Virgen de Guadalupe

El Pocito, el ‘tesoro olvidado’ de la Basílica de Guadalupe

El Pocito es una de las iglesias más bellas de la Villa de Guadalupe.
El Pocito es una de las iglesias más bellas de la Villa de Guadalupe.

El templo conocido como El Pocito, que está en el perímetro de la Basílica de Guadalupe, es una capilla viva a la que acuden a rezar cientos de peregrinos, además de un monumento arquitectónico del siglo XVIII, catalogado como una joya del barroco.

El templo, que se caracteriza por su forma circular, está muy deteriorado por el desgaste de los años; a ello se agregaron daños por los sismos de septiembre de 2017.

Para ayudar a las autoridades en su urgente restauración, el párroco pensó en crear un fideicomiso para recaudar cuatro millones y medio de pesos, que se requieren sólo para atender el problema de cimentación que presenta.

Los daños

“El Pocito presenta daños estructurales antes de los sismos por la falta de mantenimiento y por el deslizamiento del suelo; hay fracturas y grietas, y tiene deterioros por dentro y por fuera. No hay peligro para los fieles, porque tiene pilotes que sostienen su estructura, pero sí hay un daño que se debe atender precautoriamente y con responsabilidad histórica”, comentó el padre Efraín Hernández Díaz, Párroco de la Iglesia de Capuchinas y responsable de esta capilla.

El sacerdote explicó que ya se reunieron con autoridades de la Secretaría de Cultura y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y que ellos “están en la mejor disposición para otorgar los permisos y la asesoría que se necesite, pero faltan recursos federales, de modo que los buscaremos nosotros para llevar al cabo la remodelación del templo”, dijo.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el INAH firmaron un convenio en octubre para impulsar la restauración de iglesias; ambas partes han dado a conocer que la reparación de templos dañados a nivel nacional luego de los sismos de septiembre tomará aún varios años.

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