Benedicto XVI pide perdón a todas las víctimas de abuso sexual

El Papa emérito Benedicto XVI habló del informe sobre abusos sexuales en la Arquidiócesis de Munich y agradeció el apoyo y las oraciones del Papa Francisco.
El Papa Emérito Benedicto XVI. Foto: Vatican Media
El Papa Emérito Benedicto XVI. Foto: Vatican Media

En una extensa carta publicada por la Santa Sede, el papa emérito Benedicto XVI se refirió al informe de abusos en la Arquidiócesis de Múnich y Frisinga, donde fue Arzobispo durante más de cuatro años, y expresó dolor por todos los casos de abuso en la Iglesia.

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No obstante, lamentó que, por un error involuntario, se le haya acusado en el informe de haber acogido y encubierto a un sacerdote en 1980.


“En todos mis encuentros, especialmente durante mis numerosos viajes apostólicos, con víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes, he visto en los ojos las consecuencias de una grandísima culpa y he aprendido a comprender que nosotros mismos nos vemos arrastrados a esta grandísima culpa cuando la descuidamos o cuando no la afrontamos con la necesaria decisión y responsabilidad, como con demasiada frecuencia ha ocurrido y ocurre”.

“Como en aquellos encuentros – afirma el Papa emérito – una vez más sólo puedo expresar a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza, mi gran dolor y mi sincera petición de perdón. He tenido una gran responsabilidad en la Iglesia Católica. Tanto más grande es mi dolor por los abusos y los errores que se han producido durante el tiempo de mi mandato en los respectivos lugares. Cada caso de abuso sexual es terrible e irreparable, dijo el papa emérito.

Un caso particular

En la carta, Benedicto XVI volvió a pedir disculpas por el error, del cual dijo fue absolutamente involuntario, de su presencia en una reunión del 15 de enero de 1980 durante la cual se decidió acoger en la diócesis a un sacerdote que necesitaba tratamiento.

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Durante las investigaciones que dieron paso al informe, se realizaron una serie de preguntas al Papa Emérito referentes a su época como arzobispo de Munich; la carta de respuestas, de más de 80 páginas, fue redactada por un grupo de colaboradores, y en ella había rechazado inicialmente haber participado en aquella reunión.

“En la gigantesca tarea de aquellos días ―la redacción del pronunciamiento― se produjo un error en cuanto a mi participación a la reunión del Ordinariato del 15 de enero de 1980. Este error, que lamentablemente se produjo, no fue intencionado y espero que sea disculpado”.

“Me afectó profundamente que el descuido se utilizara para dudar de mi veracidad, y presentarme incluso como mentiroso”.

No obstante, agradeció también las numerosas muestras de cariño que ha recibido durante estas semanas.

“Me han conmovido aún más las numerosas expresiones de confianza, los cordiales testimonios y las conmovedoras cartas de aliento que he recibido de tantas personas. Estoy especialmente agradecido al Papa Francisco por la confianza, el apoyo y las oraciones que me ha manifestado personalmente”.

El Señor es juez justo, amigo y hermano

“Pronto me encontraré ante el juez supremo de mi vida -reconoce Benedicto XVI al final de su carta-. Aunque pueda tener muchos motivos de temor y miedo cuando miro hacia atrás en mi larga vida, me siento, sin embargo, feliz porque confío firmemente en que el Señor no sólo es el juez justo, sino al mismo tiempo el amigo y el hermano que ya ha sufrido él mismo mis desperfectos y es, por tanto, como juez, al mismo tiempo mi abogado (Paráclito).

“En vista de la hora del juicio, la gracia de ser cristiano se hace evidente para mí. Ser cristiano me da el conocimiento, además, de la amistad con el juez de mi vida y me permite cruzar con confianza la oscura puerta de la muerte”. finalizó.