¿Por qué la Semana Santa nos enseña que solo el amor vence al final?

Cuando vemos al crucificado tal vez podemos caer en la tentación de quedarnos en el sufrimiento que experimentó Jesús.
Semana Santa 2022
Semana Santa 2022.

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 21 de marzo podrás conversar con el autor de este texto sobre la familia, Mons. Salvador González Morales, Obispo Auxiliar.

 

Hoy en día escuchamos tantas noticias que nos hablan de guerra, violencia, corrupción, mentira, traición, engaño; son noticias que “huelen a muerte y pecado”. La violencia en México cobra la vida de más de 90 mexicanos diariamente; la polarización política es cada vez más grave; la educación sufrió un grave descalabro con los dos años de clases en línea, y por si fuera poco, miles de familias han perdido al padre o madre que las sostenía económicamente.


El celebrar el misterio de la Muerte y Resurrección de Jesús en esta Semana Santa, ¿cómo nos puede ayudar a recuperar la esperanza?

Jesús no fue ajeno a la violencia que ocasiona el pecado del hombre. Él sufrió el rechazo y el odio de los líderes religiosos; la injusticia y la violencia de los romanos que gobernaban en ese momento; la complicidad y la indiferencia del pueblo al que había llenado de esperanza; la traición de sus amigos más cercanos; en fin, sin duda sufrió en carne propia la violencia que ocasiona el pecado.

Tal vez pudiéramos pensar que entre ayer y hoy nada ha cambiado, que la violencia nunca será vencida y que siempre terminará reinando la ley del más fuerte o del que imponga más violencia. Sin embargo, Jesús nos regaló un testimonio excepcional de cómo se enfrenta esta violencia si queremos construir un mundo diferente, un mundo donde sea posible la esperanza, la reconciliación y la comunión querida por Dios.

Al contemplar la Cruz de Cristo encontramos la respuesta. Cuando vemos al crucificado tal vez podemos caer en la tentación de quedarnos en el sufrimiento que experimentó Jesús; sin embargo, el acto salvífico no radica en el sufrimiento sino en el Amor con el que Cristo vivió ese sufrimiento. No es que Él amara sufrir, sino que el amó incluso a quienes lo hicieron sufrir.

Es el amor del crucificado a sus enemigos, su capacidad de perdonar incluso a sus verdugos y su confianza absoluta en Dios Padre, el mayor regalo que nos pudo dejar. Con estas tres actitudes Jesús nos enseña que la violencia no se supera con más violencia, sino con amor, misericordia y confianza en Dios. Cuando Jesús guarda silencio ante la invitación de sus enemigos a bajarse de la cruz y demostrar que Él era el Hijo de Dios, ese silencio, fue un silencio salvífico, pues iba impregnado de amor, misericordia y confianza en Dios.

Si esta apuesta de Jesús hubiera terminado con su muerte en la Cruz, entonces hubiera significado que la violencia triunfó sobre el amor; sin embargo, al resucitar y mostrarnos que Él estaba plenamente vivo, nos dio testimonio de que Él tenía razón, que el amor vence al odio y la misericordia a la venganza.

Por ello, al celebrar esta Semana Santa, renovemos nuestra esperanza: Cristo ha vencido el pecado y la muerte con su amor y misericordia, y Dios Padre lo ha resucitado dando el triunfo definitivo a su Hijo. Solo siguiendo los pasos de Cristo cambiaremos la historia y podremos vencer el pecado, el odio y la muerte. Celebremos todos esta Semana Santa con fe y renovemos juntos nuestra esperanza.

 

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