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¿Quiénes son las Hermanas Clarisas y por qué viven en clausura?

Descubre quiénes son las Clarisas, su origen, carisma y vida en clausura dedicada a la oración, pobreza evangélica y servicio espiritual en la Iglesia.

POR  Jorge Reyes
19 abril, 2026
¿Quiénes son las Hermanas Clarisas y por qué viven en clausura?
Hermanas Clarisas en su monasterio, donde viven en clausura dedicadas a la oración, la vida fraterna y el seguimiento de Cristo según el carisma de Santa Clara de Asís.

A lo largo de ocho siglos, la Orden de las Hermanas Clarisas ha sido uno de los rostros más luminosos de la vida contemplativa en la Iglesia católica. Su historia, profundamente unida al carisma franciscano, revela una forma radical de seguir a Cristo desde la pobreza, el silencio y la oración.

¿Quiénes son las Hermanas Clarisas?

Las Hermanas Clarisas —también conocidas como la Orden de Santa Clara u Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara​— constituyen la segunda orden fundada dentro de la familia franciscana, esto es, son la rama femenina de la Orden de los Hermanos Menores. Se trata de una comunidad de religiosas contemplativas que viven en clausura, dedicadas principalmente a la oración, la alabanza a Dios y la intercesión por la Iglesia y el mundo.

Su vida está marcada por la radicalidad evangélica: pobreza absoluta, vida fraterna, silencio y contemplación, siguiendo el ejemplo de Jesucristo pobre y humilde, y buscando la cercanía y la unión con Dios a través de la oración y la vida comunitaria.

Las monjas Clarisas son reconocidas por su espiritualidad, humildad y compromiso con la vida religiosa, gracias a lo cual han dejado un legado de santidad, dedicación y servicio a lo largo de los siglos, además de que siguen siendo un testimonio vivo de la importancia que tiene la vida contemplativa en la Iglesia católica y de la búsqueda de Dios en el mundo actual.

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Origen y fundación de la Orden

La Orden de Santa Clara fue fundada en el siglo XIII, alrededor del año 1211, en la ciudad italiana de Asís, por Santa Clara de Asís en estrecha colaboración con san Francisco de Asís.

Clara, inspirada por la predicación de Francisco, abandonó su vida noble para abrazar una existencia de pobreza evangélica. Se estableció en el monasterio de San Damián, donde surgió la primera comunidad de mujeres conocidas como “Damas Pobres de San Damián”, que posteriormente serían llamadas Clarisas.

La finalidad de su fundación fue ofrecer a las mujeres un camino de consagración radical, centrado en la contemplación y en la imitación de Cristo pobre, dentro del espíritu franciscano.

¿Quién fue Santa Clara de Asís?

Santa Clara de Asís nació en el seno de una familia de la nobleza de Asís, Italia, el 16 de julio de 1194. Conocida como una niña sensible, devota y bondadosa, luego de escuchar predicar a San Francisco de Asís, se acercó a él para manifestarle su deseo de vivir para Dios.

La noche del Domingo de Ramos de 1212, Clara decidió renunciar a sus privilegios para seguir a Cristo en pobreza total, por lo que abandonó en secreto su hogar con su prima Pacífica.

En la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, Francisco la vistió con cilicio, una tela áspera de pelo de cabra, y le cortó el cabello, simbolizando así su renuncia al mundo. Recibió el hábito religioso de manos de Francisco y, desde ese momento, juró dedicar su vida por completo al servicio de Jesús, su esposo celestial.

Santa Clara siguió su camino con firmeza, adoptando la regla de San Benito y combinándola con la predicación de la pobreza de Francisco. Pronto reunió a un gran número de seguidoras en San Damiano, y Francisco la animó a fundar allí un convento. Así lo hizo y se convirtió en abadesa de la nueva comunidad conocida como las Clarisas.

