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La Iglesia lanza un nuevo espacio para sanar cuerpo y alma: así nace la Pastoral de la Salud

La salud no es solo ausencia de enfermedad, sino presencia de dignidad, sentido y esperanza. Hoy iniciamos un espacio que busca poner a la persona en el centro, iluminando el cuidado de la vida desde la fe.

24 marzo, 2026
La Iglesia lanza un nuevo espacio para sanar cuerpo y alma: así nace la Pastoral de la Salud
Este esfuerzo reúne a agentes de pastoral, profesionales de la salud y médicos católicos que hacen del cuidado una forma concreta de vivir el Evangelio. Foto: DLF

Una bienvenida que es misión

Con alegría y profundo sentido de responsabilidad, la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de México, en nombre de su director, el Pbro. José Ortega Arellano, da la bienvenida a este nuevo espacio dentro de Desde la Fe. No se trata únicamente de una columna más, sino de una iniciativa que busca consolidarse como un punto de encuentro entre la fe y la vida concreta de quienes sufren, cuidan, acompañan y sanan.

A partir de este momento, estaremos compartiendo periódicamente reflexiones, orientaciones y experiencias que brotan del servicio cotidiano en hospitales, hogares, comunidades y espacios de atención. Este esfuerzo se construye con la participación de agentes de pastoral, profesionales de la salud, la Asociación de Médicos Católicos y todos aquellos que, desde su vocación, hacen del cuidado una expresión concreta del Evangelio. Porque hablar de salud, desde la fe, es hablar de la persona en su totalidad.

La persona en el centro: una mirada integral

La Iglesia ha insistido constantemente en que el ser humano no puede fragmentarse. La salud, por tanto, no puede reducirse a lo biológico. Se trata de una realidad compleja, que integra dimensiones físicas, psicológicas, sociales y espirituales. En el Evangelio, Cristo no solo cura enfermedades, sino que restituye la dignidad, reintegra a la comunidad y devuelve la esperanza. “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10) no es una promesa abstracta, sino una invitación concreta a vivir plenamente.

En esta línea, el Magisterio ha subrayado que el cuidado de la salud implica una atención integral. En el mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa nos recuerda que el enfermo no es un número ni un caso clínico, sino un rostro, una historia, una vida que interpela. El sufrimiento humano, lejos de ser ignorado, se convierte en un lugar privilegiado de encuentro con Dios y con los demás. Por ello, nuestra propuesta se fundamenta en una visión biopsicosocial y espiritual de la salud. No basta con atender el cuerpo si el corazón está herido, ni es suficiente ofrecer consuelo espiritual si se descuidan las condiciones materiales de la vida. La auténtica pastoral de la salud busca integrar, acompañar y sanar desde todas las dimensiones de la persona.

Evangelizar desde el cuidado

La Pastoral de la Salud no es un servicio accesorio, sino una expresión esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia. En cada visita a un enfermo, en cada palabra de consuelo, en cada gesto de cercanía, se hace presente el amor de Cristo. “Estuve enfermo y me visitaron” (Mt 25,36) no es solo un criterio de juicio final, sino una hoja de ruta para la vida cristiana. En el enfermo, en el adulto mayor, en el paciente olvidado o en el personal de salud agotado, encontramos un llamado urgente a salir de nosotros mismos.

Hoy más que nunca, después de experiencias globales que han puesto a prueba los sistemas de salud y la resiliencia humana, es necesario recuperar una cultura del cuidado. Una cultura que no descarte, que no reduzca a la persona a su utilidad, que no abandone en la fragilidad. Desde esta columna, queremos contribuir a esa cultura, ofreciendo contenidos que sean al mismo tiempo formativos, inspiradores y profundamente humanos. Temas como el acompañamiento en la enfermedad, el cuidado de los adultos mayores, la salud emocional, la importancia de la familia, la prevención y la promoción de la salud, entre otros, serán abordados con un lenguaje claro, cercano y fundamentado.

Un espacio para todos

Este no es un proyecto aislado. Es una red. Una comunidad. Un esfuerzo compartido. Invitamos a todos los agentes de pastoral, profesionales de la salud, académicos, voluntarios y fieles interesados a sumarse a esta iniciativa. Este espacio está abierto para construir juntos una reflexión que no se quede en la teoría, sino que impacte la vida real de nuestras comunidades. La colaboración con asociaciones de médicos católicos y otros organismos permitirá enriquecer los contenidos, aportando tanto la dimensión científica como la espiritual. Queremos que esta columna sea puente: entre la fe y la ciencia, entre la Iglesia y la sociedad, entre el dolor y la esperanza. Porque cuando la fe se encuentra con el sufrimiento humano, no huye, sino que se compromete.

Sanar también es anunciar

En un mundo donde muchas veces la enfermedad se vive en soledad, donde el dolor se oculta o se banaliza, la Iglesia está llamada a ser signo de cercanía. No con discursos vacíos, sino con presencia real. Sanar no siempre significa curar. Muchas veces significa acompañar, sostener, escuchar, dignificar. Y ahí, precisamente ahí, se vuelve profundamente evangelizador. La Pastoral de la Salud quiere ser esa presencia: discreta pero constante, humilde pero firme, cercana pero transformadora.

Un camino que comienza

Hoy iniciamos este camino con esperanza. Sabemos que hay mucho por hacer, pero también confiamos en que Dios ya está actuando en medio de nosotros. Que esta columna sea un espacio donde la fe ilumine la salud, donde el conocimiento se ponga al servicio de la persona, y donde cada lector encuentre no solo información, sino sentido. Porque cuidar la vida es, en el fondo, anunciar el Evangelio. Y en cada gesto de cuidado, Dios sigue pasando y sanando.