Vaticano

El Papa pide Obispos vigilantes dispuestos a dar la vida por el pueblo de Dios

ACI Prensa

A partir de la Primera Lectura del día, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, en el que se narran los problemas que padecía la comunidad cristiana de Antioquía, el Papa Francisco reflexionó en la homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este viernes 4 de mayo sobre la importancia del Obispo en la vida de la Iglesia particular.

En la Lectura se narra cómo al ser conocedores del desaliento de la comunidad de Antioquía por la acción de determinadas personas que trataban de reconocerse como poseedores de la ortodoxia, los apóstoles enviaron una carta en la que aclaraban la doctrina. El fragmento del Libro de los Hechos de los Apóstoles finaliza señalando que los cristianos de Antioquía leyeron la carta “y se gozaron al recibir aquel aliento”.

De esta manera, “los apóstoles, los Obispos de hoy, confirman al pueblo en la fe”, señaló el Santo Padre. “El Obispo es el que supervisa, el que vigila. Es el centinela que hace guardia para defender al rebaño de los lobos que acechan”.

“Hacer guardia significa implicarse en la vida del rebaño. Jesús distingue bien al verdadero pastor del rutinario, de aquel que se mueve por el sueldo y que no le interesa si viene el lobo y se come a una. No le interesa”.

Por el contrario, continuó el Papa, “el verdadero pastor que vigila, que se implica en la vida del rebaño no sólo defiende a todas las ovejas, sino que defiende a cada una, confirma a cada una, y si una se va, o se pierde, va a buscarla y la devuelve al redil. Está tan implicado que no permite que se pierda ninguna”.

Francisco subrayó que Jesús concibió la figura del Obispo como un pastor cercano que conoce el nombre de cada una de sus ovejas.

 

“Cuántas veces hemos escuchado decir: ‘¡Este Obispo! Sí, es bueno, pero no se preocupa mucho por nosotros, siempre está ocupado’. O también: ‘Este Obispo se involucra en negocios, es un poco negociante, y eso no es bueno’. O ‘este Obispo siempre con la maleta en mano, siempre de viaje por todos lados’”.

La conclusión del Papa fue que “el Pueblo de Dios sabe cuándo el pastor es pastor, cuándo el pastor es cercano, cuando el pastor sabe hacer guardia y dar la vida por ellos. La cercanía”.

El Pontífice finalizó su homilía pidiendo al Señor “que nos conceda siempre buenos pastores, que no falte en la Iglesia la protección de los pastores: no podemos ir adelante sin ellos. Que sean hombres así, trabajadores, de oración, cercanos, cercanos al pueblo de Dios. Digámoslo en una palabra: hombres que sepan hacer guardia”.