Francisco, primer aniversario luctuoso: Honrar, honra
A un año de su muerte, el balance es claro: el Papa Francisco no resolvió todos los problemas de una Iglesia herida por los escándalos y el secularismo
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El pasado 21 de abril de 2026 se cumplió el primer aniversario luctuoso del papa Francisco, hace exactamente un año, el Vaticano entero, y con él millones de fieles en el mundo, sintieron el vacío de un pontífice que, durante doce años nos recordó la importancia de caminar con el prójimo, de ayudar con el corazón comprometido, de escuchar con paciencia y de trabajar en la mejora de nuestra casa común que es la tierra.
Francisco fue el primer papa latinoamericano y el primer no europeo, su elección en marzo de 2013 le dio un giro a la iglesia católica, renunció al palacio apostólico y se instaló en la modesta habitación 201 de Santa Marta. Rechazó los zapatos rojos y optó por los suyos negros y gastados.
Su legado pastoral se resume en una palabra que repitió: misericordia; nos recordó que Dios no es un juez implacable, sino un Padre que sale al encuentro del hijo pródigo. Pero la misericordia no fue solo espiritual; fue política y social. Defendió a los migrantes, criticó las murallas y denunció la “globalización de la indiferencia”. En Fratelli Tutti (2020), su encíclica sobre la fraternidad universal trazó un camino concreto: la amistad social como antídoto al individualismo y al nacionalismo excluyente.
No menos revolucionaria fue su apuesta ecológica, Laudato Si’ (2015) fue la primera encíclica social de la historia dedicada íntegramente al cuidado de la “casa común”. Bergoglio conectó la degradación ambiental con la degradación moral de un sistema económico que descarta a los pobres y al planeta. Habló de “ecología integral” e instó a obispos, empresarios y gobiernos a reconocer que el cambio climático no es una opinión, sino una realidad.
En el terreno interno, su pontificado fue de reformas profundas y, por eso mismo, controvertidas. La constitución apostólica Praedicate Evangelium (2022) reestructuró la Curia romana, poniendo la evangelización por delante de la burocracia y limitando los mandatos de los jefes de dicasterios. Creó la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y promulgó “Vos estis lux mundo” para obligar a los obispos a investigar y denunciar abusos. Simplificó los procesos de nulidad matrimonial y promovió la sinodalidad, apostando por una Iglesia que escucha, que camina con todos, que no decide desde arriba sino desde el Pueblo de Dios.
A un año de su muerte, el balance es claro: el Papa Francisco no resolvió todos los problemas de una Iglesia herida por los escándalos y el secularismo, pero sí cambió el tono. Nos recordó que la fe no es ideología ni nostalgia, sino encuentro con Cristo vivo, nos enseñó que la alegría del Evangelio es una experiencia posible incluso en medio del dolor y la crisis.
Con la finalidad de mantener presente su legado el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo primado de México, ofició una eucaristía con motivo del primer aniversario luctuoso en la Parroquia Jesuita de la Sagrada Familia el pasado 21 de abril, en ella recordó su trato personal con el Papa Francisco además resaltó la profunda confianza que el Papa tenía en Dios y la capacidad de conjugar misericordia con firmeza y bondad con fidelidad

