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“La Iglesia no nos dejó solos”: obispo de Alepo

Alepo
  • Mons. Antoine Chahda habla sobre la ayuda que recibieron de la Iglesia misionera durante los peores años de la guerra.

Alejandro Feregrino

La Iglesia en Siria está viva. Ni el conflicto bélico de más de un lustro –que dejó miles de muertos y desplazados– ni la persecución por parte del Estado islámico lograron disminuir el espíritu de este gran pueblo. Y esto –asegura el obispo SiroCatólico de Alepo– se debe en gran medida a la ayuda que se ha recibido durante todo este tiempo de la Iglesia católica.

En entrevista con Desde la fe, Mons. Denys Antoine Chahda aseguró que no sólo durante el conflicto bélico, sino incluso en la actualidad, los cristianos de su diócesis siguen recibiendo ayuda de la Iglesia misionera, traducida en alimento, medicinas, ayuda a los niños y estudiantes de bachillerato y universidad, reparación de casas, agua potable, vestimenta, entre otras cosas.

“La Iglesia nos mandó de todo. Incluso me mandó una colaboración a mí también para la restauración de la Catedral, y sigue mandando, no solamente a los católicos”, agregó el arzobispo, quien destacó especialmente el papel de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

En el verano de 2012, Alepo –la capital económica y la ciudad más poblada del país hasta antes de la guerra– se convirtió en campo de batalla entre las fuerzas del gobierno del presidente Bashar Al Assad y un grupo insurgente que pretendía derrocarlo. Aquella guerra fue aprovechada por el Estado Islámico, que se hizo del poder en diversas zonas de la provincia.

Antes de la guerra, Alepo tenía una población de alrededor de 4.6 millones, y los cristianos representaban entre 20 y 30 por ciento de esa cifra. Ahora son menos de 40 mil.

Falta la paz

Aunque la guerra prácticamente ha terminado, aún caen misiles en algunas zonas de la ciudad. El obispo Chahda aseguró que las relaciones con las autoridades islámicas y, en general, con los musulmanes en Alepo son cordiales, pero entre la población aún hay muchos simpatizantes del Estado Islámico.

“Nosotros pasamos cientos de años como vecinos. No teníamos problemas, pero ahora tú ves en la calle a muchas mujeres con vestidos negros. Los fanáticos musulmanes sembraron un pensamiento raro en la ciudad y ven a nuestras hijas, a nuestras madres, caminando en la calle sin velo, y las blasfeman, las maltratan y las persiguen. El pensamiento daeshista (del Estado Islámico) sembró un terrorismo en la vida de los sirios, en general”, puntualizó.

En Alepo actualmente conviven seis arzobispos católicos, uno por cada rito: armenio, caldeo, siro-católico, maronita, melquita y latino; tres arzobispos ortodoxos y dos líderes de denominaciones cristianas reconocidas.

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