¿Qué es el proceso arquidiocesano y por qué es clave para la misión evangelizadora de la Iglesia?

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¿Qué es el proceso arquidiocesano y por qué es clave para la misión evangelizadora de la Iglesia?

Descubre qué es el proceso arquidiocesano, sus etapas, objetivos y quiénes participan para fortalecer la misión pastoral de la Iglesia.

POR  Jorge Reyes
23 enero, 2026
¿Qué es el proceso arquidiocesano y por qué es clave para la misión evangelizadora de la Iglesia?
En la Asamblea Arquidiocesana definieron las acciones que permitirán a la Iglesia construir nuevos puentes para fortalecer y renovar su labor pastoral. Foto Jackie Sánchez.

En la vida de una Iglesia particular (como una arquidiócesis o una diócesis), el proceso arquidiocesano es un instrumento de planificación pastoral que permite discernir, ordenar y coordinar las acciones de evangelización, fortalecimiento de la fe y renovación comunitaria en toda su extensión jurisdiccional.

Actualmente, este proceso se apoya en la enseñanza del Papa Francisco sobre la sinodalidad, entendida como “caminar juntos” en la misión de la Iglesia, escuchando al Espíritu Santo y promoviendo la corresponsabilidad entre fieles, clero y autoridades eclesiales.

“El proceso arquidiocesano implica la necesidad del discernimiento eclesial para la planeación, coordinación y evaluación de las actividades pastorales”, señala el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, en la presentación del documento “Organización Pastoral de la Arquidiócesis de México”, publicado en marzo de 2025.

¿Qué es el proceso arquidiocesano?

Leticia Estrada Silva, Comisionada de Pastoral Profética de la Arquidiócesis Primada de México señaló que el proceso arquidiocesano es la ruta pastoral que sigue la Arquidiócesis para impulsar la evangelización en su territorio, en corresponsabilidad con todos los agentes, “bajo las orientaciones dadas por el Cardenal Aguiar Retes de caminar buscando la sinodalidad, la espiritualidad de comunión y la conversión pastoral, así como el acompañamiento centrado en las personas.”

Explicó que el itinerario que sigue el proceso arquidiocesano está constituido por momentos clave, “como son las directrices que señaló el II Sínodo Arquidiocesano, el cual pidió poner la mirada en cuatro interlocutores prioritarios: las personas alejadas del influjo del evangelio, las personas en situación de vulnerabilidad o pobreza y de entre ellos los jóvenes y las familias”.

De esta manera, detalló Estrada Silva, de la XXIII Asamblea Arquidiocesana, celebrada por la Arquidiócesis Primada de México en el año 2024, “emanan las líneas de acción y objetivos a lograr a nivel de las vicarías funcionales, las zonas pastorales, los decanatos y las parroquias, para un periodo de tres años consecutivos. Todo ello fruto de la escucha y el discernimiento de muchas voces”.

El proceso arquidiocesano es un caminar juntos como pueblo de Dios, guiados por nuestros pastores, para discernir los caminos por donde nos mueve el Espíritu Santo. Foto Alfredo Márquez.

¿Cuál es el objetivo de realizar un proceso arquidiocesano?

El objetivo principal del proceso arquidiocesano es hacer una evaluación y una lectura orante de la realidad eclesial y social dentro del territorio arquidiocesano para definir las prioridades que en materia de evangelización se requieren y, a partir de ello, organizar las acciones pastorales que se llevarán a cabo de manera estratégica y articulada.

“El objetivo, en el caso de la Arquidiócesis de México, es caminar juntos como pueblo de Dios guiado por sus pastores, para discernir los caminos por donde nos mueve el Espíritu y así afrontar los desafíos de la nueva evangelización, además de contar con una ruta clara, que nos marca los pasos a seguir y evaluar las acciones emprendidas, al final de esta etapa”, indicó Leticia Estrada.

De este modo, la finalidad de un proceso arquidiocesano es:

  • Discernir pastoralmente qué pide Dios a la Iglesia local en el tiempo actual.
  • Fortalecer la misión evangelizadora, promoviendo la comunión, participación y compromiso de todos los bautizados.
  • Fomentar estructuras de pastoral eficaces, de modo que parroquias, movimientos, asesorías y comunidades trabajen alineadas con los lineamientos arquidiocesanos de misión y formación.

En definitiva, con el proceso arquidiocesano se busca que la Iglesia no solo mantenga sus programas pastorales, sino que toda la comunidad se comprometa en implementar y seguir un camino compartido hacia la evangelización y santificación de los fieles.

¿Cuáles son las etapas del proceso arquidiocesano y en qué consisten?

