“Debemos construir una Iglesia abierta que acerque a los jóvenes”, dice sacerdote

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“Debemos construir una Iglesia abierta que acerque a los jóvenes”, dice sacerdote

El Padre Carlos Rivas reflexiona sobre los desafíos que enfrentan los jóvenes en la actualidad y explica por qué, a pesar de las dificultades culturales, siguen siendo una gran esperanza para la Iglesia y la sociedad.

13 marzo, 2026
“Debemos construir una Iglesia abierta que acerque a los jóvenes”, dice sacerdote
La Pastoral Juvenil Vocacional de la Arquidiócesis Primada de México impulsa el proyecto Horizonte 2027 para acompañar a los jóvenes y ayudarles a descubrir su vocación en un mundo marcado por cambios acelerados.

En medio de un contexto cultural marcado por cambios acelerados, incertidumbre y nuevos desafíos para la familia, los jóvenes siguen siendo una esperanza para la sociedad y para la Iglesia. Así lo afirmó el Padre Carlos Rivas, encargado de la Pastoral de Adultos y Familia y de la Pastoral Juvenil Vocacional de la Arquidiócesis Primada de México, durante el webinar “Jóvenes, la esperanza en la familia, ¿hacia dónde va la vida?”.

Durante su reflexión, el sacerdote invitó a reconocer que los adultos también tienen responsabilidad en el alejamiento de muchos jóvenes de la Iglesia, pero al mismo tiempo recordó que todos están llamados a ser parte de la solución.

“A veces, incluso por culpa nuestra, los jóvenes se alejan. Ninguno de nosotros viene a presumir de ser perfecto. Todos somos pecadores y estamos en camino”, señaló.

El sacerdote destacó que la Cuaresma es un tiempo propicio para reconocer errores y abrir caminos de reconciliación con las nuevas generaciones.

Más que quedarse en el diagnóstico de los problemas, explicó, la Iglesia está llamada a construir espacios donde los jóvenes puedan sanar sus heridas y reencontrarse con Cristo.

“Debemos reconocer que también somos parte de la solución. Necesitamos construir una Iglesia abierta donde podamos sanar el corazón y aproximar a quienes se han alejado”.

Jóvenes en un mundo que cambia demasiado rápido

Los jóvenes pasan entre cuatro y seis horas al día conectados, lo que significa que el mundo digital se ha convertido en un espacio donde se relacionan, se expresan y muchas veces construyen su identidad. Foto: Especial.

Uno de los grandes desafíos actuales es el ritmo vertiginoso con el que cambia la cultura. Mientras generaciones anteriores vivieron transformaciones graduales, los jóvenes de hoy crecen en un entorno marcado por la tecnología, la hiperconectividad y nuevas formas de relacionarse.

Según explicó el Padre Rivas, este cambio genera en muchas familias una mezcla de esperanza, preocupación y desconcierto.

“Pasamos de épocas donde no conocíamos el internet ni la telefonía celular inteligente a tener inteligencias que prácticamente resuelven la vida. Son cambios vertiginosos”.

En este nuevo contexto, las formas de entender el amor, las relaciones y la identidad también están cambiando, lo que provoca incertidumbre tanto en los jóvenes como en los adultos.

La “dictadura del relativismo”

Durante la charla, el sacerdote retomó una reflexión del Papa Benedicto XVI sobre la llamada “dictadura del relativismo”, una cultura en la que las emociones o percepciones personales tienden a imponerse sobre la búsqueda de la verdad.

Esto, explicó, genera confusión sobre la identidad humana y sobre valores fundamentales como la familia o el compromiso.

“En los espacios públicos muchas veces impera más la emoción que la razón, más la percepción que la realidad objetiva de la identidad humana”.

El Padre Rivas subrayó que ante este panorama la Iglesia no debe responder con extremos o polarizaciones, sino con la radicalidad del Evangelio.

Una generación grande, pero con nuevos retos

En México viven más de 30 millones de jóvenes entre 15 y 29 años, lo que significa que uno de cada cuatro mexicanos es joven. En la Ciudad de México, la población juvenil supera los dos millones.

