¿Cómo fortalecer la fe de los hijos adolescentes desde el hogar?
Fortalecer la fe en la adolescencia exige diálogo, ejemplo y acompañamiento constante de los padres. Conoce los consejos de la pastoral familiar.
Una de las etapas más complicadas que enfrentan los padres y madres con sus hijos e hijas en el momento en que llega a la adolescencia, periodo que se ubica entre los 10 y 19 años, caracterizado por los intensos cambios físicos (pubertad), cognitivos, emocionales y sociales que viven los jóvenes, lo que representa todo un reto para fortalecer la fe en sus adolescentes.
Por esa razón, la labor para fortalecer la fe en los adolescentes requiere de un enfoque paciente, auténtico y relacional, que permita a los padres crear un hogar acogedor donde las dudas de sus hijos sean bienvenidas y no juzgadas.
En este sentido, es fundamental que como padres y madres logremos conectar la fe con los intereses de las y los jóvenes, fomentar el diálogo abierto, vivir la propia fe como ejemplo y priorizar la comunidad, haciendo de la iglesia un lugar de pertenencia.
Para fortalecer la fe en los adolescentes debemos tener cimientos sólidos
Alejandro Méndez Álvarez, director de la Dimensión de Adultos y Familia de la Arquidiócesis Primada de México, manifestó que es muy importante acompañar a los hijos adolescentes con misericordia y esperanza, manteniendo la fe como un pilar no negociable.
En este tenor, destacó que un factor fundamental para fortalecer la relación con los hijos adolescentes es que los padres logren tener como familia un cimiento sólido, lo que incluye el que ninguno de los miembros pierdan de vista los roles que desempeñan dentro del grupo familiar.
“No perder de vista los papeles que tenemos. Yo soy tu papá, tú eres mi hijo adolescente. Jamás perder de vista eso. Soy tu papá, yo te acompaño, eres mi responsabilidad, yo estoy para caminar contigo, como decía nuestro hermano el Papa Francisco, de una manera muy sinodal, a veces adelante, para guiar; a veces atrás, para empujar; y a veces en paralelo, para ir acompañando”, indicó.
Prepararse como padres para apoyar a los hijos adolescentes
Un elemento importante que deben considerar los padres y madres es la necesidad de tener una preparación continua tanto en lo que corresponde al comportamiento de los adolescentes, como en materia de evangelización y religión para que puedan reforzar la fe en sus hijos, especialmente durante la adolescencia.
El director de la Dimensión de Adultos y Familia precisó que la preparación y formación continua de los padres y madres debe contemplar una constante preparación para no ser improvisados y contar con los elementos necesarios para acercarse a sus hijos adolescentes y fortalecer su fe.
Para lograrlo, comentó Méndez Álvarez, pueden acercarse a su parroquia en donde pueden asistir a cursos e integrarse a las escuelas para madres y padres; leer libros sobre educación de hijos, en especial autores buenos y reconocidos que traten temas positivos; y visitar las redes sociales de la Pastoral Familiar, que ofrece contenido útil, como educación en tecnologías y consejos para el acompañamiento.
De la misma manera y muy importante, añadió, deben de leer la Biblia, porque se puede considerar como un manual de vida que enseña cómo educar a los hijos, cómo tratar a los esposos y cómo respetar a los padres, además de tomar los diplomados en materia de orientación familiar que ofrece la Arquidiócesis Primada de México.
Consejos para fortalecer la fe de los hijos adolescentes
Alejandro Méndez Álvarez propuso una serie de consejos para que lo tomen en cuenta los padres y madres para fortalecer la relación y la fe de sus hijos adolescentes:
- Mantener un cimiento sólido: No perder los papeles y recordar siempre el rol de padre/madre y el de hijo/hija.
- Acompañamiento sinodal: Guiar, empujar y acompañar a los hijos, como un pastor.
- Acercarse y estar presente: A pesar de las discusiones o desencuentros, nunca alejarse del hijo. Ser “maestros en el arte del acompañamiento”.
- Hacer uso de la memoria: Recordar la propia adolescencia para entender por lo que están pasando los hijos.
- Ejercer la esperanza: Entender que la adolescencia es un proceso doloroso, y complicado hormonal y biológicamente. Mirar a los hijos con misericordia y ejercer el papel de padres con más capacidad y experiencia.
- No dejar de insistir en la fe: Establecer cuestiones no negociables, por ejemplo, dar gracias a Dios, persignarse, ir a la misa dominical, que se considera el alimento espiritual para los jóvenes.
- Realizar actos pequeños de fe: Dar las gracias antes de comer, persignarse al salir, agradecer a Dios al llegar a casa.
- Evitar ser recalcitrantes: No imponer prácticas religiosas excesivas que puedan alejar a los jóvenes.
- Procurar la sagrada comunión: Se enfatiza que es el alimento espiritual para enfrentar tentaciones como las drogas, el alcohol, los vicios y las relaciones abusivas o prematrimoniales.
- Aprovechar los momentos buenos: Los momentos con hijos adolescentes son escasos, por lo que se debe amar, entregar y recibir en esos instantes.
- Mirar con misericordia: Entender que el hijo adolescente está en un momento complicado de su vida y que “regresará” después de este periodo difícil.



