La corrupción y la impunidad no se combaten en silencio

“La corrupción no se combate con el silencio”, ha dicho el Papa Francisco. “Debemos hablar de ella, comprenderla para poder mostrar la voluntad de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad”.
“La corrupción no se combate con el silencio”, ha dicho el Papa Francisco.

La corrupción es uno de los principales problemas de México. El 19.5 por ciento de los mexicanos lo considera la problemática más importante del país, según lo revelado por la última Encuesta Nacional de Opinión Pública, realizada por México Elige.

Y las cifras respaldan esta percepción: de acuerdo con el INEGI, se denuncia solamente 1 de cada 10 delitos perpetrados y se inicia la investigación correspondiente en menos del 7 por ciento de ellos. En pocas palabras: el 93 por ciento de los delitos denunciados quedan en la impunidad total.

Estos datos son desalentadores para los ciudadanos comunes: si eres víctima de un delito, la probabilidad de que se haga justicia es mínima.

Te puede interesar: ¿Se acabó la corrupción en México? La percepción ciudadana es otra

Sin embargo, la corrupción no es un problema exclusivo de las instituciones públicas. El informe “Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe”, reveló que 51 por ciento de los mexicanos encuestados han dado un soborno alguna vez en su vida.

En palabras del Papa Francisco: “la corrupción es la gangrena del pueblo”. Parece que todos estamos en contra de la corrupción, pero ¿qué es lo que hacemos para combatirla?

Este domingo, como católicos, nos sumamos a la convocatoria que hicieron todos los Obispos del país, a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano, para llevar a cabo una oración en la que pidamos por la erradicación de la impunidad y la corrupción que prevalece en los tres niveles del Sistema Judicial nacional.

Te puede interesar: Papa Francisco: El servicio público debe ser antónimo de corrupción

La Arquidiócesis Primada de México hace suyo este llamado. Por ello, ha convocado a sus parroquias y movimientos laicales a sumarse a esta jornada de oración. Así, todos unidos como hermanos y a una sola voz, imploraremos a Dios Nuestro Padre y a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe que nos iluminen y nos alienten para seguir construyendo un México en paz, algo que todas y todos los mexicanos anhelamos.

Como ciudadanos, debemos exigir justicia y procesos claros y transparentes en todos los niveles de gobierno, pero debemos poner de nuestra parte para ello, comenzando con la educación en casa.

Seamos ejemplo contra la impunidad y la corrupción a través de acciones sencillas y concretas: impulsemos la denuncia oportuna, el seguimiento a los procesos (aunque sea engorroso), no cedamos ante la tentación del soborno o la “mordida” para evitar las multas de tránsito, permisos, trámites, verificaciones de carros, etcétera. Vayamos paso a paso para enderezar el camino.

Te puede interesar: No olvidaremos. Queremos paz y justicia

“La corrupción no se combate con el silencio”, ha dicho el Papa Francisco. “Debemos hablar de ella, comprenderla para poder mostrar la voluntad de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad”.

Como católicos, sigamos el ejemplo de Jesús de Nazareth, quien denunció la corrupción de su tiempo y dio testimonio del camino a seguir.

Compartir