Santa Clara de Asís es considerada una figura clave en la historia de la Iglesia porque:

  • Fue la primera mujer en redactar una regla de vida religiosa aprobada por la Iglesia.
  • Vivió una profunda vida contemplativa centrada en la Eucaristía y la oración constante.
  • Promovió la pobreza absoluta como camino de unión con Cristo.
  • Su testimonio marcó un antes y un después en la vida religiosa femenina.
Santa Clara protegiendo a las Hermanas Clarisas del Ave María. Foto Especial.

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La Regla de Santa Clara

La Regla escrita por Santa Clara de Asís es uno de los textos más importantes de la vida religiosa femenina. Aprobada en 1253, establece como pilar fundamental la “pobreza altísima” (o pobreza perfecta), prohibiendo que las hermanas clarisas posean bienes propios o comunes, viviendo de la providencia y el trabajo manual.

Basada en el Santo Evangelio, la Regla de Santa Clara fomenta la clausura, la fraternidad, la obediencia y la oración, convirtiéndose en la primera regla monástica femenina escrita por una mujer.

Los puntos clave de la Regla de Santa Clara son:

  • Pobreza Radical: A diferencia de otras órdenes, Clara defendió no tener propiedades ni rentas, confiando totalmente en la providencia.
  • Forma de Vida: Se centra en vivir según la perfección del Evangelio, con énfasis en la humildad y la caridad fraterna.
  • Clausura y Oración: Establece una vida claustral dedicada al Oficio Divino y la oración contemplativa, pero con una interpretación más humana de la clausura que otras reglas de la época.
  • Estructura y Gobierno: Reconoce la figura de la abadesa, pero enfatiza la fraternidad y el servicio mutuo, con un Cardenal protector para la orden.

Cabe destacar que el Papa Inocencio IV aprobó la Regla de Santa Clara el 9 de agosto de 1253, dos días antes de la muerte de fundadora de la Orden de las Clarisas, a través de la bula Solet annuere.

El carisma de las Clarisas

El Monasterio de Santa Clara de la Laguna en Tenerife, señala en su sitio web que las Clarisas heredaron “de nuestros Padres San Francisco y Santa Clara” un Carisma: Vivir el Santo Evangelio.

“¿Qué significa tener como Carisma la Vivencia del Evangelio? Que recibimos del Espíritu Santo una llamada y un don a vivir las actitudes de Jesucristo, y esto con la peculiaridad de que lo vivimos conforme a los consejos evangélicos de pobreza (sin propio), obediencia y castidad, fundados en las palabras y estilo de vida de Jesucristo”, señala.

De la misma manera, explica que “viviendo los tres consejos evangélicos nuestra Madre Santa Clara plasmó en su vida los sentimientos de Jesús y con su modo de vivir actuó siempre movida por sus actitudes”:

  • Clara vive sin propio (pobreza) porque Jesús vivió pobre: “mira a la pobreza de Aquel que fue colocado en un pesebre y envuelto en pañales (4CtaCl).”
  • Clara vive en obediencia porque Cristo “a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que obedecen en autor de salvación eterna (cf. Hb 5,7-9)”.
  • Clara guarda la castidad porque Jesús vivió en castidad. Así vemos cómo exulta de gozo y aconseja a Inés de Praga “ama con todo tu ser a Aquel que totalmente se entregó por tu amor (3CtaCl)” y la exhorta a “unirse al Esposo del más noble linaje, el Señor Jesucristo, que guardará siempre inmaculada e intacta vuestra virginidad (1CtaCl)”.
Retiradas en el silencio del claustro, las Clarisas viven su vocación contemplativa orando al Padre por los hombres y mujeres de todos los tiempos y culturas. Foto Especial.

Apostolado: una misión desde la clausura

El apostolado de las Hermanas Clarisas es principalmente contemplativo, basado en la oración, el silencio y la vida fraterna en clausura. Su misión es interceder por la humanidad, vivir el Evangelio según el carisma de San Francisco y Santa Clara, y ofrecer acogida y esperanza a quienes se acercan a sus monasterios.

“Así nosotras, retiradas en el silencio del claustro, viviendo nuestra vocación contemplativa oramos al Padre por los hombres y mujeres de todos los tiempos y culturas, y lo hacemos  por medio de Jesucristo en el Espíritu Santo. Nuestra vocación no es para nosotras mismas.

“Nuestra vida de contemplación: oración, trabajo, sacrificio, abnegación y silencio, no es para nuestra mera santificación, es para ser corredentoras con Cristo de toda la humanidad. Contemplar es esencialmente: ver todo con la mirada de Dios. Así, es contemplativo o contemplativa quien descubre a Dios actuando detrás de todo y de todos”, señalan las hermanas Clarisas del Monasterio de Santa Clara.

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¿Qué tipo de vida religiosa llevan las hermanas Clarisas?

La Fundación DeClausura establece que “la contemplación es el corazón de la vida” de las hermanas Clarisas, ya que a través de ella se unen también al corazón de todos los hombres, “a quienes encomendamos al Señor en sus penas y alegrías”.

En este tenor, establece que la Santa Misa es el centro de la jornada monástica de las Clarisas, y a lo largo del día se unen a la oración de toda la Iglesia con las alabanzas del Oficio Divino (Oficio de Lecturas, Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas).

De la misma manera, continúa la Fundación, con el Santo Rosario oran a la Virgen Madre y con Ella, “siempre al pie de la Cruz de su Hijo y Esposo Nuestro”.

La oración mental alimenta sus almas en la unión con Dios, y con la Adoración de su Cuerpo y Sangre testimonian su fe en su Presencia Real y le agradecen el don de sí mismo para que vivan en Él.

Asimismo, las Clarisas se caracterizan por su vida en clausura, lo que significa que las hermanas viven en reclusión dentro del convento y tienen un contacto limitado con el mundo exterior, lo que les permite dedicarse completamente a la vida contemplativa y a la búsqueda de la santidad.

Además de su vida de oración, también se dedican a diversas labores, entre las que destacan la fabricación de productos artesanales, como dulces, pasteles, mermeladas, velas y otros objetos religiosos, productos cuya venta les ayuda a sostener la vida de la comunidad y su labor en la sociedad.

El Papa León XIV visitó el 15 de julio de 2025 el monasterio de la Inmaculada Concepción de las monjas Clarisas de Albano, situado en el territorio de las Villas Pontificias. Foto Vatican Media.

Ramas o variantes de las Clarisas

A lo largo de la historia han surgido diversas ramas dentro de la Orden de Santa Clara, entre las que destacan:

  • Clarisas (Orden original de Santa Clara, s. XIII)
  • Clarisas urbanistas (1263)
  • Clarisas coletinas (1410)
  • Clarisas capuchinas (1533)
  • Clarisas de la adoración perpetua (1854)

Además, existen diversas congregaciones inspiradas en su espiritualidad que combinan contemplación y acción.

Las Hermanas Clarisas en el mundo

De acuerdo con información publicada por la Organización DeClausura, se estima que en el mundo hay 892 monasterios de la Orden de Santa Clara, distribuidos de la siguiente manera:

  • Europa 617
  • América 198
  • Asia 74
  • África 42
  • Oceanía 5

Dichos monasterios se encuentran distribuidos de la siguiente forma:

  • Clarisas: 566 monasterios y 8960 monjas.
  • Clarisas Urbanistas: 88 monasterios y 1200 monjas.
  • Clarisas Coletinas o Descalzas: 61 monasterios y 750 monjas.
  • Clarisas Capuchinas: 157 monasterios y 2300 monjas.

Una vocación vigente en el mundo actual

A pesar de los cambios culturales, la vida de las Hermanas Clarisas sigue siendo profundamente actual. En un mundo marcado por el ruido, la prisa y el consumismo, su testimonio silencioso recuerda que Dios basta.

Desde sus monasterios, continúan siendo faros espirituales que sostienen a la Iglesia con la fuerza invisible de la oración, mostrando que la contemplación no es evasión, sino una forma profunda de transformar el mundo desde Dios.



Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.