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COLUMNA

La voz del Obispo

Jornada Mundial de la Vida Consagrada

La exigencia que tienen las personas consagradas, muchas veces en trabajos sofocantes, les puede llevar al agotamiento, por eso, es importante renovar el compromiso de su consagración

29 enero, 2026
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Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México desde el 24 de agosto de 2021. Es el primer obispo mexicano emanado del Camino Neocatecumenal. 

¿Para quién eres?

El 2 de febrero, día de la Presentación del Señor en el Templo, celebramos la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada. En 1997, el Papa, San Juan Pablo II, estableció que cada año se celebrara un día que ayudara a toda la Iglesia a valorar el testimonio de quienes han elegido seguir de cerca a Cristo mediante la práctica de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, aquilatándolos  como un don estupendo.

En la exhortación apostólica post sinodal Vita Consecrata, San Juan Pablo II, nos recuerda que la Vida Consagrada está enraizada profundamente en los ejemplos y enseñanzas de Cristo, el Señor, por lo que debemos considerarla como un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu. Con la profesión de los consejos evangélicos los rasgos característicos de Jesús —virgen, pobre y obediente— tienen una típica y permanente « visibilidad » en medio del mundo, y la mirada de los fieles es atraída hacia el misterio del Reino de Dios que ya actúa en la historia, pero espera su plena realización en el cielo. La vida consagrada anima y acompaña el desarrollo de la evangelización en las diversas regiones del mundo.

La jornada mundial de la Vida Consagrada se realiza con una triple finalidad: 

En primer lugar, es una forma de responder al Señor a través de la alabanza y darle gracias por el gran don de la Vida Consagrada que enriquece y alegra a la comunidad cristiana con la multiplicidad de sus carismas, al mismo tiempo que nos vemos beneficiados por los frutos de tantas vidas consagradas que de palabra y ejemplo de vida anuncian el Reino de los Cielos.

En segundo lugar, este día nos sirve para promover en todo el pueblo de Dios el conocimiento y la estima de la Vida Consagrada. Con su consagración, algunos hermanos nuestros imitan más de cerca y hacen presente continuamente en la Iglesia la forma de vida que escogió el Hijo de Dios al venir al mundo para hacer la voluntad de Dios, y que propuso a los discípulos que le seguían (LG 44).

El tercer motivo, nos dice el Papa en su mensaje, se refiere directamente a las personas consagradas. Es una oportunidad para que los consagrados y consagradas celebren juntos y solemnemente las maravillas que Dios ha realizado en ellos. En este mundo tan agitado y distraído, es importante hacer un alto y reflexionar sobre la misión que se les ha encomendado. La exigencia que tienen las personas consagradas, entregadas y comprometidas, muchas veces en trabajos sofocantes, les puede llevar al agotamiento, por eso, es importante volver a las fuentes de su vocación, hacer un balance de su vida y renovar el compromiso de su consagración.

La Jornada de la Vida Consagrada se celebra en la fiesta en que se hace memoria de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el Templo para ofrecerlo al Señor. Jesús es consagrado, y el anciano Simeón lo señala como la luz que viene a iluminar a las gentes, pre anunciando la suprema entrega de Jesús al Padre y su victoria final. Imitando a Cristo, nuestros hermanos consagrados, mediante la donación total de su vida, han sido llamados a reproducir en la Iglesia y en el mundo los rasgos de Jesús. A los 30 años de esta Jornada Mundial de la Vida Consagrada podríamos preguntarnos, y tú ¿para quién eres?, pensando en nuestra identidad y misión, ya que cada persona es una vocación para la misión.


Autor

Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México desde el 24 de agosto de 2021. Es el primer obispo mexicano emanado del Camino Neocatecumenal.