¿De qué habla la encíclica Humanae Vitae de San Paulo VI?
Publicada en 1968, Humanae Vitae se convirtió en uno de los documentos más discutidos de la Iglesia Católica. En sus páginas, san Pablo VI reflexiona sobre la sexualidad, la familia y los desafíos morales que siguen presentes en la actualidad.
El Papa Pablo VI escribió Humanae Vitae en 1968, una encíclica sobre la vida humana. En esta se encuentran temas como el valor del Matrimonio, el amor conyugal, el significado del sexo y de la procreación de los hijos.
De acuerdo con esta encíclica, el Matrimonio contiene un triple propósito inseparable: amor, unidad y apertura a la vida.
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¿Por qué la encíclica Humanae Vitae tiene relevancia en nuestros días?
En vista de las amenazas modernas en contra de la fidelidad marital y el bienestar familiar, el Papa Pablo VI hizo uso de su ministerio de enseñar para esclarecer la misión del matrimonio y el servicio que las parejas casadas prestan a Dios mutuamente y a la sociedad.
San Paulo VI hace una serie de llamamientos a los poderes públicos, a los hombres de ciencia, a los esposos cristianos, a los médicos y al personal sanitario, sin olvidar a los sacerdotes y a los obispos. En fin, el llamamiento a todos acerca de la gran obra de educación, de progreso y de amor.
En su momento, fue escrita porque había una necesidad de afirmar la verdad del plan de Dios para el matrimonio y la sexualidad. La Iglesia de entonces, sin evadir las confrontaciones de la sociedad, se dio a la tarea de aclarar las creencias católicas con relación a estos dos temas. Actualmente sigue siendo necesario este papel de la Iglesia.
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¿Qué aporta esta encíclica al control de la natalidad?
Humanae vitae ofrece una gran claridad sobre el rechazo al control de la natalidad con métodos artificiales, y deja en claro que sólo cuando existen serias razones para espaciar el nacimiento de los hijos, sea por salud o circunstancias externa, está permitido tomar en cuenta los ciclos naturales del hombre y la mujer, para tener relaciones durante períodos de infertilidad.
El Papa Pablo VI advertía desde entonces que el control artificial de la natalidad podría ser el conducto para la infidelidad marital, la degeneración moral, la pérdida de respeto por parte del hombre hacia la mujer, para que los gobiernos impongan métodos coercitivos de control que inhiben la libertad en uno de los actos mas sagrados, y que la humanidad esté pensando que tiene poder ilimitado sobre su cuerpo.
Desde que el Papa dijo esto en 1968, la infidelidad y el divorcio ha aumentado, y la moralidad ha disminuido en casi todas las facetas de la sociedad. En general ha ido declinando el respeto a la mujer por parte del hombre. Pareciera que “a los hombres ya no les importa cuidar del equilibrio físico y psicológico de ellas.” Los hombres han llegado al “punto de considerarla como un mero instrumento de placer egoísta, y ya no como a su amada y respetada compañera.”
Advertencia sobre la pornografía y otros males
La pornografía y prostitución son más comunes, como lo es la violencia doméstica, abuso a los niños, enfermedades por contacto sexual y el aborto. Los gobiernos, en vez de proteger la vida, han legalizado el aborto, forzando la esterilización y promoviendo la contracepción artificial alrededor del mundo.
Finalmente, la humanidad ha abandonado el orden moral y ha empezado a destruir la vida humana en su etapa más inocente y vulnerable.
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¿Qué dice la encíclica sobre la paternidad responsable?
Se trata de un texto compuesto por tres capítulos que contiene, además, un llamamiento final. Tras una premisa sobre el “gravísimo deber de transmitir la vida humana”, para lo cual “los esposos son libres y responsables colaboradores de Dios Creador”, Pablo VI desarrolló en el primer capítulo los aspectos nuevos del problema y de la competencia del ministerio”, seguido de otros dos capítulos sobre “los principios doctrinales” y sobre las “directrices pastorales”.
Las relaciones maritales –con las cuales los esposos se unen en casta intimidad, y a través de las cuales se transmite la vida humana– son buenas y merecedoras de dignidad humana. El punto más importante de la encíclica es: que todo y cada acto marital deberá permanecer abierto a la vida.
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¿Qué prohíbe concretamente Humanae vitae?
De acuerdo a la ley moral de Dios no está permitida: la interrupción directa de la vida que se acaba de formar, y por encima de todo está prohibido que deliberadamente se procure un aborto. También la esterilización en cualquier forma, permanente o temporal en el hombre o la mujer (vasectomía, ligación de las trompas de Falopio).
El uso de cualquier medio artificial, que procura la esterilidad del acto sexual, medios artificiales para el investigación de células madre embrionaria y la fertilización en probeta, la cual también evita el acto marital de la concepción.
En suma, la doctrina de la Iglesia católica, como se encuentra en la encíclica Humanae vitae es tan importante ahora como lo fue hace más 50 años.
Autor: Asociación de Planeación Familiar Natural de California, Estados Unidos.
Esta nota fue actualizada el 27 de mayo de 2026


