Iglesia en el mundo

Arzobispo de Panamá: “Aprovechemos este impulso vocacional”

Concluida la JMJ, el Arzobispo de Panamá habla sobre los retos en la atención a la juventud.
Concluyó la Jornada Mundial de la Juventud pero continúan los retos para la pastoral juvenil.
Concluyó la Jornada Mundial de la Juventud pero continúan los retos para la pastoral juvenil.

La  mirada del mundo católico estuvo puesta esta semana en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebró en Panamá con la participación del Papa Francisco y miles de jóvenes de diferentes partes del mundo.

Sobre los desafíos que enfrenta la Iglesia tras este encuentro, habla para Desde la fe el Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, quien considera fundamental aprovechar el impulso vocacional de esta Jornada Mundial de la Juventud para abrir espacios a la participación de los jóvenes y oportunidades para su desarrollo social y espiritual.

“Si no aprovechamos esta oportunidad estaremos condenados a seguir viviendo en la oscuridad, sin esperanza y en medio de la corrupción material y espiritual”.

La Iglesia tiene la oportunidad de redescubrir el liderazgo juvenil “pues hay más jóvenes dispuestos a dedicar su vida a realizar las transformaciones necesarias en la Iglesia y en la sociedad, que aquellos que son indiferentes”.  Aseguró que la Iglesia “tiene la oportunidad de acompañarlos a soñar y hacer esos sueños realidad”.

Estructuras caducas

La percepción de Arzobispo sobre la juventud ha cambiado tras la realización de la JMJ. Asegura que ahora más que nunca le queda claro que la Iglesia no ha sido capaz de comprender la nueva dinámica de la juventud, y ha querido someter al joven a estructuras caducas que no le permiten tener un verdadero encuentro con Jesucristo.

Comenta que le ha llamado mucho la atención la creatividad de la juventud, así como el entusiasmo de los niños “en la JMJ Kid descubrimos que debemos acompañar a nuestra niñez porque son los jóvenes del futuro”, dijo.

El Arzobispo considera que de atender pastoralmente a los niños y jóvenes, en diez años podría existir una Iglesia católica que viva una profunda conversión pastoral y social; una Iglesia viva, saliendo a las calles para evangelizar.

Finalmente, llamó a los obispos y sacerdotes del mundo a no tener miedo a los cambios, mucho menos a los jóvenes, pues “de ahí saldrán los cristianos y ciudadanos que requiere la Iglesia y la sociedad”, y aprovechó para agradecer a los panameños por participar en la celebración de la jornada.

“Gracias, Panamá, por no haber defraudado a los peregrinos del mundo ni al Papa Francisco que creyó en nuestras capacidades. A pesar de nuestra pequeñez, hemos compartido con los jóvenes nuestra riqueza cultural y espiritual”.

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