¿Qué respondes si te dicen que la Santísima Trinidad no está en la Biblia?

Leer más

Mareas del mundo y los algoritmos

El Papa León XIV es categórico al advertir que la inteligencia artificial no puede considerarse moralmente neutral, pues refleja los valores e intenciones de quienes la programan

29 mayo, 2026
Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en

El avance de la inteligencia artificial abre una paradoja civilizatoria: nunca existió tanta capacidad tecnológica y, al mismo tiempo, tanta incertidumbre respecto al sitio del ser humano en el orden de la creación.

En su primera encíclica, Magnifica Humanitas, el Papa León XIV cuestiona la confianza ciega en el progreso técnico, donde las herramientas deben servir para la dignidad humana y no a su suplantación.

Con sensibilidad conecta la doctrina con la cultura actual y retoma una idea presente en El Retorno del Rey, el tercer libro de la saga El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. A través del mago Gandalf, el Papa cita una verdad universal: “no nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir”.

Esta perspectiva apela directamente a la responsabilidad de custodiar la condición humana frente a la lógica del descarte, el lucro desmedido y la fascinación idólatra por las máquinas.

Existe un hilo conductor claro entre esta advertencia contemporánea y la memoria histórica de la Iglesia. Magnifica Humanitas dialoga de forma directa con la preocupación fundamental de la encíclica Rerum Novarum, promulgada por el Papa León XIII en 1891, la cual retrató con crudeza los efectos deshumanizantes de la Revolución Industrial.

La historia se repite con nuevos ropajes. En aquella época, el humo de las fábricas prometía una riqueza material que terminó por cosificar al obrero; ahora, los algoritmos invisibles de la inteligencia artificial ofrecen velocidad, productividad y control de la información, pero ocultan nuevas formas de aislamiento y vacío existencial.

Por ello, León XIV es categórico al advertir que la inteligencia artificial no puede considerarse moralmente neutral, pues refleja los valores e intenciones de quienes la programan. Enciende las alarmas al señalar la simulación artificial de afectos y el uso descontrolado de teléfonos celulares en menores. Aislamiento, ciberacoso y exposición de información sensible son consecuencias directas de delegar a los dispositivos electrónicos la formación emocional y el acompañamiento.

Ante este desafío ético, la Presidenta Claudia Sheinbaum respaldó el llamado del Papa para regular la inteligencia artificial, coincidiendo en la urgencia de cuestionar los efectos de la técnica y poner en el centro del debate el futuro de la humanidad.

La pregunta central de la encíclica interpela de forma directa: ¿qué significa ser humano cuando una máquina redacta textos, produce imágenes, toma decisiones financieras e intenta sustituir las tareas intelectuales? El dilema se vuelve plenamente doméstico al observar cómo los algoritmos interactúan como acompañantes formativos de la niñez y la juventud.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en


Autor

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).