Escribió sobre cómo vencer al demonio y triunfó en Amazon

En una época donde se lee menos, Claudio de Castro se ha vuelto popular hablando de lo que está más allá de nuestros ojos.
Claudio de Castro lleva más de 300 libros escritos. Foto: Claudio de Castro/Cortesía.
Claudio de Castro lleva más de 300 libros escritos. Foto: Claudio de Castro/Cortesía.

Claudio Castro es un escritor católico panameño con 226 libros escritos desde su casa y siempre con su esposa al lado. Es un enamorado del Santísimo Sacramento.

Un día a Claudio se le ocurrió escribir un libro sobre los demonios y como vencerlos, al demonio esto no le gusto y se le manifestó tratando de espantarlo:

“Había un rollo de cinta adhesiva pesada en el escritorio y, de repente, el rollo se levantó frente a mí y salió disparado como si alguien lo hubiera arrojado contra la pared de fondo. Mi esposa y yo nos miramos y dije: “¡Qué alegría! Por fin lo sé, este libro va ser bueno”, ahora su libro  El mundo invisible es de los más vendidos y cuenta con excelentes reseñas.




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Para Claudio, la inspiración para escribir todas sus obras es clara: “El apostolado es de Jesús. Yo solo escribo. Es Él quien hace lo verdaderamente importante, quien toca los corazones de los lectores y transforma sus vidas”.

El autor tiene 139 libros en Amazon, son de crecimiento personal y espiritual, novelas, libros de autoayuda, emprendimiento, cuentos cortos, 1 libro de recetas de postres y relatos infantiles, publicados en formato impreso y digital.

73 libros impresos, publicados en colección de bolsillo, presentes en Librerías Católicas de algunos países.

Y 14 libros más publicados por diferentes editoriales.

Claudio, cuéntanos sobre ti y de dónde eres.

Soy Claudio del Rosario de Castro. Mi mamá nos puso del Rosario a todos mis hermanos para encomendarnos a la Virgen, y nací en Colón, una ciudad costera de Panamá. Mi papá era judío, mi mamá católica y me siento muy orgulloso de mi descendencia judía. Pero soy católico por convicción, por mi madre y por unas dulces monjas franciscanas con las que estuve en el colegio.

Las monjas siempre nos contaban historias de santos y recuerdo que, la monja María Ávila, entró al salón y nos dijo: “Niños, nunca ofendan a Jesús, nunca cometan un pecado aunque se los pida un familiar. Por amor a Jesús cuiden sus corazones y sus almas”. Y nunca lo olvido.  Yo siempre visito a Jesús en el Sagrario, es mi mejor amigo desde la infancia.

Me gustaría contarte una anécdota pequeña para que entiendas mi relación con Jesús en el Sagrario. En cierta ocasión, yo sentía que Jesús me decía “ven a verme” y yo estaba ocupado con mi esposa. Pero ante la insistencia, dejé a mi esposa en la casa y me fui a verlo a una capilla cercana a mi casa y, cuando entré, entendí por qué me llamaba, estaba Solo, no había nadie.

Me pregunté “¿La gente sabe quién está aquí? ¿La gente sabe que este es el Hijo de Dios? Si supieran eso, la iglesia tendría un guardia de seguridad afuera y la gente inundando para estar con Él”. Después de un rato, le dije que me tenía que ir, que me mandará alguien para que yo me pudiera marchar y llegó una joven. A la joven le conté la petición que yo había hecho y ella me dijo que estaba afuera correteando el autobús y, cuando estaba por subirse, sintió que Jesús le decía “ven a verme”. Así que se bajó y fue al Santísimo.

¿Por qué eres escritor en Amazon y cuándo inicia esta vocación?

Antes de responder esto, quiero comentarte que acabo de publicar el libro Aquí estoy Señor, es un libro donde cuento muchas historias personales. Es mi forma de decirle “aquí estoy Señor. Lo que Tú quieras, Cuando Tú lo quieras, como Tú lo quieras”.

Empecé a publicar devocionarios para conocer y amar mejor a Jesús Sacramentado y, viendo todos los ataques que las redes sociales le hacían a la Madrecita del cielo, decidí escribir 33 días con la Virgen María. Y viendo también, cómo están los jóvenes, sin propósitos en sus vidas, sin sueños por conquistar, acabo de publicar 101 cosas que necesitas saber antes de los 18. Cada libro tiene una historia y para mí el éxito es ser feliz y el único que te da la felicidad, es Dios.

