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¿Por qué comemos 12 uvas en Año Nuevo? El origen de esta tradición

La tradición de comer 12 uvas en Año Nuevo nació en España en 1909, cuando una cosecha inesperada dio origen a una costumbre que hoy se vive en millones de hogares.

30 diciembre, 2019
¿Por qué comemos 12 uvas en Año Nuevo? El origen de esta tradición
La tradición de comer 12 uvas en año nuevo data de 1909. Foto: Especial

** Esta nota se actualizó el 29 de diciembre de 2025

Cada 31 de diciembre, justo cuando el reloj marca la medianoche, millones de personas en México y otros países comen 12 uvas en Año Nuevo, una por cada campanada, mientras formulan deseos para los próximos meses. Pero ¿de dónde viene esta tradición tan arraigada y qué significado tiene realmente?

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La tradición de comer 12 uvas en año nuevo
La tradición de comer 12 uvas en año nuevo. Foto: Especial

El origen de comer 12 uvas en Año Nuevo

La costumbre de comer 12 uvas en Año Nuevo tiene su origen en España, específicamente en la región de Alicante, a principios del siglo XX.

En 1909, los viticultores de esa zona enfrentaron una situación inesperada: una cosecha de uva mucho más abundante de lo previsto. El problema era que no estaban preparados ni para almacenarla, ni para transformarla en vino, ni para colocarla rápidamente en el mercado. Ante el riesgo de que la fruta se echara a perder, decidieron recurrir a una idea creativa.

Fue así como lanzaron una campaña popular que proponía comer una uva por cada campanada del reloj durante la medianoche del 31 de diciembre, como símbolo de buena fortuna para el año que comenzaba.

La iniciativa tuvo éxito. Las uvas se vendieron, la tradición se popularizó rápidamente en España y, con el paso del tiempo, llegó a países como México, donde se integró a las celebraciones de Año Nuevo.

¿Comer 12 uvas da suerte?

Desde un punto de vista histórico, la verdadera “suerte” la tuvieron quienes idearon esta tradición, ya que lograron resolver un problema económico con ingenio. Más allá de supersticiones, la costumbre invita a reflexionar sobre algo más profundo: la suerte no llega sola.

El inicio de un nuevo año es una oportunidad para agradecer, plantear metas y recordar que los cambios positivos suelen ser fruto del esfuerzo, la creatividad y la constancia, más que de rituales externos.