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¿En qué etapa de tu vida espiritual estás? Claves para reconocer las 3 etapas del camino

¿La fe puede estancarse? Una mirada profunda al crecimiento espiritual, las crisis interiores y la importancia de vivir la fe en comunidad.

4 mayo, 2026

La vida espiritual no es una meta que se alcanza de una vez y para siempre, sino un proceso continuo de encuentro con Dios. Así lo explicó el padre Pedro Sánchez Acosta, quien actualmente cursa una especialidad en teología dogmática, al reflexionar sobre el significado del camino espiritual, las etapas de crecimiento en la fe y los desafíos que enfrentan quienes buscan acercarse a Cristo.

De acuerdo con el sacerdote, el camino espiritual es, ante todo, un discipulado: “Nuestra fe se trata del seguimiento de Dios que se ha hecho hombre y sale a nuestro encuentro”. Por ello, vivir la espiritualidad cristiana implica una búsqueda constante de Cristo a lo largo de toda la vida.

La fe no es algo estático: es un camino que transforma

El padre Pedro Sánchez explicó que uno de los errores más comunes es pensar la fe como si fuera una meta humana que se obtiene al cumplir ciertos requisitos. Sin embargo, aclaró que la fe es primero un don de Dios y después una respuesta libre del ser humano.

“En la fe no se trata de un esfuerzo humano a través del cual llegamos a tenerla, sino que más bien se trata, en primer lugar, de un don de Dios”, señaló.

Por ello, entender la vida espiritual como un proceso permite comprender que la relación con Dios crece, madura y también atraviesa momentos difíciles. La persona va adhiriéndose cada vez más a la fe conforme conoce a Cristo y profundiza en su experiencia espiritual.

El sacerdote destacó que este crecimiento cambia incluso la manera de mirar la realidad: “Iniciar un camino espiritual es empezar a observar la propia existencia con un sentido sobrenatural”.

Las tres etapas del camino espiritual

A lo largo de la historia, grandes maestros de la espiritualidad cristiana, como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, hablaron de tres grandes vías o etapas del crecimiento espiritual.

La primera es la vía purgativa, relacionada con la conversión y el abandono del pecado. Es el momento en que la persona despierta espiritualmente y descubre el deseo de cambiar de vida.

“Es el primer paso en el que el alma lucha por abandonar el pecado y empezar un proceso de conversión”, explicó el sacerdote.

Después viene la vía iluminativa, que consiste en configurarse con Cristo mediante la oración, la escucha de Dios y la imitación de su vida. Aquí la fe deja de ser solo práctica externa y se convierte en una relación profunda con Jesús.

Finalmente está la vía unitiva, considerada el grado más alto de la vida espiritual: la unión íntima con Dios a través de la caridad. “No hay ningún santo que no se haya movido por la caridad”, afirmó.

Sin embargo, aclaró que estas etapas no son rígidas ni lineales, pues la vida espiritual tiene avances, retrocesos, crisis y momentos de sequedad.

Crisis, dudas y estancamientos: también forman parte de la fe

Lejos de ser señales de fracaso, las crisis espirituales pueden convertirse en oportunidades de crecimiento. El padre Pedro Sánchez señaló que el sufrimiento y las dudas ayudan a descubrir dónde están realmente las seguridades del corazón.

“Las crisis son la mejor oportunidad para darnos cuenta en dónde estaban puestas nuestras seguridades”, comentó.

Asimismo, advirtió sobre el riesgo de la soberbia espiritual, es decir, sentirse superior a los demás por vivir un proceso de fe. “Es importantísimo ser humildes”, dijo, recordando que la vida espiritual no puede separarse de la realidad cotidiana ni de la propia fragilidad humana.

También explicó que muchas personas pueden quedarse estancadas en una primera experiencia de conversión cuando no existe continuidad, acompañamiento o vida comunitaria.

La importancia de la comunidad y los sacramentos

Para el sacerdote, la vida espiritual nunca debe vivirse en aislamiento. Por ello subrayó la importancia de la comunidad parroquial, los sacramentos y el acompañamiento espiritual.

“Cuando mayor crecimiento de fe hay es cuando lo vivimos en comunidad”, afirmó.

Explicó que la Iglesia ofrece espacios concretos para alimentar la fe: la Eucaristía, la confesión, los grupos parroquiales, la oración comunitaria y la dirección espiritual. Todo ello ayuda a sostener a las personas en medio de las crisis y a recordar que Dios permanece presente en cada etapa de la vida.

Además, destacó que compartir la fe con otros creyentes fortalece el camino espiritual, pues permite descubrir testimonios de esperanza incluso en medio del sufrimiento.

¿Cómo empezar un camino espiritual?

Para quienes desean crecer en su fe, el padre Pedro Sánchez aseguró que el primer paso es hacerse preguntas y buscar respuestas con sinceridad.

“El primer paso para un crecimiento espiritual es hacernos preguntas”, explicó, retomando el pensamiento de Benedicto XVI sobre la relación entre fe y razón.

También recomendó acercarse a la confesión, participar en la vida parroquial y buscar personas que puedan acompañar el discernimiento espiritual.

Finalmente, envió un mensaje de esperanza a quienes sienten que su vida espiritual está detenida o atravesando momentos difíciles: “La buena noticia es que Cristo está con nosotros. Nunca estamos solos”.

Porque el camino espiritual no consiste en alcanzar una perfección inmediata, sino en caminar con Dios incluso entre dudas, caídas y crisis, confiando en que Él permanece presente en cada etapa de la vida.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.