Aunque cada arquidiócesis adapta su propio proceso, esencialmente este debe comprender tres etapas principales:

1. Escuchar y conocer la realidad (Discernimiento)

En esta fase se:

  • Recogen aportes, necesidades y experiencias de sacerdotes, laicos, consagrados y comunidades parroquiales.
  • Se escucha la voz de los fieles y se interpreta a la luz del Evangelio y del Magisterio, siguiendo una metodología de oración y diálogo.
  • Se identifican áreas prioritarias de atención pastoral (familias, jóvenes, periferias existenciales, etc.).

2. Planear y estructurar (Planeación pastoral)

Una vez analizada la realidad que se vive en el territorio arquidiocesano:

  • Se establecen objetivos pastorales concretos.
  • Se elaboran programas, proyectos y estrategias a corto, mediano y largo plazo.
  • Se define quiénes serán los responsables de implementar cada iniciativa y se articulan los recursos (formación, acompañamiento, materiales).

3. Implementar y evaluar (Acción y seguimiento)

En esta etapa:

  • La Iglesia arquidiocesana despliega las acciones previstas en parroquias, movimientos, comunidades y estructuras de servicio.
  • Se ofrecen herramientas de formación y acompañamiento continuo.
  • Se evalúa periódicamente el avance para ajustar estrategias y responder mejor a las necesidades locales.

Cabe destacar que este ciclo —escuchar, planear, actuar, evaluar— se repite y se ajusta continuamente para que la labor pastoral de la Arquidiócesis sea siempre pertinente y vital.

¿Quiénes participan en el proceso arquidiocesano?

La comisionada de Pastoral Profética indicó que debido a que el modelo del proceso arquidiocesano responde al llamado actual de la Iglesia para impulsar una participación corresponsable y sinodal de todos los bautizados, por esa razón todo el pueblo de Dios está llamado a participar en él:

  • El arzobispo y los obispos auxiliares, como pastores que guían el discernimiento y las decisiones finales.
  • El clero diocesano (párrocos y sacerdotes) en la reflexión pastoral y la ejecución en comunidades locales.
  • Los fieles laicos, especialmente a través de los consejos pastorales y asambleas arquidiocesanas, donde aportan su experiencia de fe y compromiso.
  • Los consagrados y miembros de movimientos eclesiales, que colaboran en la evangelización y formación.
  • Equipos y comités especializados (consejo pastoral arquidiocesano, comisiones de formación y de comunicación, entre otras más).
Todo el pueblo de Dios está llamado a participar en el proceso arquidiocesano a fin de que haga sus aportaciones sobre la realidad que enfrentan en su comunidad. Foto Desde la fe.

¿Qué sigue después del proceso arquidiocesano?

Es importante señalar que la conclusión formal de un proceso arquidiocesano no es el final, sino que marca el inicio de una nueva etapa de acción pastoral integral y continua que se debe ejecutar en el territorio.

“Cuando concluye el proceso arquidiocesano sigue una evaluación, y a partir de ella brotarán los siguientes pasos, que darán continuidad a los esfuerzos evangelizadores comenzados desde la evangelización fundante en nuestra Ciudad y aquellos que de manera especial brotaron del II Sínodo y del caminar postsinodal, así como los pasos recientes dados bajo la guía del Cardenal Carlos Aguiar”, indicó Estrada Silva.

En el caso de la Arquidiócesis Primada de México, y tras la realización de asambleas y procesos de escucha se elaboró el “Documento conclusivo de la XXIII Asamblea Arquidiocesana 2024”, que marca el rumbo de la misión evangelizadora para los próximos años, en el que se promueve una Iglesia más cercana, misionera y participativa.

Los 4 procesos que siguen

Así, una vez terminada la etapa del proceso arquidiocesano, se debe proceder a la:

  • Publicación del plan y sus prioridades a toda la Iglesia local.
  • Implementación en parroquias y comunidades, adaptando las acciones a las realidades específicas de cada territorio.
  • Formación permanente de agentes pastorales, para sostener la evangelización en el tiempo.
  • Evaluación y ajuste continuo, lo que permite actualizar el plan tras ciclos de escucha, acción y valoración pastoral.

Por esta razón, el proceso arquidiocesano se constituye como un instrumento fundamental para que una Iglesia local haga un discernimiento profundo y comunitario de su misión en los tiempos actuales para fortalecer su labor evangelizadora.

Con dicho proceso no solo se organiza la labor pastoral, sino que se impulsa la comunión, la sinodalidad y una acción evangelizadora eficaz para difundir la palabra de Dios, así como para acompañar a todos los católicos a vivir su fe y servir a la sociedad.

El ejemplo de la Arquidiócesis Primada de México

Un ejemplo de lo que es un proceso arquidiocesano, es el que implementó la Arquidiócesis Primada de México a partir del 2021 y que concluyó en 2024 con la realización de la XXIII Asamblea Arquidiocesana.

