Venció 2 veces al Covid; celebrará 111 años con fe, alegría y tequila

Cuquita venció al virus en dos ocasiones cuando éste llegó al asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en CDMX.
'Cuquita' le da su bendición a Mons. Carlos Samaniego en la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García
'Cuquita' le da su bendición a Mons. Carlos Samaniego en la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

Cuquita es una mujer muy alegre, pero sobre todo llena de amor a Dios y al prójimo. Tal vez sea ese doble amor el motivo de su doble alegría. Y es que todo en Cuquita parece doble: le gusta mucho rezar en dos momentos del día: por la tarde y por la noche; y lo más sorprendente: a sus 110 años ha superado dos veces el Covid-19.

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Hace 12 años que Cuquita se presentó por su propio pie en el Asilo para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica”, que desde 1964 es atendido por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Fue poco antes de cumplir sus 99 de edad cuando llegó y desde entonces deleita con sus historias a la comunidad de religiosas.


'Cuquita' de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

‘Cuquita’ de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica”. Foto: Alejandro García

Un pasado difícil

Cuquita nació en Puebla el 4 de julio de 1910; sólo unos meses antes del inicio de la Revolución Mexicana, en una época complicada para la nación. Su padre murió cuando ella tenía sólo un año, y su madre cuando había cumplido los seis, por lo que tuvo que quedar bajo la tutela de su hermano, quien tenía para ella sólo malos tratos.

Ahora ríe, pero también llora al recordar aquellos días de su niñez: “Me escapé de mi casa cuando tenía 10 años porque mi hermano me maltrataba. Un día me amarró con un mecate; cuando se fue a trabajar, mi cuñada me desató y me fui”.

Sin embargo, tampoco le fue muy bien en el lugar al que llegó, pues al cumplir los 12 años querían casarla con un señor ya grande, quien incluso ya había enviudado. “También me salí a escondidas y me vine para (Ciudad de) México -cuenta-. Ahí venía yo preguntando dónde quedaba, porque yo nunca fui a la escuela y no sabía leer”.

Ya en la ciudad, comenzó a buscar trabajo. En la Colonia del Valle una señora la contrató y duró gran parte de su vida trabajando con ella, hasta el día en que ésta murió. A Cuquita no le quedó más remedio que seguir buscando trabajo; en algunas casas la contrataban, en otras no, pero jamás se rindió.

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El P. Manuel Dorantes con 'Cuquita' de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

El P. Manuel Dorantes con ‘Cuquita’ de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica”. Foto: Alejandro García

El cumpleaños de Cuquita

Con la alegría de una niña que ve aproximarse su fiesta de cumpleaños -el 111 en su cuenta, y el 12 que celebrará en el asilo-, Cuquita ya tiene decidido el menú para el festejo, que en realidad es el de cada año: un molito con guajolote -señala-, sopa de arroz, frijolitos, pastel, refresco y tequila.

Cada vez que cumple años, Cuquita pide que le hagan rulos en el cabello, y que no sólo se invite a las mujeres, sino también a los hombres del asilo, para que haya baile. “Me van a peinar -dice-, me van a hacer mis chinos, y vamos a bailar todos”.

A veces Cuquita se pregunta por qué el Señor la mantiene aquí aún, y sueña con el día en que Él la reciba en su Reino. Mientras tanto, seguirá esperando cada tarde y cada noche para ponerse a rezar, como es su costumbre diaria.

“Yo no tengo ningún familiar, más que las madrecitas. Yo las quiero mucho. En el día le pido a san Juan Diego que las fortalezca, y en la noche que las cuide. También le pido que me agarre de la mano, que no me suelte, para que no me caiga”.

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Además, Cuquita pide a Dios y a la Santísima Virgen por toda la humanidad: “Rezo el Padrenuestro y el Avemaría por todos los países, por todos los pueblos. Ahí ando yo sola pidiéndole a Dios, platicando con Él; he de parecer loquita, pero no, nomás es que estoy rezando.

Cuquita, a sus 110 años, ha superado dos veces el Covid-19.

Cuquita, a sus 110 años, ha superado dos veces el Covid-19.

Superar el Covid-19

Pese a que el Asilo para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica” cuenta con medidas sanitarias para evitar el contagio por Covid-19, dos veces ha entrado el virus, una en noviembre de 2020 y la otra a mitad de febrero.

En la primera, gran parte de la comunidad -entre residentes, las religiosas y personal- se contagió, fallecieron ocho de los huéspedes. En la segunda lograron que el virus no saliera de la zona en que se registró el contagio, sin embargo se perdieron otras tres vidas.

A Cuquita le ha tocado estar enferma doblemente de Covid-19, y aunque se ha visto gravemente afectada, ha logrado sobreponerse en ambas ocasiones.  El asilo cuenta con un pequeño hospital al interior y la segunda vez fue trasladada ahí.

¿Que cómo ha superado Cuquita dos veces el Covid-19? La ha ayudado la salud y la alegría que la caracteriza, y entre risas cuenta que ha gozado además de un ‘doble remedio’: “Un traguito de refresco en la noche, y un caballito de tequila por el día. Pero nomás uno -dice-, porque al segundo ya me siento como mareada”.

 

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