Tras 9 años de espera, reabren La Santa Vera Cruz y San Juan de Dios: así renacieron dos templos históricos

Leer más

Tras 9 años de espera, reabren La Santa Vera Cruz y San Juan de Dios: así renacieron dos templos históricos

Después de casi nueve años cerrados, La Santa Vera Cruz y San Juan de Dios reabren tras una restauración histórica y grandes desafíos.

POR  Jorge Reyes
6 julio, 2026
Tras 9 años de espera, reabren La Santa Vera Cruz y San Juan de Dios: así renacieron dos templos históricos
La Parroquia de La Santa Vera Cruz y la Rectoría de San Juan de Dios reabrieron sus puertas tras casi nueve años de trabajos de restauración y recuperación estructural, devolviendo a la comunidad dos de los templos más emblemáticos del Centro Histórico de la Ciudad de México. Foto: Luis Aldana.
Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en

Después de permanecer casi nueve años cerradas a causa de los graves daños provocados por los sismos de septiembre de 2017 y, en el caso de la parroquia, también por el incendio que sufrió en 2023, la Rectoría de San Juan de Dios y la Parroquia de La Santa Vera Cruz reabrieron sus puertas para recibir nuevamente a los fieles en la celebración de la Santa Misa y en las diversas actividades pastorales que dan vida a estas históricas comunidades del Centro de la Ciudad de México.

La reapertura de ambos templos representa la culminación de un largo proceso de restauración, conservación y recuperación estructural encabezado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quienes intervinieron dos de los inmuebles religiosos más antiguos y emblemáticos de la capital del país.

Los trabajos no solo devolvieron la estabilidad y seguridad a los edificios, sino que también permitieron rescatar parte de su invaluable patrimonio artístico y religioso, afectado tanto por el paso del tiempo como por los desastres naturales y el incendio. Sin embargo, el camino para volver a abrir las puertas de estos templos no terminó con las obras de restauración. A los desafíos técnicos se sumaron complejos obstáculos legales, administrativos y económicos que retrasaron durante meses su reapertura.

Hoy, aunque la comunidad puede volver a celebrar la Eucaristía en ambos recintos, todavía quedan importantes retos para concluir su recuperación material y, sobre todo, para reconstruir la vida pastoral de una parroquia que busca volver a convertirse en un punto de referencia para las familias, los jóvenes y quienes diariamente transitan por esta zona de la ciudad.

¿Qué trabajos de restaruación que se realizaron a los templos?

De acuerdo con el padre Juan Carlos Guerrero Ugalde, párroco responsable de la Parroquia de La Santa Vera Cruz y de la Rectoría de San Juan de Dios, los trabajos de restauración y recuperación que se llevaron a cabo en ambos templos, con los que se logró recuperar su estabilidad y seguridad estructural para garantizar la integridad de los fieles y visitantes, fueron:

  • Intervención en los campanarios: Fue lo primero que se trabajó debido al peligro de desplome que presentaban dos de los campanarios por grietas longitudinales.
  • Mantenimiento de pilotes: Se dio mantenimiento a los pilotes hidráulicos de ambos templos, un aspecto fundamental ya que hacía tiempo que no se les atendía.
  • Tratamiento de grietas (cosido e inyección): Se retiraron por completo los aplanados de las paredes para descubrir todas las grietas (tanto pequeñas como grandes). Posteriormente, se procedió a “coserlas” y rellenarlas cruzando piedras de tezontle en los huecos, para luego inyectar a presión una mezcla preparada con aditivos. Una vez consolidado este proceso, se volvieron a integrar los aplanados.
  • Impermeabilización de cubiertas: Se realizó una impermeabilización en las bóvedas para evitar filtraciones y humedades provocadas por las grietas que surgen a causa del hundimiento diferencial de las iglesias.
  • Reorientación de la caída de agua: Debido a la inclinación del templo de La Santa Vera Cruz, las pendientes originales de las bóvedas habían cambiado, provocando que el agua se estancara en lugar de ir hacia las gárgolas. Se realizaron trabajos para reorientar la caída del agua y evitar humedades internas.
  • Restauración del ornato y bóvedas tras el incendio en La Vera Cruz: Debido al incendio que afectó desde el coro hasta el altar mayor, se desprendieron piezas de estuco y yeso de la bóveda. Por tal razón, se instaló un andamiaje y una plataforma móvil a 35 metros de altura para que los restauradores trabajaran en el ornato de las bóvedas. Muchas de las piezas decorativas tuvieron que hacerse completamente desde cero utilizando moldes nuevos.
  • Restauración de bienes muebles: Se retiraron piezas escultóricas y pinturas para ser restauradas en el taller de conservación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Algunas de ellas ya regresaron a su lugar, otras siguen en el taller y otras más se trasladarán en los meses siguientes para ser intervenidas y restauradas.
Los fieles y vecinos ya pueden visitar los dos templos ubicados frente a la Alameda Central. Foto Luis Aldana.

