Murió el padre Rogel, el último gigante del Seminario Conciliar

El padre Rogelito dedicó toda su vida ministerial al Seminario Conciliar de México, cuya biblioteca lleva su nombre.
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Monseñor Héctor Rogel, conocido cariñosamente como el 'padre Rogelito', fue uno de los grandes formadores del Seminario Conciliar.

Monseñor Héctor Rogel Hernández, cariñosamente conocido como el Padre Rogelito, y un gran formador del Seminario Conciliar de México, falleció este jueves 21 de julio de 2022, informó la Arquidiócesis Primada de México. Tenía 93 años.

“Fue un hombre apasionado por la verdad, un incansable buscador de Dios, apasionado formador de innumerables generaciones de futuros sacerdotes. A muchos de ellos los entusiasmó con el estudio de la Filosofía y de las ciencias sagradas”, señaló en entrevista monseñor Luis Manuel Pérez Raygoza, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, y rector del Seminario Conciliar.

“Fue un servidor fiel de la Iglesia hasta el ultimo momento”. Monseñor Pérez Raygoza lo recuerda por su firmeza y claridad en su identidad sacerdotal, además de su profunda y convencida disciplina y espíritu de oración.

“A los formadores nos impresionó que hoy por la mañana lo vimos orando como cada mañana lo hacía, lo vimos rezando su Liturgia de las Horas, siempre en un espíritu muy confiado hacia Dios”.

Un llamado poco común

Héctor Rogel Hernández recibió el llamado de Dios de la forma más inaudita. Un día, su padre los llamó a él y a sus hermanos y les anunció el oficio que desempeñarían durante toda su vida. A uno le tocó ser maestro albañil, otro más, carpintero; “a mí me tocó ser sacerdote”.

“Yo no lo elegí, pero he sido muy feliz”, recordó hace algunos años en una entrevista con Desde la fe.

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Por su avanzada edad, poco a poco, su salud física y sus condiciones de movilidad mermaron y aunque ya no podía caminar solo por los pasillos del Seminario, mantenía su andar erguido. A su paso recogía las miradas de todos los que se cruzaban con él.

La biblioteca, uno de los legados del padre Rogelito

El padre Rogel era una leyenda, el último de los grandes profesores del Seminario Conciliar de México, donde prestó servicio toda su vida sacerdotal.

En la segunda mitad del siglo XVII, el Obispo Francisco de Aguiar y Seijas fundó el Seminario Conciliar. También ordenó la construcción de una biblioteca que con los años creció a partir de la compra de libros y de los acervos que los sacerdotes dejaban al morir.

Siglos más tarde, en 1928 –recordó el padre Rogelito en aquella entrevista–, tuvo lugar la persecución religiosa por parte del Gobierno. Con ello, el cierre del Seminario, que entonces estaba en la calle de Regina, en el Centro Histórico.

La biblioteca fue confiscada hasta que en 1940 la recuperó la Iglesia por órdenes del entonces director de Bibliotecas de México, Agustín Yáñez.

Todos los libros llegaron al actual edificio del Seminario Mayor –en Tlalpan– y los depositaron en una bodega.

“Años después los colocarían donde están ahora, pero sin ningún orden, bajo la consigna de que todo aquel que tuviera manos ayudara a escoger y a trasladar libros”, dijo en la entrevista el padre Rogelito.

“A mi regreso de Roma, en 1959, me nombraron director del recinto, cuando el rector del Seminario era el padre Guillermo Schulemburg, y encontré un revoltijo monumental.

“Diez años me llevó clasificar y depurar las obras. Me quedé con unas 30 mil, vendí las repetidas a un sacerdote en 100 mil pesos, unos dos millones de ahora, y con ese dinero compré nuevos títulos”, contó entonces el también Canónigo Honorario de la Catedral.

La biblioteca tiene cerca de 200 mil obras, divididas en: Fondo Antiguo, siglos XV al XIX, Acervo General y Hemeroteca. En reconocimiento a su titánica labor, desde hace ya algunos años, la Biblioteca del Seminario Conciliar de México lleva por nombre ‘Héctor Rogel’.

Un sabio consejo para los futuros sacerdotes

Monseñor Rogel se ordenó sacerdote el 17 de abril de 1954, y desde entonces dedicó su ministerio al Seminario, donde compartió sus experiencias con los futuros sacerdotes. Fue un gran formador de grandes generaciones, que ahora lo ven con respeto, aprecio y también como ejemplo de trabajo arduo.

En una entrevista hecha en 2019 por la Oficina de Comunicación de la Arquidiócesis de México, el padre Rogelito, con la sabiduría de la experiencia, regaló a los seminaristas un consejo que, hoy más que nunca, vale oro. “Pórtense bien y encomiéndense a Dios y a la Virgen de Guadalupe”.

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