La voz del Papa

“Jóvenes: Disculpen si no los hemos escuchado”, Papa en clausura del Sínodo

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Con un llamado a escuchar, hacernos prójimos y dar testimonio, que consideró son tres pasos fundamentales para el camino de la fe, el Papa Francisco dio por concluido este domingo la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con una misa solemne en la Basílica de San Pedro, en El Vaticano.

“La fe es una cuestión de encuentro, no de teoría. En el encuentro Jesús pasa, en el encuentro palpita el corazón de la Iglesia. Entonces, lo que será eficaz es nuestro testimonio de vida, no nuestros sermones”.

Este fue el mensaje central de la homilía de la misa final de este Sínodo, dedicado a los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Sobre el primer paso, escuchar, Francisco explicó que se trata del “apostolado del oído”.

“Me gustaría decirles a los jóvenes, en nombre de todos nosotros, adultos: discúlpenos si a menudo no los hemos escuchado; si, en lugar de abrir su corazón, les hemos llenado los oídos”.

“Como Iglesia de Jesús deseamos escucharlos con amor, seguros de dos cosas: que su vida es preciosa ante Dios, porque Dios es joven y ama a los jóvenes; y que su vida también es preciosa para nosotros, más aún, es necesaria para seguir adelante”.

Para hacernos prójimos, agregó, debemos evitar concentrarnos exclusivamente en formulaciones doctrinales y no reducir todo al activismo social.

“No podemos ser doctrinalistas o activistas; estamos llamados a realizar la obra de Dios al modo de Dios, en la proximidad: unidos a él, en comunión entre nosotros, cercanos a nuestros hermanos. Proximidad: aquí está el secreto para transmitir el corazón de la fe, no un aspecto secundario”, agregó.

El tercer paso es dar testimonio de Cristo y no caer en el peligro de convertir a la Iglesia en una ONG o una organización paraestatal “y no por la comunidad de salvados que viven la alegría del Señor”.

“Cuántas veces, en lugar de este mensaje liberador de salvación, nos hemos llevado a nosotros mismos, nuestras “recetas”, nuestras “etiquetas” en la Iglesia. Cuántas veces, en vez de hacer nuestras las palabras del Señor, hemos hecho pasar nuestras ideas por palabra suya. Cuántas veces la gente siente más el peso de nuestras instituciones que la presencia amiga de Jesús”, preguntó el Papa.

La misa fue concelebrada por los padres sinodales. Ahí estuvieron presentes también los 34 jóvenes que participaron como “auditores”, sin voto durante los trabajos del Sínodo, pero que sí pudieron hacer valer su voz en este encuentro.

“A todos ustedes que han participado en este “caminar juntos”, les agradezco su testimonio. Hemos trabajado en comunión y con franqueza, con el deseo de servir a Dios y a su pueblo”, finalizó el Papa.

“Que nuestras debilidades no los desanimen”

Al finalizar la misa, el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, dio lectura a una carta que los padres sinodales dirigieron a todos los jóvenes del mundo, en la que les pidieron un nuevo voto de confianza en la Iglesia y sus pastores.

“Que nuestras debilidades no los desanimen, que la fragilidad y los pecados no sean la causa de perder su confianza. La Iglesia es su madre, no los abandona y está dispuesta a acompañarlos por caminos nuevos, por las alturas donde el viento del Espíritu sopla con más fuerza, haciendo desaparecer las nieblas de la indiferencia, de la superficialidad, del desánimo”.

De acuerdo con los padres sinodales, la Iglesia y el mundo tienen una urgente necesidad del entusiasmo los jóvenes, y los animaron a acompañar en el camino a los más débiles, a los pobres y a los heridos de la vida.

“Conocemos sus búsquedas interiores, sus alegrías y esperanzas, los dolores y las angustias que los inquietan. Deseamos que ahora puedan escuchar una palabra nuestra: queremos ayudarlos en sus alegrías para que sus esperanzas se transformen en ideales. Estamos seguro que están dispuestos a entregarse con sus ganas de vivir para que sus sueños se hagan realidad en su existencia y en la historia humana”.

El Sínodo de los Obispos se realizó del 3 al 28 de octubre en El Vaticano. Este sábado, se presentó el documento final de la asamblea, que tiene la aprobación del Papa y de 166 de los 249 padres sinodales. Fue publicado en italiano y aún está pendiente su traducción al español.