‘El camino es hermoso’, las palabras de un joven antes de morir

Este joven con cáncer dio una lección de fe a un sacerdote y testimonio de que aún en la enfermedad puede haber paz y esperanza.
Los católicos sabemos que la muerte no es el fin, solo el comienzo de la vida eterna. Foto: Stefan Wise LC/ Cathopic.
Los católicos sabemos que la muerte no es el fin, solo el comienzo de la vida eterna. Foto: Stefan Wise LC/ Cathopic.

Este joven con una enfermedad terminal impresionó a un sacerdote al ofrecerle un gran testimonio de fe al asumir con paz y esperanza sus últimos momentos de vida.

A sus 19 años no había más que pudieran hacer los doctores por él, sus órganos estaban invadidos por el cáncer y de acuerdo con los médicos eran ya pocas las horas que le quedaban de vida; sin embargo, en sus últimos momentos dio una lección de fe a sus familiares y amigos que lo acompañaron hasta el final.

Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, relató esta historia durante una bendición que realizó para los enfermos en la capilla de San José, en la colonia Agrícola Pantitlán, donde habló sobre la experiencia de la enfermedad y la muerte.


Recordó que él era uno de los sacerdotes que acompañaba espiritualmente a la familia. Una vez que los médicos lo desahuiciaron, el papá del joven le llamó y le dijo: “Padre, ¿me acompañas a darle la noticia a mi hijo de que ya se tendrá que despedir de nosotros?”.

“Al llegar a platicar con el joven, él me dio la más grande lección de vida y fe que he recibido cuando me dijo: ‘Padre, ya lo sé, lo estoy sintiendo, ya sé que me tengo que despedir, ¿me das la bendición de Dios?”.

Luego con gran paz dio gracias a Dios por su vida y pidió que llamaran a varios miembros de su familia. “Incluso bromeaba con ellos con buen animo”, relató monseñor Héctor Pérez a la comunidad a la que acudió como parte de la Visita Pastoral que realizan los obispos de la Arquidiócesis de México.

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El doctor había propuesto al joven sedarlo y brindarle cuidados paliativos para evitar el sufrimiento conforme sus pulmones dejaran de funcionar. Pasadas unas horas y tras haberse despedido de su familia, el propio joven mandó llamar al doctor y le dijo ‘Estoy listo’.

“¿Se imaginan la fe de ese joven? No estaba quejándose, no estaba reclamándole a Dios, no maldecía la vida, simplemente la agradecía y se ponía en manos de Dios”.

Monseñor Héctor entonces les compartía su reflexión ante tal escenario: “Hay personas que llegan a los 90 años ¡y todavía no saben poner su vida en manos de Dios! Y este joven, a sus 19 años, alcanzó tal madurez de su fe  para reconocer con paz que Dios tiene la última palabra sobre su vida. Y por eso estaba bien”.

‘Mejor, imposible’

Una vez sedado, el joven comenzó a balbucear unas palabras. Para quienes lo observaban, parecía como si estuviera hablando dormido, y sus palabras los sorprendieron:

El camino es muy bello, todo lo contrario a un camino difícil, todo está perfecto… perfecto, perfecto… mejor, imposible”.

Poco después falleció.

“Vivir este momento con su familia y después celebrar su Misa me dejó marcado para siempre al momento de enfrentar el dolor de la enfermedad. Este testimonio me enseñó que Dios nos puede conceder la paz aún en el sufrimiento y la inminencia de la muerte,  basta que confiemos en Él y la vida que él nos da”.

Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, sirvió como sacerdote en la Arquidiócesis de Monterrey, y desde hace dos años, sirve como obispo auxiliar de nuestra Arquidiócesis Primada de México.

 

¿Pones tu vida y lo que ocurre en ella en las manos de Dios? Danos a conocer tus experiencias en los comentarios.

 

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