Hay una iglesia pequeña en Panamá, de santa Eufrasia, y la santa tiene un libro abierto con la frase “Un alma vale más que un mundo”. Con eso en mente yo escribo para llegar a las personas. Yo sueño con un millón de almas que pueda tocar pero, si al menos ayudo a una persona a recuperar la esperanza, a encontrar a Dios y salvar su alma, es más que suficiente para mí. Yo parto de una cosa: Jesús en el Sagrario es el hijo de Dios y para Él no hay nada imposible.

Desde que estaba joven quería ser escritor porque me encantaba la lectura y, durante siete años, cada sábado, iba al correo a llevar los manuscritos de mis libros y enviaba cinco sobres de manila a cinco diferentes editoriales de mi primer libro que se llamaba Buscando a Dios.  Y los mismos siete años que recibía negativas, incluso, una editorial me respondió: “no queremos saber de su libro, no nos escriba más”. Yo volví a meter el manuscrito y lo volví a mandar.

Ese día me senté en el carro un poco golpeado con mi esposa y le dije: “No me voy a rendir”. Al cabo de siete años, la editorial San Pablo de Colombia me escribió y me dijeron que iban a publicar mi libro y, a partir de ahí, otras editoriales decidieron publicarme. Un día yo decidí publicar los libros por mi cuenta y, aquí en mi casa, los imprimí de forma muy rudimentaria durante varios años.

Un día fui a Costa Rica con dos cajas de libros y estaba en la Avenida Central sudando la gota gorda, buscando librerías para presentarles mis libros, porque no me iba a rendir. De repente alguien me habló y era uno de mis hermanos. Me preguntó que qué estaba haciendo y le dije que estaba visitando librerías, y me dijo: “No, no, no, estás mal. Aquí, (mostrándome su celular) tengo más libros de los que tú tienes en esas cajas y se llaman e-books”. Le dije: “Te prometo que el día que vuelva a Costa Rica, voy a tener mi primer libro en digital”.

Regresé a Panamá, conseguí que la librería Lehmann de Costa Rica vendiera mis libros, en el Salvador y en otros países. Todo se llama persistencia, no rendirte, no tienes porqué rendirte. Si es un sueño, tú tienes que persistir hasta que lo consigas.

El hecho es que, al año siguiente, regresé a Costa Rica y ya tenía tres o cuatro libros digitales. Empecé a practicar, me tomé un año sabático y todos los días comencé a estudiar cómo lograrlo, cómo hacerlo, cómo publicar mis libros en Amazon. Yo le dije a Dios: “Yo escribo y Tú toca los corazones. Que cada palabra que escriba sea un fuego que encienda los corazones y los lleve a ti”.

¿Cuántas copias has vendido?

No he llegado al millón de lectores, pero no voy a descansar hasta que lo consiga. Para mí lo importante no es el número, sino que cada libro lo escribo como si lo escribiera para alguien en particular, porque quiero decirte que no tengas miedo.

La gente me pregunta “¿Qué libro me recomiendas leer?” Y les doy la Biblia. Ahí nos dice Jesús, más de 300 veces, no tengas miedo.

¿Cómo ha sido la experiencia de estar en Amazon?

Tengo libros en cuatro idiomas, y estoy por traducir a mandarín y alemán. Me esfuerzo mucho pero, sin la oración, estamos perdidos. Yo todo lo veo como gracia de Dios.

Con Amazon tengo una relación muy bonita y hay un grave peligro en estas cosas, por eso yo manejo un bajo perfil, para no caer en la soberbia. Mi trabajo como escritor me lo tomo muy enserio, porque para mí es una obligación con Dios. Apuro el paso porque no sé cuántos años viviré, me enfoco en lo que tengo que hacer.

¿Cuál es el libro más vendido?

Son dos: Estoy en el sagrario, no me dejes Solo y El mundo invisible. Cuando el Papa Francisco pidió que hiciéramos la oración del arcángel San Miguel para evitar que el demonio se metiera, yo pensé que era cosa seria y decidí escribir un libro sobre el demonio.

Fui al arzobispado, en obediencia, para pedir permiso y bendición. Entonces, me recomendaron estar en estado de gracia permanente, confesarme si cometía algún pecado, misa,  comunión y oración diaria, porque sin eso, no me recomendaban escribirlo.

Cuando estaba escribiendo el libro, mi esposa estaba sentada junto a mí, y había un rollo de cinta adhesiva pesada en el escritorio y, de repente, el rollo se levantó frente a mí y salió disparado como si alguien lo hubiera arrojado contra la pared de fondo. Mi esposa y yo nos miramos y dije: “¡Qué alegría! Por fin lo sé, este libro va ser bueno”. Y ahora, El mundo invisible es de los más vendidos. Lo revisaron y me dieron permiso para imprimirlo y, desde entonces, se han hecho varias ediciones.

Yo recomiendo a la gente que, antes de leer mis libros, lean la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica.

 

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