Las mentiras siempre acaban mal

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COLUMNA

Compromiso social de la fe

Las mentiras siempre acaban mal

Las asociaciones de empresarios y comerciantes siguen exigiendo mayor seguridad y desde los pequeños a los grandes negocios siguen siendo víctimas de la delincuencia.

23 julio, 2026
Las mentiras siempre acaban mal
La bandera de México frente a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
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Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios. 

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El gobierno de la falsa transformación de México se ha dedicado a envolver en sus mentiras y falsas promesas al pueblo mexicano. Una de sus banderas mil veces repetida ha sido “no mentir” y se ha pasado ocho años mintiendo todas las mañanas. De acuerdo con la consultoría política SPIN el expresidente López Obrador decía un promedio de 100 mentiras o afirmaciones no probadas diariamente, lo que equivale a más de cien mil durante su sexenio.

Todavía en su última perorata frente a miles de mexicanos en el Zócalo se atrevió a afirmar, por enésima vez, que había logrado dejar un sistema de salud superior al de Dinamarca, más aún, que era el mejor del mundo, en medio de aplausos de su gabinete y de los acarreados de siempre, mientras él permanecía inmutable como todo “cara dura”, con lo que demostró hasta el último momento que se trata de un mitómano contumaz.

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Lo más decepcionante para nuestro pueblo noble y sencillo es que quien ocupa hoy la presidencia de la República ha seguido con el mismo método de gobierno, no por una actitud enfermiza como su predecesor, sino por conveniencia política o incapacidad de romper con el pasado inmediato.

Hay mentiras sobre el control de la inseguridad, señalando que han bajado más de un 40% los homicidios dolosos, pero se catalogan de otra manera muchos asesinatos y se esconden unos más entre los desaparecidos, vueltos a desaparecer en las estadísticas oficiales. De allí la constante protesta ciudadana.

También se miente al decir que han disminuido los asaltos a los autotransportes en las carreteras y ha bajado “el cobro de piso” en toda la actividad económica del país, lo cierto es que las asociaciones de empresarios y comerciantes siguen exigiendo mayor seguridad y desde los pequeños a los grandes negocios siguen siendo víctimas de la delincuencia.

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Igualmente repiten las mentiras sobre la bonanza en la situación económica del país con grandes inversiones y un récord en empleos conseguidos en los últimos meses, cuando las calificadoras internacionales dicen lo contrario y el mismo INEGI da cuenta del aumento de desempleo en México.

Una de las mentiras más grandes y recientes de la presidente Sheinbaum se refiere a la exoneración oficial del gobernador con licencia Rocha Moya, diciendo que la investigación de la Fiscalía no ha encontrado ningún indicio de culpabilidad y exigiendo pruebas a los Estados Unidos que busca su extradición para enjuiciarlo por complicidad con los narcotraficantes. Todos sabemos de lo que ha sucedido en Sinaloa y en México en las últimas elecciones, todos conocemos las pruebas de complicidad señaladas por la ciudadanía y los medios de comunicación.

Todo este enredo de mentiras para defender a un movimiento político que ha defraudado a México está poniendo en riesgo la economía, el sistema de salud, la procuración de justicia, la misma democracia y el tratado de libre comercio con nuestros vecinos. ¿Hasta dónde quieren llegar con sus mentiras? 

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

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Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios.