¿Unidad o uniformidad de los cristianos?

La unidad de los cristianos que promueve el movimiento ecuménico es muy diferente a la uniformidad de nuestras prácticas.

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 19 de diciembre podrás conversar con el autor de este texto sobre la paz, Mons. Salvador González, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México. 

 

Del 18 al 25 de enero de cada año, desde hace más de 50 años, las diferentes comunidades e iglesias cristianas se unen para orar y pedir a Dios la unidad de todos los que creemos en Cristo. Alguna vez, promoviendo las actividades de esta semana de oración, un seminarista me dijo, “ay padre, usted promueve una fantasía, ¡eso jamás sucederá!” 


Aquel seminarista confundía unidad con uniformidad y por eso le parecía imposible lograr la unidad de todos los cristianos; él quería ver a todos celebrando como él lo hace, practicando la fe como él la vive, viviendo la Iglesia como él la concibe; sin embargo, la unidad de los cristianos que promueve el movimiento ecuménico es muy diferente a la uniformidad de nuestras prácticas al deseo de que todos regresen a la Iglesia católica.

La unidad es un don y una tarea; un misterio de comunión hacia el que hemos de caminar implorando a Dios su Santo Espíritu, pues solo Él puede realizar a través de sus diversos dones y carismas la comunión expresada por Cristo en su oración al Padre: “Padre, que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, para que ellos sean uno en nosotros; a fin de que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,21).

Hace casi sesenta años, todos los obispos del mundo reunidos en el Concilio Vaticano II nos ofrecieron un documento valiosísimo para comprender cómo construir esta unidad entre los cristianos, este documento se llama: “Unitatis redintegratio”. 

En este documento se reconoce que, aunque en la Iglesia católica existen la plenitud de los medios para alcanzar la salvación, también se pueden encontrar muchísimos y muy valiosos elementos de salvación en otras comunidades o iglesias cristianas, tales como: la Palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, las virtudes teologales, acciones sagradas que ofrecen la salvación, testimonios de caridad, incluso hasta el martirio por Cristo. 

Las divisiones que han sucedido a lo largo de los siglos han sucedido por culpa de personas de ambas partes, pero hemos de superar la búsqueda de culpables y reconocer hoy la obra del Espíritu Santo a través de tantas comunidades que creen en Jesús como Señor y Salvador, invocan a Dios Trino y anuncian el Evangelio de Cristo. Hay maneras de unirnos sin buscar una falsa comunión que niegue nuestras diferencias; los padres conciliares proponen sobretodo la oración, la búsqueda del bien común y el testimonio de amor entre nosotros. 

El movimiento ecuménico que promueve esta Semana de Unidad de los Cristianos es una obra del Espíritu que hemos de promover entre todos los católicos; pues las divisiones y la distancia entre la Iglesia Católica y las iglesia y comunidades cristianas es una obra de los hombres y no de Dios. Además, estas divisiones hacen más difícil la vivencia de nuestro compromiso con el testimonio de unidad que Cristo ha deseado para todos nosotros. 

Vivir esta unidad no es buscar la uniformidad de nuestros ritos, sino reconocer la obra del Espíritu desde nuestra propia identidad católica, buscando aquellos elementos de verdad y santificación que existen en cada comunidad eclesial y que nos unen a través de la caridad, la búsqueda del bien común y la oración. Participemos cada uno de nosotros en esta semana orando con fe a nuestro buen Dios para que nos conceda ser testigos de la comunión de corazón pedida por Jesús al Padre.

 

 

Este texto pertenece a nuestra sección La Voz del Obispo y se complementa con la transmisión en vivo que realizará su autor este lunes 26 de diciembre a través de Facebook Live a las 9 PM. ¡Participa!