El primado de la caridad

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COLUMNA

En camino

El primado de la caridad

En medio de la polarización y la pérdida del sentido cristiano, una verdad resurge con fuerza: sin caridad, todo lo demás es vacío. Volver al amor que derriba muros y hace presente a Cristo en el mundo.

24 marzo, 2026
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Autor

Periodista y director del periódico católico El Observador de la actualidad. 

En la catequesis de hace un par de semanas, el Papa León XIV, al fin y al cabo agustino, recordaba uno de los sermones del obispo de Hipona donde se señala que la caridad genera, constantemente, la presencia del Resucitado. “Quiera el cielo –decía san Agustín– que todos piensen solo en la caridad: solamente ella vence todo, y sin ella de nada vale todo lo demás; dondequiera que se halle, atrae todo hacia sí» (Serm. 354,6,6).

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Me parece que este ha sido el “mensaje” de los cuatro últimos (¡magníficos!) Papas, y es el mensaje del Concilio Vaticano II: que solo el amor al prójimo salva, porque en ese acto se derriban los muros, las diferencias, las distancias… y aparece el rostro divino de Jesús.

Muchos cristianos católicos se preguntan hoy mismo: ¿cómo hacer para que la raíz de los pueblos de América, la fusión del viejo y el nuevo mundo, recuperen su dimensión cristiana, la que sembraron en
México, por ejemplo, los misioneros franciscanos, dominicos, jesuitas y todas las demás órdenes que llegaron el siglo XVI? La respuesta no puede ser más sencilla: volviendo a pensar “solo en la caridad”.
Insignes nombres como Sahagún, Las Casas, Motolinia, Tata Vasco conquistaron espiritualmente a los pueblos originarios
con una sola arma: “el amor que encanta”. Arma letal contra el odio.

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El Papa Francisco (también lo cita en su catequesis León XIV) nos exige que nos quitemos las sandalias
ante la tierra sagrada del otro. Considerarlo como un prójimo (no como un objeto) implica entrar en el terreno de Dios. La Iglesia católica tiene la responsabilidad de “primerear” no por su prestigio o por su número de fieles, sino por la caridad. Y cuando digo Iglesia digo tú y yo. No es “rollo”. Es la verdad más profunda.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.


Autor

Periodista y director del periódico católico El Observador de la actualidad.