Opinión

Jóvenes, ante esta crisis sanitaria, ustedes son nuestra esperanza

Muy queridos jóvenes, a ustedes les está tocando vivir en estas semanas un momento histórico como jamás la humanidad entera lo había experimentado: un mundo paralizado por un virus. No sé a ustedes, pero a mí me parece como si hubiera salido de una película.

Observar como todos los gobiernos, tarde o temprano, tienen que ceder ante la inminencia de la catástrofe sanitaria, y, a pesar de su temor por la estabilidad económica y social, deciden detener la marcha del país para evitar la propagación de este virus.

Más de dos mil seiscientos millones de habitantes están aislados en sus casas a lo largo de todo el mundo; y millones de empresas están dejando de producir lo que compraríamos mañana. ¡Vaya que les está tocando vivir tiempos extraordinarios!

Ante esta situación tan extraordinaria y viviendo en un área urbana tan compleja como lo es la Ciudad de México y sus alrededores, ¿qué misión tienen ustedes jóvenes?

Jóvenes al rescate de los adultos

Yo sé que el primer impulso de muchos de ustedes ante situaciones críticas es salir y ayudar, como ha sucedido en muchas otras tragedias que el país ha pasado. Sin embargo, hoy se trata de NO salir de nuestras casas y evitar un posible contagio que podamos traer a casa. ¿Cómo aportar toda esa energía y creatividad que ustedes tienen? ¿Cómo superar al fastidio que sienten, la flojera que les gana, y mantenerse positivos frente el sin número de mensajes negativos que reciben todos los días?

La clave para sacar algo positivo de esta situación está en aceptar que los principales protagonistas para salir delante de esta situación son ustedes los jóvenes. Ustedes son los que mejor conocen los medios de comunicación, ustedes son los que mejor pueden aportar contenidos positivos, ustedes son los que pueden comunicar a los mayores entre si. La mayoría de sus mayores somos “analfabetos” en la tecnología, y batallamos hasta para hacer una videollamada por Whatsapp, pero ustedes no, ustedes nacieron en este mundo digital.

Por lo tanto, generar proyectos de comunicación que ayuden a que los más mayores no se sientan abandonados; establecer redes de comunicación para saber quién necesita ayuda en tu unidad habitacional o en tu comunidad parroquial; hacer videos de entretenimiento para los niños, son algunos de los proyectos con los que ustedes pudieran hacer la vida más ligera para otros y además, encontrarle sentido a su día.

Jóvenes, atrévanse a encontrar a Cristo en su familia

Sé que muchos de ustedes se han alejado de las prácticas religiosas; creen en Dios, creen en Jesús y la Virgen de Guadalupe, pero poco se acercan a la Iglesia y poco respetan sus mandamientos. Entiendo que nacieron en una época diferente en la que no sólo han cambiado las ideas, sino la concepción misma de ver a Dios y la religión. No los juzgo por ello, pero si los invito a reflexionar:

¿En verdad la ciencia podrá sostener nuestra esperanza hoy? ¿Bastará nuestro dinero para ser felices hoy? ¿Será la moda o el usar el último gadget del mercado, necesarios hoy para vivir plenamente? ¿Podrá el placer sin límites traerte paz en estos días de aislamiento? Créanlo, ni la ciencia, ni el dinero, ni la tecnología o el placer sin límites podrá ofrecerle la paz a su corazón.

La paz se encuentra cuando podemos sentirnos familia una vez más, cuando volvemos a recordar que nuestros padres nos aman, que a nuestros hermanos les importamos; la paz se encuentra, cuando como familia podemos agradecer nuestras vidas a Dios y reconocer su presencia en medio de nosotros. Cuando así lo hacemos, hemos encontrado la Iglesia en nuestra casa; pues ahí donde dos o más se reúnen a orar y se aman como Cristo los amó, ahí está presente la Iglesia de Cristo.

Jóvenes, ustedes son nuestra esperanza, déjense guiar por Cristo y serán los instrumentos de Dios para que todos podamos salir mejores personas, mejores familias y mejores cristianos después de este período de prueba.

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