Esta parroquia de EU dio refugio a familiares de judíos secuestrados

La comunidad católica del Buen Pastor, en Coneyville, Texas, puso el ejemplo de unidad entre religiones.
Sinagoga de Coneyville, Texas. Foto: WFAA
Sinagoga de Coneyville, Texas. Foto: WFAA

Cuando un hombre armado entró por la fuerza a una Sinagoga ubicada a unos cuantos metros y tomó como rehenes al rabino Charlie Cytron-Walker y a las personas que lo acompañaban, la Iglesia del Buen Pastor, en Texas, decidió abrir sus puertas para acoger a los familiares de las víctimas y acompañarlos durante ese doloroso proceso.

Leer: El día que ESPN anunció en vivo que un jugador sería sacerdote

“Quisimos ofrecerles un espacio seguro (…) se pueden imaginar el terror por el que estaban pasando”, explicó el párroco Michael Higgins en entrevista con el National Caholic Register.


En Coneyville las distintas confesiones religiosas tienen una gran relación y procuran trabajar unidos por el bien de la comunidad. Por ello, el padre Higgins conocía muy bien al rabino Charlie, y estaba muy preocupado por su situación.

Padre Higgins. Foto: WFAA

Padre Higgins. Foto: WFAA

La mañana del pasado 15 de enero, en Colleyville, Texas, un hombre ingresó a la sinagoga de la Congregación Beth Israel, tomó como rehenes al rabino y tres personas más y se encerró con ellos durante varias horas hasta que el FBI irrumpió en el centro de oración y los rescató.

Leer: Con su confesionario “ambulante”, sacerdote ofrece consuelo en las calles 

En tanto, era necesario un espacio donde todos los involucrados en el rescate pudieran trabajar, y donde los familiares más cercanos de los rehenes estuvieran a salvo y bien atendidos.

Pero no sólo llegaron ellos. La Iglesia también acogió a los agentes de la policía, a medios de comunicación y líderes religiosos.

Iglesia del Buen Pastor. Foto: WFAA

Iglesia del Buen Pastor. Foto: WFAA

“Recibimos una llamada de la policía de que estaban buscando un lugar seguro para la esposa y la hija del rabino Charlie y para las esposas de los rehenes en la sinagoga”, explicó.

El sacerdote franciscano rescató la actitud solidaria que demostró la comunidad para con todos sus invitados, pero su prioridad siempre fueron las familias de los secuestrados, que llevaron todo tipo de comida para sus invitados de la parroquia.

Agradeció al personal de la parroquia y a los miembros de la comunidad parroquial, así como a los que les trajeron comida durante el ataque.

“El cristianismo tiene muchas tradiciones que hemos recibido de nuestros hermanos y hermanas judíos”.

“Y una cosa que realmente rescato fue que estábamos inundados de comida”, finalizó.