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13 de junio: La Iglesia católica celebra a San Antonio de Padua, doctor de la Iglesia

San Antonio de Padua es uno de los santos más populares de la Iglesia. Conoce la historia del franciscano portugués que cautivó multitudes con su predicación y fue proclamado Doctor de la Iglesia.

12 junio, 2026
13 de junio: La Iglesia católica celebra a San Antonio de Padua, doctor de la Iglesia
Reconocido por su sabiduría, su amor a la Biblia y los numerosos milagros atribuidos a su intercesión, San Antonio de Padua sigue siendo una de las figuras más queridas del cristianismo.
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Cada 13 de junio, la Iglesia celebra a San Antonio de Padua, uno de los santos más populares y queridos del cristianismo. Reconocido por su profunda sabiduría, su amor a la Sagrada Escritura y sus extraordinarias dotes para la predicación, este franciscano del siglo XIII dedicó su vida a anunciar el Evangelio y a conducir a innumerables personas hacia Dios.

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¿Quién es San Antonio de Padua?

Aunque es conocido universalmente como San Antonio de Padua, nació en Lisboa, Portugal, en 1195, con el nombre de Fernando de Bulloés. Su vida estuvo marcada por una intensa búsqueda de santidad, una sólida formación teológica y un celo apostólico que lo convirtió en uno de los predicadores más influyentes de su tiempo.

De canónigo agustino a fraile franciscano

Desde joven manifestó una profunda devoción a la Virgen María y una notable inclinación por la vida espiritual. A los 17 años ingresó en el monasterio agustino de San Vicente de Fora, en Lisboa, donde recibió una sólida formación intelectual y religiosa.

Sin embargo, el testimonio de los primeros frailes franciscanos despertó en él el deseo de seguir más de cerca el ideal de pobreza y entrega propuesto por San Francisco de Asís. Por ello, abandonó la Orden de San Agustín e ingresó a la familia franciscana, adoptando el nombre de Antonio en honor a San Antonio Abad.

Con el deseo de anunciar el Evangelio en tierras de misión, viajó a Marruecos. Sin embargo, una enfermedad lo obligó a regresar a Europa. Durante el viaje, una tormenta desvió su embarcación hacia Sicilia, hecho providencial que marcaría el inicio de su extraordinaria labor apostólica en Italia y Francia.

El predicador que conmovía corazones

San Antonio poseía una combinación poco común de erudición, elocuencia y fervor espiritual. Su profundo conocimiento de la Biblia, unido a una notable capacidad para comunicar la fe, hacía que multitudes acudieran a escucharlo.

Sus sermones no sólo impresionaban por su contenido teológico, sino porque tocaban el corazón de quienes los escuchaban. Se decía que bastaba con oírlo predicar para que los pecadores buscaran la reconciliación y los indiferentes redescubrieran el entusiasmo por la fe.

Entre 1227 y 1230 fue nombrado provincial de Romaña, en Italia. Más tarde se estableció en Padua, donde desarrolló una intensa actividad pastoral y obtuvo algunos de los frutos más abundantes de su ministerio. Además de predicar, contribuyó a la formación de nuevos frailes, fundó centros de estudio y redactó importantes colecciones de sermones que servirían como guía para la predicación franciscana.

Legado de san Antonio de Padua y reconocimiento en la Iglesia

En los últimos años de su vida, el deterioro de su salud lo llevó a retirarse parcialmente de sus actividades. Sin embargo, continuó predicando y escribiendo hasta poco antes de su muerte.

El 13 de junio de 1231 sufrió un colapso mientras se encontraba cerca de Padua. Tras recibir los sacramentos y recitar los salmos penitenciales, entregó su vida a Dios a los 35 años de edad.

Su fama de santidad fue tan grande que el papa Gregorio IX lo canonizó apenas un año después de su muerte. Siglos más tarde, el papa Pío XII lo proclamó Doctor de la Iglesia con el título de “Doctor Evangélico”, en reconocimiento a la profundidad bíblica de sus enseñanzas.

Los numerosos milagros atribuidos a su intercesión le valieron también el sobrenombre de “El Taumaturgo”, es decir, “el hacedor de prodigios”.

Uno de los pasajes más prodigiosos y recordados es cuando visitó Rimini, ciudad controlada por grupos heréticos. Al ver que nadie escuchaba sus prédicas, se acercó al mar, donde hizo oración y comenzó a predicarle a los peces, los cuales salían y brincaban al escuchar su voz. Después de esto, los lugareños comenzaron a escucharlo y a convertirse.

El milagro eucarístico

En México es recordado cada año gracias a los artesanos que elaboran mulitas de paja, palma o carrizo en la fiesta de Corpus Christi, que comenzó a realizarse en nuestro país desde la primera mitad del siglo XVI.

La historia señala que san Antonio de Padua fue el intermediario para que Dios realizara un milagro eucarístico, el cual se suscitó en los siglos XII y XIII; en ese entonces existía un caballero que no creía en la presencia de Jesús en la hostia y Dios quiso, -para vergüenza de aquel caballero-, que una mula bajara la cabeza postrándose ante el pan eucarístico.

La historia refiere que, tras una prédica de san Antonio de Padua a este caballero, decidieron no alimentar a al animalito para que al día siguiente éste escogiera entre ir a comer o adorar al Santísimo.

Cuando pusieron frente a la mula ambas alternativas, el animal primero se dirigió a la hostia y dobló las rodillas frente a Cristo presente en el pan.

Actualmente es patrono de Portugal y uno de los santos más venerados en el mundo. En la iconografía suele representarse con el hábito franciscano, un lirio, una custodia y el Niño Jesús en brazos, símbolos de su pureza, amor a la Eucaristía y cercanía con Cristo.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.