de junio de 1919, mientras iba a la farmacia a comprar medicinas para una anciana, fue atropellado por un coche y llevado al hospital, donde recibió la Unción de los Enfermos. Murió diciendo estas palabras: “¡Oh, Virgen Santa!“.

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