Desafíos legales y administrativos retrasaron la reapertura de los templos

En entrevista con Desde la fe, el también Canónigo de la Catedral Metropolitana explicó que a pesar de que las autoridades del INAH habían concluido con los trabajos de restauración y recuperación, aún tuvo que solucionar una serie de desafíos legales y administrativos para lograr la reapertura de la Parroquia de La Santa Vera Cruz y de la Rectoría de San Juan de Dios.

El principal problema, explicó el sacerdote, se debió al conflicto existentes entre las normativas de Protección Civil de la Ciudad de México y del INAH, ya que la dependencia capitalina exigía que se cumpliera con el reglamento que marca que, por encontrarse los templos en una zona sísmica, se requería de un dictamen firmado por un Director Responsable de Obra (DRO) que avalara la seguridad de los inmuebles.

Sin embargo, señaló el padre Guerrero Ugalde, el INAH, que es la dependencia que se encarga de supervisar los monumentos históricos, no utiliza esa terminología ni cuenta con la figura de un DRO en su reglamentación, por lo que no pudieron entregarle el dictamen solicitado por Protección Civil.

Ante este hecho, el sacerdote enfrentó una grave dificultad, la falta de recursos económicos para poder pagar el costo por la realización del dictamen.

“Contratar a un DRO que certificara los trabajos de restauración realizados por las tres compañías constructoras, supervisados por el INAH, requería revisar una gran cantidad de documentación, pero además el costo de este dictamen podría alcanzar hasta 1 millón de pesos, una cifra que la Parroquia no poseía”, indicó.

El apoyo de un buen samaritano

El encontrar un especialistas dispuestos a realizar el dictamen fue otro problema en enfrentó el padre, pues debido a que la Parroquia y la Rectoría son edificios antiguos, cuya construcción inició en el siglo XVI, al paso de los años han sufrido graves daños a causa de los sismos y de las condiciones del subsuelo, por lo que el trabajo “les asustaba a todos” los ingenieros y arquitectos a los que se les solicitó apoyo, incluidos especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Luego de un largo peregrinar, el padre Juan Carlos resolvió esta situación gracias al apoyo de un “buen samaritano”, un ingeniero católico que aceptó realizar el dictamen.

“Uno de los ingenieros, un ingeniero creyente, comprendió rápidamente la situación en las que estábamos, porque no le podía prometer que le íbamos a ir pagando. Y aunque él nunca me dijo exactamente cuánto estaba calculando de honorarios, me daba cuenta que iba a ser mucho.

“Pero este ingeniero aceptó darnos el dictamen simplemente a cambio de que le consiguiera un recibo deducible de impuestos y da la casualidad de que en la Vicaría tenemos una Asociación Civil donataria que expresamente constituimos desde el año 2002 para apoyar la restauración de los monumentos, por lo que se lo pudimos dar”, explicó el párroco.

Con la entrega de este dictamen DRO solicitado por Protección Civil de la Ciudad de México, el sacerdote obtuvo el permiso para reabrir la Parroquia de La Santa Vera Cruz y la Rectoría de San Juan de Dios. Así, el 4 de julio de 2026 se realizó la ceremonia de reapertura de ambos templos que inició con una procesión para trasladar la reliquia de la Santa Cruz al templo parroquial, seguida de la Santa Misa de Reapertura y una convivencia con la comunidad.

Capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe que ya se puede visitar. Foto: Luis Aldana.

Aún hay trabajo por realizar en los templos

Aunque los dos templos son estructuralmente estables y ya no representan un riesgo para los fieles y visitantes que lleguen, el Canónigo de la Catedral Metropolitana indicó que aún se requieren mejoras en materia de seguridad, iluminación y pintura para concluir su recuperación total.

  • Seguridad: Se necesita proteger las entradas de las dos iglesias (Santa Vera Cruz y San Juan de Dios) con rejas para evitar el vandalismo nocturno, como el robo de cables o intentos de incendiar las puertas (como ocurrió en San Juan de Dios hace unos días). Para realizar estos trabajos se requiere buscar donantes
  • Nivelación de pisos: Hace falta la nivelación de algunos pisos de la Parroquia de La Santa Vera Cruz, en los que se han detectado unas grietas. Pero esa situación no impide para nada el uso del templo.
  • Iluminación y pintura: A pesar de que ya está lista la garantía estructural de los templos, todavía hace falta instalar la iluminación y aplicar pintura en varias partes de los templos.

