Febrero loco
“Digan sí cuando es sí, y digan no cuando es no”, que si andamos volubles y cambiantes, indecisos y vacilantes, veleidosos o inconstantes, acaso febrero nos cederá su lugar…
FEBRERO LLEGÓ CANTANDO y aunque no está tan afinado ya lo estamos escuchando con coplas que luego no entendemos del todo, como si cantara en lengua desconocida, o hablando al revés, o apenas mascullando sonidos; lo conocemos bien que hasta decimos: febrero loco y marzo otro poco… LUEGO ME DAN GANAS de cambiar de lugar a febrero o hacerlo más corto, sentarlo tres o cuatro bancas más atrás o quitarle algunos días para que dure menos, pero es inútil: ni depende de mí su duración o su posición en el año y aunque cambiara de sitio seguramente seguiría siendo como es: febrero loco, ¿dónde te coloco?… LAS TRAVESURAS PROPIAS de este mes acaso están relacionadas con el clásico festejo del día catorce, porque quien está enamorado es capaz de qué excesos; pero yo mismo me desdigo porque la abundancia de tonterías también nace de un poder ilimitado, de capacidades sin cauce ni honestidad; febrero loco, ¡te voy a dar un coco!… MI INTENCIÓN NO ERA hablar del segundo mes del año, y menos cuando en 2026 los tales fenómenos climáticos, políticos, científicos e idílicos empezaron desde enero: que si una invasión disfrazada de justicia, que si una reforma disfrazada de demócrata, que si la inflación con cara de ajuste presupuestario, que si el supuesto silencio de aquel viejito que hace más ruido que muerto en pena… TIENES RAZÓN: NO ES febrero tan loco como cada ser humano con sus propias ambiciones y mañas, con sus renovados excesos y vicios, con sus opiniones y criterios así de variables como el clima, con sus berrinches y caprichos que por darle distinción negativa le aumentan la vileza; más que hacer algo con febrero, hay necesidad de hacer mucho por el hombre… SENCILLA RECETA DA Jesús en el evangelio de san Mateo (5, 37) para no competir con febrero: “Digan sí cuando es sí, y digan no cuando es no”, que si andamos volubles y cambiantes, indecisos y vacilantes, veleidosos o inconstantes, acaso febrero nos cederá su lugar…

