Despiden al sacerdote que dio forma a la liturgia de la Iglesia en México tras el Vaticano II

Carlos Villa Roiz

El padre Pedro Ignacio Rovalo, quien falleció en la Ciudad de México el pasado lunes 26 de marzo, fue un notable liturgista que ayudó a entender y a adaptar las reformas que emanaron del Concilio Ecuménico Vaticano II a la Iglesia mexicana, señaló en entrevista el padre Sergio Cobo, poco antes de la Misa de cuerpo presente que tuvo lugar este martes en la sede de la Curia de la Compañía de Jesús.

Entrevistado, el jesuita explicó que el padre Pedro Rovalo se especializó en liturgia y fue un soporte importantísimo para la Conferencia del Episcopado mexicano, en la Comisión de Liturgia, porque desde antes del Concilio Vaticano él era fiel a mantener eso que llamamos el respeto a lo sagrado. Logró hacer el cambio en la liturgia; asesoró a muchos obispos para hacer la transferencia de la liturgia de la Misa en latín al español. Fue un gran promotor. Además, colaboró en la Editorial Buena Prensa editando, corrigiendo los rituales en los misales, las normas litúrgicas, y no sólo las adaptó al español, sino que ayudó a muchos obispos a introducir la música en las celebraciones religiosas.”


El padre Sergio Cobo también recordó que “el padre Rovalo promovió una Misa cantada en español que se llamó la Misa Osana, que incluía instrumentos modernos como son las guitarras eléctricas y la batería. Esta Misa fue un parteaguas en la liturgia de la Iglesia en México.”

El padre Cobo aseguró que el padre Pedro Rovalo dejó una escuela muy importante: “Él fue maestro de muchísimos sacerdotes, religiosos y diocesanos, incluso de varios obispos. Nos va a hacer mucha falta”, dijo.

Por su parte, el padre Carlos Espinoza García, Prefecto de Salud de la Compañía de Jesús, dijo que el padre Rovalo “dejó una revista que se llama Actualidad Litúrgica, la cual incluso esta se difunde en América Latina y en el sur de los Estados Unidos.

“El padre Rovalo se distinguió en México por haber dado las pautas que iban emanando del Concilio Vaticano II, pero además colaboró con cada uno de los Cardenales y Arzobispos de México que le tocaron.

Cabe señalar que el padre Pedro Rovalo será cremado y sepultado en la capilla de la Inmaculada Concepción, en la parroquia de la Sagrada Familia en la Colonia Roma. Descanse en paz.