Mamá de Norberto Ronquillo: “mi fe se ha hecho más fuerte”

A un año del asesinato de su hijo en la CDMX, Norelia Hernández habla de la ausencia, el perdón y la esperanza.
Norelia Hernández.
Norelia Hernández. Foto: Ricardo Sánchez/DLF

Hace un año, días después del asesinato de su hijo, Norelia Hernández nos dio una cátedra de fe y perdón, al afirmar que, de la mano de Dios, perdonaba a los asesinos del joven. Ahora, en el primer aniversario de la partida al Cielo de Norberto Ronquillo, Norelia Hernández asegura que esa fe se ha incrementado y, sin soltar la mano de Nuestro Señor y al lado de Aarón, su otro hijo, ha podido sobrellevar la terrible pérdida.

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“Estamos bien, muy unidos en familia”, aseguró en entrevista con Desde la fe.


“Ahora tenemos mucha paz, también mucho dolor, porque el dolor ahí está, y la ausencia duele. Pero sabemos que Norberto está bien, en ese lugar especial”.

Norberto Ronquillo Hernández, de 22 años, fue secuestrado el 4 de junio de 2019 cuando salía de la Universidad del Pedregal, en la Ciudad de México. Días después el cuerpo sin vida del joven de origen chihuahuense, fue localizado en la alcaldía Xochimilco.

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Durante esos días, Norelia viajó de Meoqui, Chihuahua, a la Ciudad de México para recibir el cuerpo y asistir a las diligencias de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, y a la Misa que organizó la universidad.

A su regreso a Chihuahua, comenzó a vivir su duelo, nuevamente, de la mano de Dios. “He sido católica toda mi vida, pero a veces caemos en ese catolicismo cotidiano y yo, a partir de ese suceso, encontré a ese Dios Vivo, mi fe se ha hecho más fuerte”.

“Un día, en una de las primeras Misas después de que pasó la locura de los viajes a México y las citas en la fiscalía, durante la Comunión, no sé por qué, pero caí en cuenta de que, si la Hostia consagrada es Dios, es Jesús realmente, entonces ese es el momento en el que le puedo mandar mensajes a mi hijo, y que estoy segura de que le van a llegar”.

“Después de la Misa de la mañana salía yo con la pila para todo el día, y al día siguiente, me levantaba muy feliz de ir a Misa de nuevo. Estando frente a la Hostia, yo le decía a Nuestro Señor: ‘por favor abrázalo, bésalo’”.

La fiscalía ha avanzado en el caso con la detención de cuatro presuntos involucrados. La señora Hernández asegura que, aunque para ella y su familia es importante que el crimen no quede impune, es aún más importante que el asesinato de su hijo sirva de ejemplo para crear una cultura de paz entre los jóvenes.

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La familia ha organizado una Misa por el primer aniversario del joven.

La familia organizó una Misa por el primer aniversario del joven.

Al poco tiempo del fallecimiento de Norberto, Norelia recibió la visita de un viejo amigo, a quien no había visto durante más de 20 años. Él contó que ahora vivía en Estados Unidos y que, después de tantos años apenas había podido regularizar su situación. Le aseguró que nunca perdió la esperanza de poder abrazar nuevamente a su madre, lo que por fin había logrado.

“Después de que me contó su historia, yo le dije: ‘amigo, muchas gracias porque me acabas de dar un mensaje, ahora sí voy a ver todo’”.

Aquel amigo no entendió a qué se refería Norelia, entonces se lo explicó:

“Le dije: tú no tenías papeles y no podías ir a ver a tu mamá. Yo, ahora no tengo ‘papeles’ y no puedo ir a ver a mi hijo. Pero no detuviste tu vida. Te casaste, tuviste hijos, celebraste, has cantado, has bailado y disfrutaste de la vida porque tenías esa fe y esa esperanza de que un día ibas a tener tus papeles e ibas a ver a tu mamá. Ese día llegó, y ya la abrazaste”.

“Ahora yo así le voy a hacer, y voy a ser feliz aquí mientras dure, por Aarón, para estar al cien con él. Y el día en que Dios decida darme mi ‘visa’, entonces estaré feliz de ir a abrazar a mi Norberto y estaremos también de fiesta”.

“Todos los días –finaliza Norelia- le doy gracias a mi Dios por un día más, pero también por un día menos para estar rápido con mi Norberto”.