Nuestra Señora de las Aguas, la intercesora ante las inundaciones

Esta imagen se encuentra en un convento de la Ciudad de México, y a ella nos podemos encomendar ante las lluvias.
La advocación de la Virgen Dolorosa, se le atribuyó el nombre de Nuestra Señora de las Aguas. Foto: Alex García/DLF
La advocación de la Virgen Dolorosa, se le atribuyó el nombre de Nuestra Señora de las Aguas. Foto: Alex García/DLF

“Después de una fuerte tromba, Nuestra Señora de las Aguas bajó de su pedestal para caminar sobre calles anegadas y abrir las compuertas de una presa, cerca de Peralvillo”, decían las crónicas de las religiosas de la Orden de la Inmaculada Concepción en la Ciudad de México.

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Desde hace muchos años, las lluvias provocan encharcamientos en la Zona Metropolitana del Valle de México. Pareciera que la historia se repite cada año, tal como sucedió en 1714, fecha en que se atribuye la intercesión de Nuestra Señora de las Aguas en la entonces capital de la Nueva España.




Nuestra Señora de las Aguas salvó a la Ciudad de México de fuertes inundaciones. Foto: Alex García

Nuestra Señora de las Aguas salvó a la Ciudad de México de fuertes inundaciones. Foto: Alex García

El origen de la devoción

Nuestra Señora de las Aguas es una imagen de la Virgen de los Dolores que, tras aprobarse el milagro por su intercesión, obtuvo su actual nombre y su fiesta, que se celebra el 1 de julio. Esa fue la fecha en que una religiosa descubrió que el vestido de la Virgen lucía húmedo, de las rodillas para abajo, y permaneció así por varios días, detalló la hermana Jazmín de María, encargada del acervo histórico de las concepcionistas.

“Se notificó al Arzobispo de México, entonces Mons. José Pérez de Lanciego Eguiluz y Mirafuentes, quien nombró una comitiva que declaró el acontecimiento como un hecho sobrenatural, quedando registrado en la Prueba Canónica que tenemos bajo resguardo en el archivo del convento”.

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En muchos relatos se aseguraba haber visto a la Virgen caminando sobre las aguas para abrir las compuertas de la presa, que en ese entonces se encontraba en Peralvillo, para que así, -explicó la religiosa-, el agua pudiera salir de la ciudad y evitar una desgracia.

“El 1 de julio hacemos una celebración litúrgica en honor de Nuestra Señora de las Aguas, pero también celebramos el Viernes de Dolores, y luego la solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores. Casi todo el año festejamos a la Virgen María”. 

Imagen y vestido de Nuestra Señora de las Aguas. Foto: Alex García/DLF

Imagen y vestido de Nuestra Señora de las Aguas. Foto: Alex García/DLF

Desde 1973 se encuentra en el monasterio de Jesús María

Esta imagen es venerada en el monasterio de Jesús María, ubicado en la Villa de Guadalupe, en la Ciudad de México.

Es resguardada por las hermanas concepcionistas, quienes aseguran no tener consignada la fecha en que esta imagen de la Dolorosa llegó al convento, pero lo que sí saben es que estuvo presente en inundaciones e intercedió por ellas en el periodo de la persecución religiosa.

Debido a la ley de nacionalización de bienes eclesiásticos, las religiosas abandonaron su claustro -ahora Parroquia de Jesús María en el Centro Histórico-, y se refugiaron en la comunidad religiosa de Regina Coelli, hasta su exclaustración definitiva en 1866, explica la hermana Jazmín de María.

“Para conservar un poco del patrimonio de la orden, varios objetos fueron resguardados con los familiares de las hermanas, también Nuestra Señora de las Aguas quedó en las manos de los familiares de una hermana llamada Guadalupe Dávalos”.

Fue en 1963 que la comunidad de las concepcionistas se pudo establecer cerca de la Villa de Guadalupe y edificar el monasterio de Jesús María. Finalmente fue en 1973 cuando Nuestra Señora de las Aguas pudo ‘regresar’ a casa.

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La Virgen fue restaurada por especialistas

Debido al ir y venir de la imagen, así como su cambio de vestimenta, la imagen sufrió daños.  “Me contacté con la historiadora de la orden y gracias a ella pude hablar con restauradores del INAH, quienes me dijeron de la importancia de la figura y su antigüedad”, explicó la religiosa.

Los especialistas del INAH hicieron una restauración de forma gratuita, pues entró en un programa de conservación de patrimonio cultural y culto público. De acuerdo con la hermana, la comunidad consideró eso otro ‘milagro’ de la Virgen.

La restauración tomó ocho meses y concluyó en enero de 2019, incluyó el vestido original de la Virgen. “Los investigadores encontraron que tenía hilos y varias aplicaciones que sólo en ese tiempo se usaban para las vestimentas de la ‘gente importante'”. La imagen es de manufactura mexicana con influencia española y data del siglo XVII o XVIII.

¿Cómo visitar a Nuestra Señora de las Aguas?

La imagen puede visitar en el Convento Real monasterio de Jesus Maria en Villa de Guadalupe, ubicado en Francisco Moreno 136, Villa Gustavo A. Madero.

Los horarios de visita son de lunes a sábado de 9 a 16 horas.