La primera etapa de este proceso fue la Visita Pastoral que el Cardenal Aguiar Retes y sus Obispos Auxiliares realizaron en todo el territorio arquidiocesano entre 2021 y 2023; la segunda etapa se dio entre 2023 y 2024, cuando se organizaron las asambleas parroquiales y decanales.

La tercera etapa consistió en la realización de cuatro Foros temáticos que se organizaron entre febrero y marzo de 2024, en donde se reflexionaron los desafíos para atender pastoralmente a cuatro grupos prioritarios: las personas en pobreza, los alejados de su fe, las familias y los jóvenes.

La siguiente etapa, la cuarta, fue del 12 al 19 de mayo de 2024, cuando se llevó a cabo la Asamblea Arquidiocesana, en donde se pusieron sobre la mesa los compromisos a los que nos mueve el Espíritu Santo para evangelizar.

A lo largo de esa semana, tras reflexionar los resultados obtenidos en los Foros, los asistentes se reunieron para, bajo la metodología de la Conversación en el Espíritu, establecer compromisos y acciones concretas para fortalecer la labor de la Iglesia local, mismas que fueron escuchadas por el Arzobispo Primado de México.

Rumbo al Tercer Sínodo Arquidiocesano

La quinta etapa, entre mayo y junio de 2024, consistió en un tiempo de discernimiento de las conclusiones alcanzadas en la XXIII Asamblea Arquidiocesana entre los equipos de trabajo, junto con los decanos, el Senado Presbiteral, integrado por los representantes de todos los sacerdotes de la Arquidiócesis de México, los vicarios territoriales, los obispos auxiliares y el Arzobispo.

Una vez concluido este proceso de discernimiento, se elaboró y publicó en julio de 2024 el “Documento conclusivo de la XXIII Asamblea Arquidiocesana 2024”, documento guía que iluminará la realización de las próximas asambleas parroquiales y el caminar de la Iglesia de los próximos tres años.

Todo este trabajo se encamina hacia la realización del Tercer Sínodo Arquidiocesano en 2027, en donde se determinarán los nuevos cambios estructurales que deberá realizar la Arquidiócesis Primada de México para renovar y fortalecer su labor evangelizadora.

Base para las Asambleas de Evaluación del Proceso Sindonal de 2027

Las conclusiones alcanzada durante la XXIII Asamblea Arquidiocesana 2024 representan un paso más en el caminar sinodal de la Arquidiócesis de México, además de que han servido “para evaluar y obtener las nuevas luces que guiarán el desarrollo pastoral hasta 2027”, señala el Documento conclusivo.

“Estas conclusiones tienen como objetivo orientar la renovación de la misión arquidiocesana y sus estructuras, además de impulsar la conversión personal y pastoral, de todos los agentes, durante los próximos tres años. Por lo tanto, con ellas se busca iluminar todas las acciones pastorales”, establece.

Así, los logros que se alcancen en los próximos años, serán la base de la propuesta y los planteamientos que la Arquidiócesis Primada de México, por medio del Cardenal Carlos Aguiar Retes, llevará en el primer semestre de 2027 a las Asambleas de evaluación en las Diócesis y Eparquías, en el marco del Proceso Sinodal 2028, convocado inicialmente por el Papa Francisco y ratificado por su sucesor, el Papa León XIV, y que se realizará en el Vaticano.

El itinerario de la Arquidiócesis de México rumbo al 2027

El “Documento conclusivo de la XXIII Asamblea Arquidiocesana 2024” establece que entre 2024 y 2027 se asimilarán e implementarán en el territorio de la Arquidiócesis de México las cinco pauta fundamentales (compartir la alegría del Evangelio, Escuchar con compromiso, Acoger con empatía, Formar discípulos misioneros y Espiritualidad de comunión y testimonio), las líneas de acción y sus objetivos.

Indica que las Asambleas parroquiales y decanales serán los eventos estratégicos en los que se evaluarán y discernirán los pasos a seguir para que cada comunidad, año con año, consolide sus esfuerzos y asuma nuevos desafíos evangelizadores de acuerdo a su realidad.

“Una vez discernido en comunidad bajo la guía del Espíritu Santo, la programación pastoral parroquial y la planeación decanal serán la pauta de los trabajos a realizar por los equipos de servicio de cada instancia”, asegura el Documento conclusivo.

“Estas conclusiones”, puntualiza, “también buscan impulsar la renovación y conversión de la labor pastoral de los movimiento, vida consagrada e instituciones, que están llamados a ejercer su acción evangelizadora en comunión y colaboración en la Arquidiócesis para lograr dar así testimonio de la obra que el único Espíritu realiza a su pueblo”.



Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.