Catherine O’hara y cómo la Virgen María marcó el inicio de su carrera como actriz
Catherine O’hara fue una de las actrices y comediantes más queridas de Hollywood. Desde pequeña, supo que quería dedicarse a la actuación, y la Virgen la ayudó a descubrirlo.
El mundo se despide de la talentosa actriz Catherine O’Hara, recordada entrañablemente por haber interpretado a Kate McCallister, la madre de Kevin en la película Home Alone (Mi pobre angelito), un personaje que marcó a generaciones.
Su trayectoria artística estuvo también definida por personajes emblemáticos como Delia Deetz en Beetlejuice, así como por su participación como actriz de voz en diversas producciones animadas, entre ellas Chicken Little, Brother Bear 2 y Frankenweenie.
Sin embargo, pocos conocen que el inicio de esta brillante carrera estuvo marcado por una experiencia profundamente significativa, relacionada con la fe y con la Virgen María, que ayudó a Catherine a descubrir su vocación artística y a dar sentido al camino que recorrería durante toda su vida.
Catherine O’Hara y el descubrimiento de su vocación
Catherine O’Hara nació en Toronto, Canadá, en 1954, dentro de una familia de ascendencia irlandesa y profundas tradiciones católicas. Junto con sus seis hermanos, fue educada en la fe, una formación que influyó de manera constante en su vida personal y espiritual.
En una entrevista concedida a Rolling Stone en 1983, la actriz se describió a sí misma como una “bastante buena chica católica en el fondo”, reflejando los valores y la educación recibidos en su hogar.
Estos principios no solo marcaron su manera de ver el mundo, sino también su primer acercamiento a los escenarios. Su primer papel fue interpretando a la Virgen María en una obra escolar navideña durante su etapa estudiantil. Aquella experiencia, sencilla pero significativa, fue decisiva: tras subir al escenario, Catherine comprendió que la actuación sería su camino de vida.
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Una fe silenciosa, pero profunda
Aunque Catherine O’Hara rara vez habló públicamente sobre su religión, reconoció que la fe le brindó una base discreta pero firme a lo largo de los años. En una entrevista llegó a expresar:
“Tengo la creencia de que Dios cuida de mí. Creo en la oración, aunque no soy tan religiosa. Yo sólo tengo esa base que me dio mi familia”.
Su formación católica influyó en su humildad, su gratitud y en la manera en que asumió cada etapa de su carrera. Aunque no hizo de la fe un elemento central de su imagen pública, esta permaneció como un hilo silencioso que atravesó su vida, presente tanto dentro como fuera de la pantalla.
Descanse en paz, Catherine O’Hara. Su talento, humanidad y legado continúan vivos en la memoria de quienes la admiraron.


