Morelos rezó ante la Virgen de Guadalupe antes de ser fusilado

Este 22 de diciembre se cumplen 205 años de que fuera fusilado el cura José María Morelos y Pavón.
El caudillo José María Morelos y Pavón fue devoto de la Virgen de Guadalupe hasta su último día.
El caudillo José María Morelos y Pavón fue devoto de la Virgen de Guadalupe hasta su último día.

Este 22 de diciembre se cumplen 205 años de que fuera fusilado el cura José María Morelos y Pavón, (1765-1815) quien fue el principal caudillo de la independencia de México, una vez que también hubieran fusilado al Padre de la Patria, el cura Miguel Hidalgo y Costilla.

Hace 5 años, en el Bicentenario de su muerte, fue develada una placa conmemorativa en la iglesia conocida como El Pocito, que se encuentra en el conjunto de templos que se encuentran en el Tepeyac, y en donde antes de su fusilamiento, pidió a sus verdugos detenerse para que pudiera rezar ante la Virgen de Guadalupe.

Placa conmemorativa del fusilamiento de Morelos.

Placa conmemorativa del fusilamiento de Morelos.

El Siervo de la Nación, como también se le conoce, “venía encadenado sobre la carreta que lo transportaba, y que él pidió que lo dejaran orar a la puerta del templo antes de morir”. La razón por la cual Morelos no rezó en la Basílica de Guadalupe es porque ésta aún no existía como tal.


Hace 5 años, el sacerdote e historiador Eduardo Chávez, entrevistado, destacó el amor que tuvieron todos los insurgentes por la Virgen de Guadalupe, y señalo que Morelos lo dejó patente en el documento conocido como Sentimientos de la Nación; y al rezar frente a la iglesia de El Pocito, “vino a despedirse y a encomendarse a la Virgen de Guadalupe de una manera muy conmovedora”.

Por su parte, la Dra. Cristina Gómez Álvarez, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, expuso que “a Morelos le debemos el ser republicanos porque la insurgencia promovió que una vez alcanzada la independencia, el país adoptara este modelo político”.

En tanto, la Dra. Guadalupe Jiménez Codinach, investigadora de Fomento Cultural Banamex, versó su ponencia sobre la “vía dolorosa que recorrió Morelos hacia Ecatepec, donde fue fusilado”, y habló del declive de la insurgencia que tuvo lugar en 1815. Sin embargo, para esa fecha –dijo– Morelos ya había escrito 118 proclamas y decretos.

También confirmó que Morelos no murió excomulgado como algunos suponen, y dijo que “la prueba de ello es que fue enterrado en la Parroquia de San Cristóbal Ecatepec, una hora después de haber sido fusilado. Lo mismo ocurrió con el cura Hidalgo, que fue enterrado en la capilla de San Antonio de los Franciscanos en Chihuahua”, dijo.   

La Dra. Guadalupe Jiménez señaló que por aquellos años había en México 7 mil 600 sacerdotes para atender a unos 6 millones de habitantes. Explicó que pudieron haber sido entre 400 y mil sacerdotes los que participaron en el proceso de la Independencia.

“Hay que explicar que el resto del clero defendió a la feligresía de las acciones bélicas de ambos bandos, tanto de los Realistas como de los Insurgentes”, dijo. “Estas acciones militares influyeron para que el resto del clero comenzara a tomar partido, según los trataran los grupos militares que iban pasando por los pueblos”.

El P. Juan Carlos Casas García, Director del Departamento de Historia Eclesiástica de la Universidad Pontificia de México, señaló que “Morelos ante todo fue un pastor que se ocupó de la atención espiritual de los Insurgentes y por ello, a instancia suya y frente a las excomuniones decretadas por los obispos, creó la Vicaría General Castrense que se encargaría de la administración de los sacramentos entre las tropas.”  

Finalmente, el Dr. Tomas Pérez Vejo, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, habló de los posicionamientos del alto clero mexicano, a veces contradictorios y ambiguos.

 

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