Arquidiócesis

¿Por qué es importante la beatificación de Concepción Cabrera?

Desde su condición laical, Concepción Cabrera supo responder generosamente al llamado a la santidad.
Concepción Cabrera de Armida será beatificada el próximo 4 de mayo en la Basílica de Guadalupe. Foto: Vatican Media
Concepción Cabrera de Armida será beatificada el próximo 4 de mayo en la Basílica de Guadalupe. Foto: Vatican Media

La ya cercana beatificación de la Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida es un gran regalo de Dios para la Iglesia universal, para las diversas obras apostólicas e institutos que constituyen la “Familia de la Cruz” y para la Arquidiócesis Primada de México, pues Conchita vivió una parte significativa de su vida en la Ciudad de México, murió en ella, y en ella se encuentran sus restos mortales, los cuales a partir de su beatificación adquirirán la condición de reliquias. Además, fue en la Arquidiócesis de México donde se realizó el proceso diocesano de investigación en orden a la beatificación y canonización de la Sierva de Dios.

La Iglesia, fiel a la doctrina de nuestro Señor Jesucristo, nos enseña que todos los cristianos estamos llamados a vivir  la santidad, cualquiera que sea nuestro estado de vida y nuestra vocación específica. Así lo ha recordado el Papa Francisco en su exhortación apostólica, Gaudete et exultate, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual.

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Concepción Cabrera de Armida, desde su condición laical de esposa, madre y abuela, supo responder generosamente a este llamado divino, comprendiendo y viviendo en profundidad su sacerdocio bautismal, y ayudando a muchos otros a vivirlo también, hecho que se concretó en frutos apostólicos que perduran hasta hoy, entre ellos, todos sus escritos espirituales y las diversas obras de la Cruz que tanto bien han hecho, no sólo en nuestra patria, sino en muchas otras partes del mundo.   

Las santas y santos, fiel reflejo del amor divino, son los auténticos reformadores y transformadores de la historia y de los pueblos, porque únicamente el amor de Dios es capaz de transformar los corazones y la realidad. Es por eso que en ellos encontramos ejemplo para construir sociedades que estén a la altura de la dignidad y de la vocación humana.

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Concepción Cabrera fue una mujer comprometida con los retos de su tiempo. Su amor a Dios y al prójimo, su sentido de Iglesia, su vida de oración y su ímpetu apostólico y misionero, fueron una invaluable aportación para la Iglesia y para el México de su época y lo siguen siendo en la actualidad.

Esto nos recuerda que solamente tratando de vivir en santidad podremos ser eficaces colaboradores del Señor en la evangelización y en la transformación del mundo y de nuestra patria, sobre todo en la encrucijada histórica que nos está tocando vivir, con su compleja problemática, sus desafíos y oportunidades.

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Ojalá que los cristianos, alentados por la beatificación de la Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, recordemos que estamos invitados por Dios a ser santos en el corazón del país, es decir, a vivir genuinamente nuestra fe, amando y sirviendo a nuestros semejantes, siendo fermento del Evangelio en nuestro contexto social, histórico y cultural, enfrentando y respondiendo a las necesidades de nuestro tiempo, como verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo, miembros de una Iglesia en salida evangelizada y evangelizadora que desea seguir contribuyendo a la edificación del mejor proyecto de nación que puede existir: un México en sintonía con el amor de Dios y la buena noticia del Evangelio.

* Por Cango. Luis Manuel Pérez Raygoza: Encargado de la Comisión para las Causas de los Santos en la Arquidiócesis de México.