San Juan María Vianney: el “Santo Cura de Ars” que dejó un gran legado a todos los párrocos
San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars y patrono de los párrocos, dedicó su vida a acercar las almas a Dios mediante la oración, la confesión y el ejemplo de santidad. Conoce la historia del sacerdote que transformó un pequeño pueblo con su fe.
San Juan María Vianney, conocido como el Santo Cura de Ars fue un párroco de un pequeño pueblo en Francia, quien con un profundo amor y servicio, logró que muchas personas se acercaran a Dios ¡Conoce su bella e inspiradora historia!
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¿Quién era el Santo Cura de Ars?
San Juan María Vianney, conocido como el Santo Cura de Ars, nació en Dardilly, cerca de Lyon, en Francia en 1786. Fue el tercero de 6 hijos de una familia católica de campesinos, quienes tuvieron que vivir su fe en la sombra debido al estallido de la Revolución Francesa, movimiento que perseguía cruelmente a los fieles que profesaban esta religión.
San Juan María Vianney y los retos que superó para dedicar su vida a Dios
Aún con esta difícil circunstancia de vida, Juan María Vianney fue criado con una fe profunda, que más adelante se revelaría con su firme deseo de convertirse en sacerdote. El camino para lograrlo no fue sencillo, tuvo que superar grandes retos, uno de ellos, la desconfianza de sus maestros por su falta de retención y memoria lo que le dificultaba su aprendizaje. Sin embargo, el padre Charles Balley, cura de Ecully, vio en él grandes cualidades y virtudes, por lo que hizo todo lo posible para ayudarlo.
“Sus biógrafos dicen que su capacidad intelectual no era muy buena y que le costó muchísimo aprender el latín, pero tenía una profunda oración y humildad, eso lo tomaron más en cuenta que lo intelectual”, comentó para Desde La Fe el Pbro. Lic. Gerardo Pérez Gómez, comisionado para la causa de los Santos para la Arquidiócesis de México.
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Ordenación sacerdotal
San Juan María Vianney se ordenó sacerdote el 13 de agosto de 1815 y fue enviado a Ars, una pequeño y pobre poblado habitado por 370 personas, de las cuales muy pocos acudían a misa los domingos.
“Entrando a Ars hay una escultura en donde está el Santo Cura de Ars con un niño, esto es por una anécdota de él que dice que cuando llegó al pueblo no sabía dónde estaba la Iglesia y le dijo al pequeño: “Muéstrame el camino a Ars y yo te mostraré el camino al cielo”, expresó el padre Gerardo.
Desde su llegada al pequeño pueblo francés, el padre Juan María Vianney vivió en completa austeridad, se podría decir que hasta con menos de lo necesario. Se sabía que sólo comía 2 papas al día.
Su humildad era impresionante, incluso en la casa parroquial que ahora es un museo, se puede ver su ropa y zapatos, los cuales además de sencillos se ven muy desgastados de tanto uso.
El amor a Dios y al prójimo, ejemplo del Santo Cura de Ars
Como párroco de Ars, san Juan María Vianney, se dedicó en cuerpo y alma a difundir la Palabra de Dios, a atender a los fieles y a ser un ejemplo de vida siguiendo las enseñanzas de Jesús.
“Eso fue lo que hizo el Santo Cura de Ars al llegar a ese pueblo, entre oración, penitencia y humildad logró convertir al pueblo de Ars. Tanto es así, que se volvió en un lugar de oración para irse a confesar”.
San Juan María Vianney pasaba entre 10 y 14 horas, y a veces hasta 18 horas confesando al día. Este ritmo de confesiones lo llevó por 13 años.
“Sentarse a confesar es escuchar lo peor del ser humano, y él lo hacía por muchas horas. Predicaba, celebraba la Eucaristía. Hablaba la Palabra de Dios con fuerza, eso más sus sacrificios de vida lo hacen el modelo de un sacerdote en una parroquia”, señaló el padre Gerardo.
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Cualidades de un párroco ejemplar
Una de las cualidades que más se destaca del Santo Cura de Ars era su gran capacidad de discernimiento o reflexión, la cual quedó asentada en sus sermones, que fueron escritos con una riqueza impresionante.
“Por su celo apostólico, por su penitencia, por su oración y humildad el Santo Cura de Ars se convirtió en un gran referente. Era tanta su virtud, que dicen que el demonio, con el que tuvo varios encuentros, una vez le dijo: Si hubiera tres como tú en la tierra, mi reino sería destruido”, destacó el padre Gerardo.
Humildad, vida de sacrificio, vida de servicio, amor al prójimo, tiempo de oración, obediencia, constancia, perseverancia, paciencia, confianza en Dios, son algunas de sus grandes enseñanzas. El mejor ejemplo de san Juan María Vianney es el amor profundo a Dios y al prójimo, y el llamado a la conversión. Hizo que los alejados tuvieran un encuentro profundo con Jesús para cambiar sus vidas.
El patrón del clero que cura almas, patrón de los párrocos, murió el 4 de agosto de 1859, a la edad de 73 años. La Iglesia Católica celebra el 4 de agosto la fiesta litúrgica del Santo Cura de Ars.
Los restos del Santo Cura de Ars se encuentran en Ars, en el Santuario dedicado a su persona.
El consejo del Santo cura de Ars para vencer las tentaciones
San Juan María Vianney es recordado por su fortaleza contra la tentación y las luchas que tuvo contra el demonio. De sus continuas batallas contra el diablo, el Santo Cura de Ars ha dejado varias enseñanzas.
La primera de ella es que el cristiano debe tener en cuenta que no existe ningún lugar en el mundo donde se pueda escapar de esta lucha, pero siempre se logrará la victoria si se cuenta con la gracia de Dios, que proviene de los Sacramentos.
Otra enseñanza del santo Cura de Ars es que el demonio tienta de manera particular a las almas que quieren superar el pecado y a aquellas que viven en estado de gracia, pues no necesita tentar a las otras.
El santo patrono de los párrocos también enseñaba que un cristiano debe estar siempre atento para ver si el enemigo le está preparando alguna trampa, y para ello, es fundamental pedir la ayuda del ángel de la guarda.
El secreto del Cura de Ars contra el demonio
Sin embargo, el Santo Cura de Ars, tenía un “secreto” para “poner en bancarrota al demonio”: privarse en el comer, en el beber y en el dormir”. El padre Ángel Espinosa de los Monteros nos lo explica en el siguiente video.
El sacerdote Legionario de Cristo explica que el Cura de Ars fue directo a la abnegación. “¿Tienes una tentación? Abniégate (sacrifícate) en comer, beber y dormir”, dice.
¿Quién nos lo está diciendo? -continúa el sacerdote- nada más y nada menos que una persona que luchó contra el demonio y que superó las tentaciones personales de esta manera.
Por ello, el padre Espinosa de los Monteros pide preguntarse, cada quien, cuántas horas dedica diario a dormir, si se levanta de la mesa hasta que ya comió todo lo que pudo, o qué tanto abusa del refresco o del alcohol.
Aseguró que, si una persona logra privarse de estas tres cosas, el demonio se declarará en bancarrota, pues Dios le da a la persona su gracia, su fortaleza, ya que ve el sacrificio que está realizando: “porque, pudiendo dormir más, duerme menos; pudiendo comer más, se queda sin satisfacer todos sus gustos; y pudiendo beber más, sólo bebe una copa”.
Y concluyó:
Si tienes alguna tentación que no has podido superar, escucha a San Juan María Vianney, y abniégate de comer, beber y dormir, y tendrás la fortaleza de Dios.



