Conoce Laodicea, una de las 7 iglesias del Apocalipsis

El P. José de Jesús Aguilar visitó las ruinas de Laodicea, en Turquía.
Ruinas de Laodicea. Foto. Wikipedia.
Ruinas de Laodicea. Foto. Wikipedia.

¿Conoces las 7 iglesias a las que el apóstol San Juan dedica el Apocalipsis? ¿Sabías que aún es posible visitar la iglesia de una de ellas?

El Apocalipsis, el último libro de la Biblia, fue escrito por el apóstol Juan y lo dirigió a siete de las iglesias más importante de los primeros años del cristianismo: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

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El padre José de Jesús Aguilar estuvo recientemente en Turquía, donde tuvo la oportunidad de visitar las ruinas de Laodicea, y nos mostró los restos de su iglesia.

La “iglesia tibia”

En un video, el padre José de Jesús Aguilar nos cuenta la historia de Laodicea, a la que Juan llama “la ciudad tibia”.

Aunque ahora sólo quedan ruinas, en su tiempo fue el centro bancario y la más próspera de las siete iglesias, y eso hacía que sus habitantes se sintieran muy orgullosos.

“Un fuerte terremoto en el tiempo del emperador Nerón –agrega el padre José- la destruyó casi por completo, pero sus habitantes la reconstruyeron y recuperó su grandeza”.

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No obstante, en el año 494 otro terremoto volvió a destruir la ciudad, con lo que comenzó su declive, que culminó con las invasiones turcas y mongolas.

Laodicea acarreaba el agua caliente de una ciudad cercana por medio de tuberías, pero, debido a la distancia, esta llegaba tibia. Por esto era conocida como “la ciudad tibia”, pero el apóstol Juan agrega otra razón:

“Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. Tú andas diciendo: Soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo”.

“Por eso, te aconsejo: cómprame oro purificado en el fuego para enriquecerte, vestidos blancos para revestirte y cubrir tu vergonzosa desnudez, y un colirio para ungir tus ojos y recobrar la vista” (Ap 3, 15-16) .

En efecto, agrega el padre José, los habitantes de Laodicea eran extremadamente orgullosos y creían que no necesitaban de nadie para subsistir.

“En esta ciudad no había herejes, pleitos ni inmoralidades peri sí orgullo, materialismo y autosuficiencia excesiva, Confiaban en sus riquezas, en su abundancia y no sentían la necesidad de ayuda divina”, señala en su video.

A continuación, te presentamos el video en el que el padre José nos muestra las ruinas de Laodicea:

 

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