¿Qué es y qué no es la medalla de San Benito?
El P. Alberto Medel, asesor del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis de México, nos ofrece una explicación para entender qué es y qué no es la medalla de san Benito.
La medalla de san Benito es uno de los sacramentales más conocidos en la Iglesia católica y se usa como signo de protección contra el mal. Sin embargo, para evitar caer en supersticiones es importante conocerla bien.
El padre Alberto Medel, vocero de la Diócesis de Xochimilco, nos ofrece una explicación para entender qué es y qué no es la medalla de san Benito.
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¿Qué es la medalla de San Benito?
Es barrera infalible contra conjuros o hechicerías
Lo es, pero no si pensamos que se trata de un objeto dotado de poderes sobrenaturales. Es infalible sólo si creemos en lo que está significado en ella, y que viene del Evangelio; de manera que lo que nos protege es nuestra fe en la Palabra de Jesucristo.
Es un sacramental
En la medida en que seamos conscientes de los signos de la medalla, pues nos abre a la acción del Espíritu Santo, que nos viene por la Palabra de Jesús y su Evangelio. Por eso la Iglesia la llama “sacramental” y no amuleto.
Es un compromiso de vida cristiana
Si portamos esta medalla, es porque estamos dispuestos a vivir el seguimiento de Jesús al estilo de san Benito, o de acuerdo con sus consejos y su espiritualidad. Si él puso en ella todos esos signos, es porque nos está diciendo lo que le sirvió para vivir de acuerdo con Jesús.
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No es un amuleto
Es erróneo pensar que recibiremos una protección especial contra el mal por el solo hecho de portarla. Si bien la medalla puede apartarnos del mal, su eficacia radica en creer y en vivir los símbolos que aparecen acuñados en ella, mismos que tienen su expresión en el Evangelio.
No es un talismán
La fe cristiana no acepta objetos con “poderes mágicos” que atraigan la buena suerte. Esta medalla es una expresión de fe, de algo que el creyente ha venido madurando desde el momento en que aceptó en su vida a Jesús.
Cómo obtener indulgencia plenaria con la medalla de San Benito
¿Sabías que puedes ganar Indulgencia Plenaria usando la medalla de San Benito? Y es que el 12 de marzo de 1742, el Papa Benedicto XIV otorgó esta gracia a quienes la porten.
La Indulgencia Plenaria te libra de la pena temporal de pecados confesados y perdonados, desde el momento de tu Bautismo hasta la fecha en que la obtengas.
Puedes obtener la indulgencia de la medalla de San Benito siempre y cuando te confieses, recibas la Eucaristía, participes en Misa, visites a los enfermos, ayudes a los pobres, ores por el Santo Padre en las grandes fiestas y durante esa semana reces el Santo Rosario.
Las grandes fiestas establecidas para obtener esta gracia son Navidad, Epifanía, Pascua de Resurrección, Ascensión, Pentecostés, la Santísima Trinidad, Corpus Christi, La Asunción, La Inmaculada Concepción, el nacimiento de María, todos los Santos y fiesta de san Benito el 11 de julio.
¿Por qué los exorcistas llevan siempre la medalla de san Benito?
Al igual que el padre Andrés Esteban López, muchos sacerdotes exorcistas acostumbran llevar una medalla de san Benito cuando practican un exorcismo. Aunque el portar esta medalla no es parte del Ritual Romano de Exorcismos, el padre Andrés señala que lo que sí se pide al sacerdote es protegerse a sí mismo y proteger al fiel con el signo de la cruz, diciendo Ecce crucem Dómine, fugite, partes advérsae (Esta es la cruz del Señor, huyan cuantos se oponen a ella)”
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Esta pequeña oración -refiere el padre Andrés- es parte del gran exorcismo de san Antonio, quien siendo un monje venció a Satanás poniéndose bajo el amparo de la cruz de Jesús; “y es que en realidad, tanto san Antonio, como san Benito y todos los fieles cristianos, no tenemos otra arma que las ‘armas de la cruz’.
Es así que, tomando en cuenta esta parte del Ritual de Exorcismos, en que se emplea el signo de la cruz, muchos exorcistas adoptaron la costumbre de llevar una medalla de san Benito (en la que aparece el signo de la cruz) bendecida sacramentalmente para signarse y signar al poseso. “Probablemente -explica-, la tradición de usar esta medalla surgió en el siglo XVIII, al popularizarse debido a las indulgencias pontificias que ofrecía el portarla”.
Las letras que aparecen en la medalla son iniciales de una serie de sentencias de rechazo al maligno.
Bendición de la medalla
La medalla, sin embargo, al ser un sacramental, debe ser bendecida con un rito propio establecido por la Iglesia, que consta de un exorcismo de la propia medalla, una bendición de los caracteres y letras que contiene, y de una súplica a Nuestro Señor Jesucristo, a quien pedimos, por intercesión de san Benito, que todas las personas que la usen sean liberadas de las insidias y engaños del maligno.
Cabe señalar -explica el padre Andrés- que hasta antes del Concilio Vaticano II, dicha bendición estaba reservada para los monjes benedictinos, pero a partir de 1965 se permitió a cualquier sacerdote la bendición de esta medalla, sin que tampoco sea necesario que se trate de un sacerdote exorcista.
“Pero definitivamente, el único signo al que Satanás no resiste es el de la cruz de Cristo. Cada vez que los demonios ven la cruz, se enfrentan al misterio del amor divino y de la santa humildad del Hijo de Dios, que confunde su orgullo. Y esta es la gran enseñanza de san Benito; él mismo no tenía una medalla, pero sí un gran amor por la cruz. Yo he oído muchas veces a los demonios gritar de dolor, lamentándose al tener en frente la cruz de Jesús”.
El testimonio del padre Amorth

El padre Amorth portaba siempre la cruz de san Benito, que contiene la medalla en el cruce de ambos brazos.
Finalmente, el padre Andrés Esteban López refiere que un gran ejemplo para todos los sacerdotes miembros de la Asociación Internacional de Exorcistas, fue el del padre italiano Gabrielle Amorth, quien al igual que muchos otros sacerdotes exorcistas, llevaba consigo la cruz de san Benito y la utilizaba en cada uno de los exorcismos que practicaba.
“Como él, hoy la mayoría de los exorcistas procuramos llevar la cruz de san Benito en nuestras luchas contra el mal; pero sobre todo, procuramos configurar nuestra vida con la de Cristo crucificado, amando a nuestro pueblo y dando la vida por él”.
**Actualizado en julio de 2026**

