Historias de Fe

Esta familia cumple los sueños de los niños enfermos

Herta Fricke habló con sus hijos para emprender la aventura de ayudar a niños en los hospitales.
Con sus hijos, Herta Fricke creó la fundación que lleva su nombre; ahora cumplen sueños a niños enfermos.
Con sus hijos, Herta Fricke creó la fundación que lleva su nombre; ahora cumplen sueños a niños enfermos.

Educada en una familia católica, Herta Fricke contrajo Matrimonio ilusionada por formar su propia familia; lejos estaba de imaginar que sufriría una separación, y que tendría que hacerse cargo sola de sus hijos: Karla, Alberto y Noreen. Sin bien al principio la invadieron las preocupaciones económicas, pronto encontró la ruta del éxito, pero se olvidó de voltear hacia Dios.

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“La religiosidad que vivía cuando joven terminó por enfriarse; me interesaba tener bien económicamente a mi familia, sin importarme la demás gente; dejé de amar, de dar calor, de sonreír. Pero esa comodidad económica, en mi soledad me sabía a derrota. Fue entonces que decidí emprender un sueño que tenía de pequeña: crear una fundación para ayudar”.

Herta lo habló con sus hijos, y juntos emprendieron la aventura. Sus personalidades eran muy distintas, así que la fundación de inicio tenía diversas causas: tercera edad, desempleados, niños, ecología y otras. Pero pronto encontrarían su gran pasión en común.

Las ‘hadas’ de los sueños

Como entonces la fundación era muy versátil, una de sus actividades era llevar regalos a niños en hospitales. Pero en una ocasión, en el Hospital Siglo XXI, en vez de dar un regalo a un pequeño que padecía una enfermedad terminal, lo ayudaron a cumplir un sueño, y en el centro médico se comenzó a correr la voz de que había unas “hadas” que cumplían sueños.

“Entonces -platica Herta-, una trabajadora social me preguntó: ‘¿Qué pasaría si te pido que lleves a una niña a la playa?’. Le dije que lo haría. Luego me dijo: ‘¿Y si tuvieras que llevar a su familia?’. Le respondí otra vez que sí, aunque sentía que me estaba comprometiendo de más. Luego me preguntó: ‘¿Y si tuvieras que llevar a una enfermera?’. Volví a decirle que sí. Al final ella también acompañó al niño y fue una experiencia muy hermosa”.

Ya encarrerados en lo que la fundación llama el “camino de los sueños”, un día llegaron a Cardiología y dijeron a los niños: “Somos las ‘hadas de los sueños’, el que ustedes tengan se los podemos conceder”. Un niño llamado Alex pidió estar sano y salir a jugar con sus amigos; Herta no pudo explicarle que eso no se lo podían dar.

“Días después me reencontré con Alex y me dijo: ‘¡Se me cumplió, me darán de alta!’. Eso fue impactante para mí: supe que quien estaba detrás de ello no era un ‘hada’ de sueños limitados’, sino un Dios de sueños ilimitados”.

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Su labro inició en el Hospital Siglo XXI, con la primera niña que llevaron a conocer la playa.

Un “sí” a los niños, un “sí” a Dios

Karla coincide con su madre en que Dios es quien cumple los sueños de los niños, pues ha sido testigo de maneras providenciales en que una situación se soluciona en el último minuto.

“Mi mamá nos ha dado una enseñanza: ella no sabe decir ‘no’; siempre dice ‘sí’ y lo hace para Dios”.

En este sentido, Noreen platica la historia de Joctan, un niño que tenía un severo cáncer en los huesos. “Me pidió apoyo, pues necesitaba una inyección de 140 mil pesos para ser candidato a trasplante de médula ósea. Empezamos a recaudar fondos; mientras tanto, Joctan y yo nos enviábamos oraciones por medio del celular. De pronto me dijo que me tenía una sorpresa; pensé que ya tenía el dinero, pero lo que me quería decir era que los médicos ya no habían encontrado en él ningún rastro de la enfermedad”.

Por su parte, Alberto recuerda la historia de un niño que estaba muy enfermo, sus  sueños eran ser famoso y tener un jenga.“El juguete se lo regalamos; en cuanto a lo otro, no sabíamos cómo hacerlo. Grabamos con él un video de una canción para sensibilizar a la gente sobre la situación de los niños con cáncer. Un día fuimos a darle la noticia de que lo íbamos a llevar a Cancún, llegamos con la canción a todo volumen, y él comenzó a decir a sus compañeros: ‘Es mi video. ¡Soy famoso!’. Su salud mejoró milagrosamente”.

El logo es un muñeco de estambre que representa a los niños enfermos; el gorro de jaguar, es la fuerza de la unión.

Esto hace la Fundación Herta Fricke

  • Fundada hace 6 años y medio, su propósito es cumplir sueños de niños con enfermedades terminales.
  • Actualmente opera en CDMX, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Hidalgo y Morelos
  • Para donativos marcar al 55 5459 4298.