Nunca antes el país había tenido una generación juvenil tan numerosa, pero también enfrenta desafíos importantes.

Entre ellos destacan:

  • El abandono escolar: uno de cada tres jóvenes deja la educación media superior.
  • La precariedad laboral: más del 50% del empleo juvenil es informal.
  • La influencia de la cultura digital: más del 97% usa internet desde el celular.

Los jóvenes pasan entre cuatro y seis horas al día conectados, lo que significa que el mundo digital se ha convertido en un espacio donde se relacionan, se expresan y muchas veces construyen su identidad.

El miedo a elegir

Otro fenómeno que preocupa es la dificultad que muchos jóvenes tienen para comprometerse con decisiones de largo plazo, como el matrimonio o la formación de una familia.

El Papa Francisco ha descrito este fenómeno como “la cultura de lo provisional”, donde predominan las relaciones temporales y los compromisos frágiles.

“Muchos jóvenes desean una vida grande, pero tienen miedo a elegir. Y ese es uno de los conflictos de nuestro tiempo”, explicó el sacerdote.

Elegir implica renunciar a otras opciones, algo que en una cultura de gratificación inmediata se vuelve cada vez más difícil.

Una profunda sed espiritual

liturgia de las horas
“Cuando un joven descubre a Cristo descubre algo extraordinario: que su vida no es un accidente, sino una vocación”. Foto: Especial

A pesar de los desafíos, el Padre Rivas aseguró que los jóvenes no están cerrados a Dios. Por el contrario, muchos buscan sentido y experimentan una auténtica sed espiritual.

Como ejemplo recordó el evento jubilar Tikva, en el que miles de jóvenes participaron en una jornada centrada en Jesucristo Eucaristía.

“Era impresionante ver el silencio y la adoración de miles de jóvenes frente al Santísimo. Muchos hacían fila para confesarse”.

Para el sacerdote, estas experiencias muestran que, incluso en medio de las dificultades culturales, el corazón humano sigue buscando a Dios.

La familia, primer espacio de formación

El Padre Rivas destacó que la familia sigue siendo el primer lugar donde los jóvenes aprenden a vivir, antes de cualquier catequesis o pastoral.

En casa, dijo, los jóvenes aprenden a amar, perdonar, confiar y rezar.

“Antes de cualquier grupo juvenil o catequesis, un joven aprende la vida en su casa”.

Por ello, fortalecer a las familias es fundamental para acompañar a las nuevas generaciones.

Un proyecto pastoral con horizonte de esperanza

Peregrinación Arquidiócesis de México 2026 Jóvenes entusiastas

Como respuesta a estos desafíos, la Pastoral Juvenil Vocacional de la Arquidiócesis Primada de México impulsa el proyecto Horizonte 2027, que busca fortalecer la animación vocacional entre los jóvenes.

El proyecto promueve tres acciones principales:

  1. Impulsar la animación vocacional en sus diversas formas: matrimonio, vida profesional, vida religiosa y sacerdotal.
  2. Promover retiros kerigmáticos en los decanatos.
  3. Desarrollar jornadas juveniles vocacionales inspiradas en la espiritualidad de San Juan Bosco.

Cuando un joven descubre su vocación

Para el Padre Rivas, la esperanza cristiana no consiste en ignorar los problemas, sino en mirarlos con fe y lucidez.

Cada joven, explicó, lleva dentro una pregunta fundamental: ¿vale la pena vivir?

Cuando esa pregunta encuentra respuesta en Cristo, la perspectiva cambia.

“Cuando un joven descubre a Cristo descubre algo extraordinario: que su vida no es un accidente, sino una vocación”.

Al final, cada joven lleva en el corazón una pregunta profunda sobre el sentido de su vida. Y cuando descubre que su existencia es un llamado de Dios, todo cambia: las dudas se transforman en búsqueda, el miedo en decisión y la incertidumbre en esperanza.

Como recordó el sacerdote, cuando un joven se encuentra con Cristo comienza a mirar su vida de otra manera, y entonces surge la pregunta que puede transformar su historia: “¿Qué quiere Dios que yo haga con mi vida?”.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.