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Turismo religioso, la potencia que viene

Turismo religioso
  • Debido a su riqueza y patrimonio cultural, la Ciudad de México es una de las más visitadas por los viajeros y en ella el rubro religioso tiene amplio potencial de crecimiento.

Cynthia Fabila

La Ciudad de México es el centro del turismo religioso, gracias a la Basílica de Guadalupe, la Catedral Metropolitana y los monumentos del Centro Histórico; sin embargo, aún tiene un amplio potencial de crecimiento para lo que se requiere una cooperación más sólida entre autoridades eclesiásticas y gubernamentales que pueden convertirlo en una carta fuerte de la economía.

Datos de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope Servytur), muestran que la capital del país recibe cerca de 98 millones de visitantes al año y el turismo religioso puede representar cerca del 20.4% de esa afluencia, siendo que ahora la Basílica y la Catedral son los principales atractivos, sin embargo, aún hay otros por promocionar.

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“Somos uno de los países con más riqueza cultural religiosa en el mundo. Es necesario fomentarlo, porque incrementaría el fervor religioso. No se ha explotado el potencial de este turismo, pero con un buen programa de promoción y de la creación de infraestructura adecuada, políticas públicas que impulsen la incursión de la iniciativa privada, en especial de los pequeños empresarios en corredores turísticos, se puede dar un empuje exponencial”, señala la Dra. Ada Irma Cruz Davalillo, presidenta de Canacope Servytur CDMX.

La especialista estima que el gasto promedio de hospedaje en un día de peregrinación en la capital del país es de 550 pesos, lo que podría generar una derrama económica de 13,000 millones de pesos en tan solo un día.

Por su parte, el Presbítero Horacio Hernández de la Torre, secretario de la Pastoral de la Movilidad Humana y de Turismo, de la Comisión Episcopal para la Paz Social apunta que, aunque ya se está trabajando de cerca con la Secretaría de Turismo y el Consejo de Promoción Turística, aún falta por desarrollar el sector. “Tenemos varios años trabajando juntos por medio de la pastoral de turismo y ha habido muchos adelantos”, informa.

En opinión de Pérez Guajardo, es necesario trabajar en comunidades de alto patrimonio ya que “se puede mejorar la calidad de vida de la localidad al convertirse en un sitio atractivo para los turistas”, lo que puede reducir los niveles de migración e inseguridad.