Los desafíos después de la reapertura de la Parroquia

Luego de que la Parroquia de La Santa Vera Cruz permaneciera cerrada casi por nueve años, el padre Juan Carlos indicó los tres desafíos principales que se deben enfrentar en los próximos años en el territorio parroquial:

  • El primer desafío conectar nuevamente con las familias del barrio, lo cual incluye también a las familias de todo el territorio, específicamente de la parte que se encuentra del otro lado de la Alameda y del otro lado del eje central, a fin de que regresen a la Parroquia.
  • El segundo desafío es el trabajo con la gente de paso, es decir, con la población flotante. Al ser personas que no viven en la zona, se les debe ir detectando y atendiendo en los momentos en que sea posible a fin de vean en la parroquia un lugar que los acoja.
  • El tercer desafío es con la población que tiene la costumbre de hacerse presente únicamente durante las fiestas, a fin de poder incidir en ellos para que su presencia se más continua o permanente.

“Realmente es muy complejo el asunto, es en parte como una situación psicológica, pero también a nivel social, porque nos hemos movido hacia el barrio en distintos momentos y con distintas actividades. Ahorita estamos preparando una época de misión, pero siempre el punto a vencer es que las personas vuelvan a sentir suya la Parroquia en cuanto al lugar de fe, en cuanto a identificarse con lo que ha sido en la historia como el núcleo de atracción”, indicó.

El padre Juan Carlos Guerrero durante durante la celebración de una Santa Misa. Foto FB.

Los jóvenes, el sector prioritario por atender

Finalmente, el padre Juan Carlos Guerrero señaló que el sector prioritario al que busca enfocarse la Parroquia es el de los jóvenes y para ello buscan impulsar los siguientes proyectos culturales y educativos:

Trabajo con el arte sacro

Se busca retomar esta vertiente histórica de la parroquia mediante una programación anual y la colaboración con tres museos vecinos para realizar muestras de arte de calidad museográfica, que podrían iniciar con una exposición sobre San Francisco Javier.
Este proyecto servirá para proponer a los jóvenes dos niveles de trabajo:

  • El servicio misionero local en la ciudad y en colaboración con otras diócesis.
  • El impulso del voluntariado social como una vertiente misionera para jóvenes, sin importar si son católicos, creyentes o el momento que vivan en su proceso de evangelización.

Escuela de música

Se busca establecer contacto cultural con teatros y con la vertiente musical. Específicamente, se ha dialogado con el Fideicomiso del Franz Mayer y la Secretaría de Cultura para armar una escuela de música dirigida a niños y adolescentes, con el fin de brindar oportunidades educativas a las familias del barrio.

Esta formación musical pretende tener un panorama amplio (no solo música litúrgica, sino también música clásica, contemporánea y nuevas tendencias) mediante vínculos con organizaciones laicas y maestros de Bellas Artes.

Uso de espacios físicos para la formación

Se cuenta con al menos seis espacios grandes (aulas) en San Juan de Dios y la Santa Vera Cruz que planean equipar con mobiliario. Estos espacios se utilizarán para diversos programas de formación, incluyendo la capacitación para jóvenes que no tienen empleo.

Foto: Luis Aldana.

Que sean nuevamente un auténtico corazón de fe

Aunque la Rectoría de San Juan de Dios y la Parroquia de La Santa Vera Cruz han recuperado las condiciones necesarias para recibir nuevamente a los fieles con seguridad, el padre Juan Carlos Guerrero Ugalde subraya que la restauración de los inmuebles aún no ha concluido por completo.

Todavía será necesario obtener recursos para reforzar la seguridad de ambos templos, concluir trabajos de nivelación, iluminación y pintura, así como continuar con la restauración de diversas obras de arte sacro que permanecen bajo el cuidado de especialistas del INAH.

Más allá de la recuperación física de los edificios, el verdadero desafío comienza ahora: reconstruir el tejido comunitario después de casi una década de puertas cerradas. Para ello, la parroquia ha puesto especial énfasis en la evangelización de las familias, el acompañamiento de la población flotante y la formación integral de los jóvenes mediante proyectos culturales, artísticos, musicales y de servicio, con la esperanza de que estos históricos templos vuelvan a ser, como lo fueron durante siglos, un auténtico corazón de fe, encuentro y esperanza para el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en


Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.