Vivir la fe con la valentía profética de los mártires de Cristo Rey

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COLUMNA

La voz del Obispo

Vivir la fe con la valentía profética de los mártires de Cristo Rey

Ante un mundo tan complejo y lleno de claroscuros, estamos llamados a mantenernos firmemente anclados en la fe, con convicciones claras y fuertes, con claridad de doctrina, vida espiritual profunda, espíritu de comunión eclesial y virtudes probadas.

7 agosto, 2026
Vivir la fe con la valentía profética de los mártires de Cristo Rey
Ilustración de estilo histórico que representa la Guerra Cristera en México, conflicto armado ocurrido entre 1926 y 1929 en el contexto de las tensiones entre el gobierno y sectores católicos por la aplicación de las leyes anticlericales.
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Durante el año 2026 estamos haciendo memoria de un ejército de bautizados que, habiendo vivido la terrible persecución religiosa en México, derramaron su sangre dando testimonio de su fe en Cristo.

Como bien sabemos, esta persecución segó la existencia a centenares de cristianos, enlutó decenas de familias y redujo al desamparo, orfandad y miseria a muchos cristianos solo por el hecho de ser católicos.

Los mártires de Cristo Rey dieron su vida por Cristo y su evangelio, por la Iglesia y por México, movidos, sin lugar a dudas, por una robusta vida teologal, enraizada en profundas convicciones de fe.

Su valiente testimonio fue la respuesta profética, no solo ante la persecución que estaba viviendo la Iglesia, al uso perverso del poder civil, sino también ante una serie de ideas y visiones antropológicas sesgadas con las cuales el gobierno de entonces pretendía adoctrinar a la sociedad.

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Pero ¿Qué llevó a los mártires de la persecución religiosa en México a entregar su vida? ¿Qué convicciones, qué valores, qué talante y qué vida interior hicieron posible tal entrega?

Sin lugar a dudas, la valentía profética de nuestros mártires no se improvisó. Su fidelidad a Cristo, rubricada por el derramamiento de su sangre, fue gestándose a lo largo de su vida y dio su fruto más precioso en la aceptación del martirio, pero no se improvisó.

A la luz de los mártires de Cristo Rey, es importante que los cristianos crezcamos en la conciencia de que vivimos en un ambiente cada vez más adverso y hostil hacia la fe cristiana, de modo que identificados con Cristo, injustamente condenado a muerte, no debemos desanimarnos ante el rechazo por parte de quienes hacen escarnio de la fe católica.

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Los cristianos no hemos de tener miedo de abrazar como criterio único y último de nuestra vida la persona de Jesús, también en el testimonio profético y en el misterio de la cruz, que es su consecuencia. El ejemplo profético de los mártires de Cristo Rey nos invita a todos a crecer en el amor a Dios, el amor al prójimo, la fidelidad a la verdad, la denuncia de las injusticias y la fidelidad a la propia vocación y misión.

Los mártires de Cristo Rey nos ayudan también a recordar que quien sigue a Cristo y permanece fiel a su evangelio, necesariamente vivirá persecuciones, tendrá que nadar contra corriente (muchas veces pareciendo ajeno al tiempo y a la cultura), soportar incomprensiones y rechazos por causa de la fe, resistir ante la corrupción y volverse incómodo por causa de la verdad.

Los contextos históricos, sociales, eclesiales en los que hoy vivimos la fe en México son distintos de los que se vivían durante el conflicto religioso en México, pero hoy vivimos otro tipo de persecuciones.
No obstante, ante un mundo tan complejo y lleno de claroscuros, estamos llamados a mantenernos firmemente anclados en la fe, con convicciones claras y fuertes, con claridad de doctrina, vida espiritual profunda, espíritu de comunión eclesial y virtudes probadas que nos hagan poner por encima de todo la caridad.

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Son muchas las enseñanzas y ejemplos que podemos aprender de los mártires de Cristo Rey y aplicar a nuestra vida de fe. Pero ellos nos enseñan, sobre todo, tener a Cristo en el centro del corazón y de la vida, a ser de él, a permanecer en él, a pertenecerle a él, abrazándolo como el único camino, la única vida, la única verdad, el único anhelo, el único ideal y el único Mesías, comprendiendo desde él nuestra vida y misión en este mundo.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

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